¿Termina la era de Trump?

Finalmente tuvo lugar la elección intermedia en Estados Unidos y se cumplieron las expectativas negativas para los republicanos. ¿Estamos ante el fin de la era de Trump? Es innegable la importancia del voto hispano que ya no puede ser ignorado y ha empezado la sucesión presidencial del 2028.

CONFINES POLÍTICOS

En las elecciones intermedias de Estados Unidos pasó lo que ya se veía venir y no me refiero solamente a lo que proyectaban las encuestas, sino a lo que indicaba la lógica de la estrategia de Trump: el camino de las rupturas puede conducir a algunos éxitos inmediatos, pero, a la larga o a la corta, lleva al fracaso. La polarización provoca un efecto óptico equivocado: los fragmentos pueden ser pequeños en sí mismos, pero sumados adquieren una dimensión diferente. El resto lo hizo la mala costumbre del presidente de enarbolar la bandera de la posverdad…

Soberbia… Vanidad… Posverdad… Una mala combinación y ahí están las consecuencias…

Poco antes de las elecciones, Fiona Hill, que asesoró a Donald Trump durante su primer mandato, afirmó que él no escucha a nadie. Sólo presta un poco de atención a aquellos que considera sus pares, prefiriendo a los que poseen un perfil imperial: Vladimir Putin y Xi Jinping, por ejemplo. Pero no los toma en cuenta más allá de los aspectos en que coincidan con él…

No es lo mismo ‘a favor’ que ‘en contra’

En la euforia anticipada que embargó a los demócratas por lo que registraban las encuestas, quedó en segundo plano un aspecto crucial a partir de este momento: el Partido Demócrata cuenta con poca identificación de los votantes. Al ser un voto mayoritariamente anti-Trump (por la actitud contra los migrantes, por los atropellos del ICE, por la carestía de la vida, por el servicio de salud, por el coste de la gasolina o el diésel), ahora los demócratas se han convertido en el receptáculo de expectativas muy altas de los electores. ¿Qué va a pasar si no las cumplen? Eso será una ‘espada de Damocles’ y Donald Trump lo sabe…

Sin duda para los republicanos fue un trago muy amargo ser arrollados por la ‘ola azul’, especialmente los trumpistas. Además de los cambios históricos en Texas, California, etcétera, los triunfos tan apretados de algunos republicanos como Elvira Salazar fueron de infarto (aunque hay que esperar la declaratoria oficial de las autoridades electorales). Al autoproclamarse ganadora, la republicana no pudo ocultar su contrariedad. Hubo varios candidatos republicanos que marcaron distancia con el presidente al darse cuenta de que les esperaba el abismo…

En vísperas de las elecciones, considerando lo que anunciaban las encuestas, Trump dijo que de ocurrir el descalabro se convertiría en el ‘señor Veto’. Ahora, los demócratas tienen dos caminos: enfrascarse con la Casa Blanca en un forcejeo estéril de bloqueos mutuos o tratar de resolver esas expectativas que podrían arrollarlos a ellos en futuras elecciones…

No es lo mismo ‘Perdí’ que ‘Perdieron’

Hay que reconocer que, en medio de la debacle, Donald Trump jugó una carta muy inteligente, además de que era la única razonable que le quedaba: aceptó los resultados (cuando se predecía que las descalificaría, se atrincheraría detrás de las teorías de la conspiración), aseguró que de haber estado en las boletas no habrían perdido (lo que equivale a decirle al Partido Republicanos: “perdieron ustedes”) y se abrió a una negociación…

¿Qué fue lo que hizo cambiar al presidente? Un cálculo que, al parecer, ahora sí lo ha hecho bien. Los demócratas recuperaron el control del Senado y de la Cámara de Representantes, que no es poca cosa, pero no lograron los 2/3 en el Senado como para destituirlo. Además, todas las encuestas y estudios de opinión no mostraron una tendencia favorable a su destitución. Lo que quieren los electores es un contrapeso en los temas que les interesan y que no necesariamente coincide con los intereses y objetivos del partido ganador…

Una espiral interminable de confrontaciones podría contraponer a los demócratas con las expectativas de los ciudadanos. Por eso, Trump se mostró dispuesto a una negociación, sabiendo que, del otro lado de la mesa, no pasará inadvertida el mensaje que ha enviado el electorado…

Durante la campaña, los demócratas asumieron algunas propuestas trumpistas, lo que significa que algunas cosas no van a cambiar. No deja de ser interesante lo que dijo James Talarico al alzarse con el triunfo para el Senado en Texas: afirmó que el sistema está roto al referirse a los donantes y al poder corrupto del dinero (en clara alusión a Elon Musk sin mencionarlo). La alegría de un triunfo histórico y legítimo le impidió ver que es lo mismo que afirman los líderes de las grandes tecnológicas aliadas de Trump: que todo está roto…

Un error de interpretación

Las encuestas registraron una tendencia imparable contra Trump, principalmente por la situación económica. Esto tiene sus implicaciones internacionales: la gente espera que si situación mejore. Parte de eso atañe al presupuesto, lo que incluye los gastos excesivos. Los sondeos arrojaron una simpatía por la situación ucraniana, lo que indica que Irán podría salir beneficiada. Recuerden que, a punto de la cita en las urnas, Trump anunció la cancelación de la ayuda económica a Israel…

La opinión pública verá con buenos ojos investigaciones sobre la corrupción. Esto sí pegaría al ecosistema de negocios de Trump y de algunos de sus allegados…

Fue el gobierno mexicano el que hizo una lectura equivocada. El forcejeo bilateral no estaba en el radar ciudadano en Estados Unidos. Fue absurdo que MORENA torpedeara a Trump en Estados Unidos, al grado de que Washington señalara que se usaba el sistema diplomático. La 4-T caminó directamente a un problema: que los republicanos perdieran no va a incidir en la relación bilateral. Al menos no directamente…

El colmo fue el mensaje del hijo de López Obrador retando al FBI. Dando por perdida la elección para Trump, se interpretó que su debilitamiento causará un cambio en la presión hacia México. Aunque desista de una intervención, Trump ya no tiene nada que perder y hay otros mecanismos para poner en jaque a la 4-T…

La lucha contra los cárteles de la droga y la violencia delictiva es bien vista por los estadounidenses. Jugarle a la contra al presidente en este aspecto podría hacer que los demócratas sean identificados como simpatizantes del narcoterrorismo…

Ambos bandos saben que el inquilino de la Casa Blanca tiene margen para las decisiones ejecutivas y los demócratas tendrán que decidir si le van a entrar al desgaste interponiendo recursos legales contra ellas. Tendrán que negociar…

El globalismo y el retorno de Dios

Como lo abordamos en la entrega anterior, el nacionalismo cristiano que se aglutina en torno a Trump identificó al Partido Republicano como el bien y al Partido Demócrata como el mal por el globalismo. Esto podría estar a punto de cambiar…

Para empezar, los globalistas han estado presentes en ambos partidos…

Lo que vimos durante la campaña fue a un Partido Republicano romper con el voto hispano y a un Partido Demócrata en lanzar candidaturas de ese tipo. El punto es que esos candidatos hispanos mencionaban constantemente a Dios. Eso fue lo que conectó a los demócratas con el voto hispano…

Dios reapareció en los discursos del triunfo, no solo de los ganadores hispanos. Había otros candidatos católicos y evangélicos que hicieron referencia a Dios…

Pese a que el nacionalismo cristiano no es precisamente una buena versión del cristianismo, han reincorporado a Dios en el discurso del Partido Demócrata, que lo había desechado al adoptar la agenda de la diversidad moral y sexual, entre otras cosas…

¿Termina la era de Trump o estamos, ahora sí, ante la ‘muerte’ del globalismo por el retorno de Dios? En caso dado, se estaría logrando un objetivo que ni el mismísimo Paul Weyrich imaginó. El globalismo tendrá que modificar algunas de sus posturas o podría ser arrollado al interior de ambos partidos…

Mientras tanto, importantes grupos demócratas están coincidiendo en lanzar a Jon Ossoff como candidato presidencial en 2028. De tradición judía reformista, vinculado a Jacob Rotchild, otrora líder de los derechos civiles que colaboró con Martin Luther King Jr. Representa la alianza del reformismo judío con el protestantismo afroamericano. Tiene coincidencias con la Doctrina Social de la Iglesia Católica, pero también discrepancias en el tema del aborto y la sexualidad alternativa…

Ha empezado la sucesión presidencial de 2028…

Hasta entonces…

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