Los cristeros, Calles y el Klan

CONfines Políticos

27 de julio de 2026

Juan de Dios Andrade

Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com

La primera noticia del Ku Klux Klan en México data de 1923, pero fue muy sui generis. Un grupo de jóvenes, en su mayoría procedentes de familias acomodadas, fundó una célula del Ku Klux Klan abocada a castigar a los jueces y políticos corruptos. La aventura duró muy poco y terminó en tragedia con la muerte de uno de ellos. Sin embargo, sirvió para constatar el creciente descontento de las élites del país por los magros y hasta negativos resultados de la Revolución mexicana, buscando en los movimientos extremistas la inspiración necesaria para frenar los abusos de las autoridades revolucionarias…

Lo ocurrido en México no era una anomalía. El Klan vivía su segunda etapa en Estados Unidos ampliando sus objetivos. Mientras el primer Ku Klux Klan (1865-1871) apuntó hacia la recién liberada comunidad negra, el segundo (1915-1940) atacó a católicos, negros y judíos, adoptando un perfil claramente terrorista y de acción directa. Crecía en territorio estadounidense la presencia de migrantes mexicanos católicos y dicha sociedad secreta se cebó en ellos también. Otra novedad fue que el primer Ku Klux Klan era un fenómeno focalizado y más centralizado, en tanto el segundo se expandió por varios estados, surgiendo unidades que usaban el nombre y la estructura de mando, sin rendirle cuentas a ningún superior, gozando de amplia autonomía en sus decisiones…

Si allá, cada uno hacía lo que quería, en México se podía fundar un Ku Klux Klan con otros objetivos, aunque similar a aquellos en todo lo demás…

1924, el primer choque frontal en Estados Unidos

Al igual que el primero, el segundo Klan tenía en el Partido Demócrata su más importante bastión político, pero comenzó a incursionar entre los Republicanos con gran éxito. A la par, cundía entre los supremacistas la teoría de la conspiración judía mundial, aunque igualmente apuntaban a los migrantes mexicanos e italianos. Será en 1924, durante la Convención Nacional Demócrata, cuando ocurra el primer choque frontal. El Ku Klux Klan impulsaba la candidatura de William McAdoo. Al Smith, gobernador de Nueva York, era apoyado por católicos anglosajones, irlandeses e italianos. La convención se atascó, ninguno de los dos podía alzarse con la victoria. Se necesitaron 103 votaciones para, finalmente, optar por John W. Davis…

Aunque el Klan disfrazó su derrota festejando el ‘triunfo’ de McAdoo al impedir que un católico se hiciera con la nominación presidencial demócrata y, quizás, con la Casa Blanca, en el fondo sabía que habían sido humillados. Este fue el momento en que el Ku Klux Klan volteó a ver a México, donde se padecía una persecución religiosa cruel y sanguinaria. Terminaba el gobierno de Álvaro Obregón y se transitaba hacia el de Plutarco Elías Calles. Eran los tiempos del proyecto que pretendía consolidar la supremacía del Estado frente a cualquier otra instancia y la única forma de patriotismo asumida por el gobierno revolucionario, era la sujeción a la ley. Sobre todo constitucional…

En ese mismo año, antes de asumir la presidencia de México, Calles realizó un viaje por Europa para ver de cerca los sistemas políticos, administrativos y económicos en boga. Puso especial atención en la República de Weimar por el fin de las iglesias oficiales y la separación entre la Iglesia y el Estado, que fue apoyada por el Partido del Centro (Zentrum). Pero desestimó la moderación que prevaleció en el caso alemán…

El Klan se inspiró en Plutarco

La persecución religiosa en México incrementó el número de refugiados católicos en Estados Unidos, aumentando la paranoia supremacista. Por increíble que parezca, el callismo se convirtió en uno de sus puntos de referencia y la apoteosis ocurrió al emitirse la llamada ‘Ley Calles’ (14 de junio de 1926) que provocó el estallido de la Guerra Cristera. Profundamente anticatólico, el Ku Klux Klan se inspiró en lo que estaba haciendo Plutarco Elías Calles: restringiendo e intentando someter a la Iglesia mediante el sistema legal. En el Klan hubo admiración y apoyo público hacia Calles durante la Cristiada, sosteniendo que en Estados Unidos también se debía someter a la Iglesia Católica…

Para el supremacismo, el dominio de la Iglesia Católica se basaba en la ignorancia y el púlpito, siendo necesario arrebatarle el control de la educación siguiendo la ruta callista y extirpando todo rastro religioso en ella. El klavern (capítulo) de Utah le envió una carta a Plutarco Elías Calles diciéndole:

Equiparar la situación de ambos países no era del todo válida, pero sirvió para iniciar una interacción peculiar: de admiración del Klan hacia Plutarco, a quien le expresó varias veces su apoyo y de influencia del Klan en el escenario político mexicano. Era la antesala de la Guerra Cristera…

Rumbo a la Gran Depresión

En 1928, nada pudo impedir que Al Smith se convirtiera en el primer católico en ser nominado a la Casa Blanca. Los prejuicios le hicieron mella: fue atacado por los protestantes y el Ku Klux Klan. El resto lo hizo su postura anti-prohibicionista, los problemas de corrupción de la maquinaria política demócrata y el auge que se vivía en Estados unidos previo a la tormenta que se avecinaba. Al Smith perdió de manera apabullante ante Hebert Hoover y la fobia hacia lo católico creció enormemente…

Al año siguiente, tuvo lugar la quiebra de Wall Street, punto de arranque de la Gran Depresión. En 1932, Franklin D. Roosevelt derrotó a Herbert Hoover y lanzó su New Deal. Aterrados por la crisis, las élites políticas de diversas latitudes pusieron sus ojos en los ‘hombres fuertes’ y Plutarco Elías Calles no fue la excepción. Si en 1924 Hitler se encontraba en la cárcel por el fallido Putsch, entre 1933 y 1934 se convertía en el dueño de Alemania y ponía punto final a la República de Weimar. El ‘Jefe Máximo de la Revolución’ comenzó a girar hacia otra forma de supremacismo: el fascismo y el nacionalsocialismo, expresando su simpatía por Mussolini y Hitler…

Estaban en auge las teorías de la conspiración que mezclaban la Revolución bolchevique, los judíos, el papismo y el romanismo. Un día antes de ser echado de México, Calles le dijo a José C. Valadés que estaba leyendo Mi lucha y se expresó en buenos términos de Hitler. No así de los judíos, a quienes culpó de dominar Alemania y de empujarla hacia el comunismo…

Una curiosa convergencia

No podemos ignorar que Nathan Bedford Forrest, que fuera el primer Gran Mago del Klan, era masón. Sin embargo, el más importante es Albert Pike, que fue Soberano Gran Comendador del Rito Escocés en la jurisdicción sur de la masonería (el cargo más alto) por más de tres décadas y, a la vez, Juez Supremo del Ku Klux Klan. Confesaba sin tapujos ser supremacista y racista, cuya influencia fue clave en la elaboración de los rituales del primer Klan. Por otra parte, William J. Simons, fundador del segundo Klan, igualmente era masón y miembro de varias sociedades secretas. Durante los años Veinte, la mayoría de los altos cargos del Klan en el sur estadounidense, eran masones…

¿Fue el Ku Klux Klan una creación de la masonería para atacar a ciertos adversarios o peligros? ¿Estuvo la masonería detrás del respaldo del Klan a Calles contra los católicos durante la Cristiada? ¿Cómo fue posible que, de un lado de la frontera, se difundiera que los enemigos de Estados Unidos eran los católicos, los negros y los judíos, mientras, del otro, parte de la narrativa cristera propagara la teoría de la conspiración judía mundial? Son preguntas que exigen respuestas y, en aquel momento, los Caballeros de Colón acentuaron su lucha contra la masonería…

La simpatía por el nacionalsocialismo y el antisemitismo tienen orígenes diferentes. Las huellas del nazismo se advierten en México en personajes como Gerardo Murillo (Dr. Atl), Rubén Salazar Mallén (sí, leyeron bien), José Vasconcelos y otros que escribían en la revista Timón. En el segundo caso, hay que distinguir entre un antisemitismo racista y otro de cuño teológico, porque no son lo mismo. Quizás el mejor ejemplo de alguien tratando de conciliar el nazismo, el antisemitismo racista y el antisemitismo teológico, sin lograrlo, sea Salvador Borrego Escalante…

Hasta entonces…