Washington necesita una nueva élite de geoestrategas

La competencia entre Estados Unidos y China se da en varios frentes. Uno de ellos es el de la seguridad asimétrica y el uso de la Inteligencia Artificial. Al igual que en los albores de la Guerra Fría, Washington necesita una nueva élite de geoestrategas. ¿Podrá lograrlo otra vez?

CONFINES POLÍTICOS

La historia no se repite propiamente, pero algunos episodios guardan cierto parecido. El mito del ‘eterno retorno’ es solo eso: un mito. El pasado te sirve para orientarte en el presente y adentrarte en el futuro. Toda superpotencia lo debe saber, empezando por Estados Unidos. Con sus particularidades, los hechos análogos sirven como guía para una hoja de ruta: se procede igual con lo más semejante y diferente con lo más distinto. Donald Trump está desestimando la experiencia estadounidense que va del final de la Segunda Guerra Mundial a los primeros años de la Guerra Fría y eso podría traer consecuencias graves…

Conforme se gestionaron los tratados y se fue frenando la maquinaria bélica, la Casa Blanca se percató de su falta de preparación para afrontar lo que se vislumbraba a partir de que la guerra cesara totalmente. La élite gobernante sabía que la Unión Soviética emergía como un rival geopolítico colosal y les faltaba precisamente eso: asesores y estrategas especializados en historia y geopolítica. Los que conformaban la estructura de poder eran políticos, empresarios y abogados de grandes firmas que no estaban hechos para un escenario de esa naturaleza…

Es verdad que algunos magnates financiaban sus propios ‘aparatos de inteligencia’, pero eso no los convertía ni en maestros del engaño, ni en geoestrategas. La muerte de Roosevelt antes de que concluyera la guerra, dio pie al debate y la reflexión que llevó a estrechar los vínculos del gobierno y la comunidad de inteligencia con el ámbito universitario, y las principales instituciones crearon departamentos y asumieron proyectos para acoplarse con las necesidades del país…

Los periodos de Truman y Eisenhower sirvieron para los preparativos. Con Kennedy en la Presidencia, llegó una nueva élite de asesores y estrategas que ayudaron a consolidar a Estados Unidos como superpotencia…

El desafío es distinto, pero de la misma magnitud

En aquellos años, Estados Unidos requería sovietólogos, que en parte los consiguió con las oleadas de refugiados de la URSS y de lo que se configuraba con el bloque soviético. Era gente dotada de conocimientos y experiencias, pero también de resentimientos contra el Kremlin. Los que tenían preparación universitaria fueron albergados en las universidades más prestigiadas. Los que no, se formaron en otras antes de entrar en las ‘grandes ligas’. En esto fueron muy importantes diversas fundaciones e instituciones, entre ellas el City College de Nueva York. De toda esa combinación de esfuerzos surgieron proyectos que terminaron por demoler el imperio soviético…

Ahora, el adversario de Washington es otro. Hoy, necesita sinólogos. Para resolver la necesidad de sovietólogos, se recurrió a becas para estudios e investigaciones en diversas partes del mundo, principalmente en ‘territorio hostil’. Pero, a principios del segundo mandato, Donald Trump recortó significativamente los apoyos mediante el Departamento de Estado, en medio de revisiones administrativas y tensiones geopolíticas por seguridad. Es verdad que la situación es distinta a la mencionada arriba, pero de alguna manera se tiene que conocer profundamente a tu competidor, sobre todo considerando que el PCCh es muy hermético…

No estamos hablando de ‘espías’, sino de conocimiento de la mentalidad y realidad de los chinos, especialmente de su élite directiva…

Optimizar el gasto público y reorientar recursos podría dar un mal resultado si se minimizan los aspectos geopolíticos. Son innegables los peligros para los estadounidenses en lugares del Medio Oriente y regiones de China, pero lo tienen que resolver de alguna manera…

No son aplicables las fórmulas del pasado, pero sirven como orientación. De lo contrario, sería señal de que Estados Unidos ha perdido su capacidad para pensar geopolíticamente y, entonces sí, estaríamos ante el punto final de la superpotencia americana…

La seguridad asimétrica y la posverdad convertida en geopolítica

Un seguimiento puntual de discursos y acciones de ambas partes, demuestran que lo anterior está provocando un vacío de conocimiento ideológico, humano, cultural, geoestratégico y geopolítico sobre el gigante asiático…

No hay duda de que países ejercen controles estatales muy estrictos sobre los extranjeros y Estados Unidos ha recurrido a otros medios para estar al tanto de China, Rusia y el Medio Oriente: Ciberinteligencia y SIGINT (Inteligencia de señales que se basa en vigilancia masiva con ayuda de la Inteligencia Artificial), e Inteligencia de Fuentes Abiertas (OSINT). El gobierno de Donald Trump intenta llenar el vacío de conocimiento con la tecnología…

Las becas y apoyos que se daban ahora son vistos como riesgos para la seguridad nacional: sobre todo por el robo de tecnología o reclutamiento de académicos, investigadores y estudiantes por parte del adversario. En agosto pasado, Time dio a conocer la orden del gobierno federal de revisar los acuerdos de mayor riesgo con universidades extranjeras, especialmente chinas…

Trump se ha decantado por la seguridad asimétrica: enfocarse en apoyar perfiles militares, de inteligencia y diplomacia especializada. La ‘diplomacia universitaria’ es vista con recelo. Esto ha generado desacuerdo tanto de autoridades universitarias como de expertos en diplomacia e inteligencia. Ningún algoritmo o herramienta digital sustituye el conocimiento personal de una cultura, de sus secretos políticos cotidianos y de la mentalidad de sus élites…

¿Cómo se va a educar a las siguientes generaciones de diplomáticos, analistas y sinólogos, y quién lo va a hacer? ¿La Inteligencia Artificial? ¿Un entramado de algoritmos? Son preguntas acuciantes…

Obviamente se corre el riesgo de aislarse en el análisis y terminar trabajando con escenarios generados por un simulador. En pocas palabras: sería un contexto hipotético con escasa o nula relación con la realidad…

La posverdad convertida en geopolítica…

La Inteligencia Artificial vista de dos maneras

Los sistemas abiertos tienen ventajas y desventajas. Entre las segundas está el hecho de que sistemas cerrados (o semicerrados) se pueden aprovechar. De un lado, pueden penetrar fácilmente. Del otro, ejercen un control férreo. Se aprovechan y no dan margen para que hagas lo mismo…

China usa una estrategia híbrida. Invade con miles de estudiantes, académicos, tecnólogos, inversionistas, empresarios, etcétera, obteniendo un conocimiento de primera mano sin pasar por algoritmos. O, mejor dicho, distingue la naturaleza, alcances y límites de ambas vías…

China tiene un estricto control de las redes chinas en el extranjero. De tal modo que cuenta con redes formales e informales. El ciberespionaje lo utiliza como alternativa y complemento del primero, mientras Trump lo ha colocado en el centro de su estrategia…

Los temas clave del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping en Estados Unidos, giran alrededor de la Inteligencia Artificial, las tierras raras y Taiwán. Al contrario de lo que hizo Ronald Reagan, Trump está dispuesto a negociar con Xi Jinping la venta de armas a Taiwán y el jerarca chino ha levantado restricciones de materias primas para Estados Unidos…

El punto más candente es el primero, pero tienen ópticas diferentes: Washington teme un ‘apocalipsis’ provocado por el uso descontrolado de la IA que podría terminar ayudando a crear armas biológicas o de destrucción masiva. En cambio, Beijing teme que una IA descontrolada pueda ser usada por adversarios y la nomenclatura del PCCh perder el control interno…

Recién el ministro de Seguridad del Estado (del que depende el aparato de inteligencia chino), Chen Yixin, expresó preocupación por ese aspecto, lo que significa que es lo que inquieta a su jefe. Esto es oro puro…

¿Perderá Trump la oportunidad de crear la élite de geoestrategas que necesita? China acaba de mostrar un flanco débil…

Hasta entones…