La sucesión presidencial de 2028

Ha empezado la carrera por la sucesión presidencial en Estados Unidos. Ambos partidos experimentan tensiones de cara a los dos años que le restan a Donald Trump. ¿Cuál será el perfil de la elección de 2028? ¿Qué carta jugará el presidente para sucederle en el cargo?

CONFINES POLÍTICOS

Tan pronto se confirmaron los peores presagios para los republicanos, empezó la carrera por la sucesión presidencial de 2028. A menos que pasara algo extraordinario a partir de este momento, los planes de Trump para un tercer mandato naufragaron en las urnas. Da igual si el culpable escogido es Pete Hegseth o cualquier otro. Los sueños de emular a Franklin D. Roosevelt, que permaneció en el cargo de 1933 a 1945 y ‘se murió en la silla’, quedaron en eso: en sueños. Al igual que con Roosevelt, no han faltado los atentados, pero de permanecer tres o cuatro mandatos, nada…

De las tres cosas que distinguieron la presidencia del neoyorquino: ganar la guerra, un legado perdurable y perpetuarse en el poder, Trump no ha podido imponerse en el conflicto con Irán, ni sellar la paz entre Rusia y Ucrania, y acaba de perder las elecciones intermedias. Le quedan dos años para consolidar un legado perdurable y dejar en la Casa Blanca a uno de los suyos…

De paso, el 3 de noviembre también se confirmó que fallaron las expectativas geopolíticas de Aleksandr Dugin en el sentido de que un presidente con el perfil de Trump implicaría un mandato ensimismado y ajeno a la política exterior. El férreo control que pretenden establecer los demócratas desde el Senado y la Cámara de Representantes, hace prever dos años de un Donald Trump volcado hacia el ámbito global. Como lo vimos en la entrega anterior, ya no tiene nada que perder y se han equivocado los que festinaron los resultados como el preludio de un cambio radical en la agenda internacional…

Venezuela, Cuba, México, Ucrania, Irán, Israel, etcétera, forman parte de su hoja de ruta para conseguir un legado histórico. ¿Tendrá éxito? Bueno, eso ya es otra cosa…

Las dos alas del Partido Demócrata

En un primer plano, Trump tiene por delante el reto de resolver los casos de Irán y Ucrania, que podría abarcar un nuevo sistema de seguridad para Europa, como lo ha dicho él mismo. Con lo anterior, tratará de justificar lo que haga con los otros problemas en el resto del mundo…

Combinado con la situación que afrontará Trump a partir de enero, el plano internacional tiene su grado de dificultad. Esto ha sido visualizado por Moscú, que, a la par de pedirle a Trump que no detenga los planes de paz en Ucrania, advierte a través de Dmitri Medvédev que sería peligroso que demócratas y republicanos acordaran aumentar las sanciones a Rusia. El vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia se refiere a que, tratando de evitar un juicio político a Donald Trump, los republicanos acepten ‘apretar’ a los rusos con las sanciones que han eliminado o suavizado…

En clara referencia a que el acuerdo con Rusia en materia de hidrocarburos amortigua la carestía en Estados Unidos, volver a las sanciones provocaría una nueva escalada de precios que pegarían directamente en el bolsillo estadounidenses. Lo paradójico es que Trump y Putin se hayan vuelto correlativos en un entramado propio de la globalización: la conectividad global impide que se tomen decisiones unilaterales sin afectar a otros (incluyendo a tus aliados) o a ti mismo…

Como lo vimos, la noche misma del triunfo, el senador electo Talarico dijo algunas cosas que coinciden con la visión de las grandes tecnológicas. Más adelante, se abrió a un entendimiento con Trump para beneficiar a los ciudadanos. Hay un forcejeo entre dos corrientes dentro del Partido Demócrata: entre el ala pragmático-negociadora encabezada por Talarico, Shapiro y Brown, y la proclive a la confrontación liderada por Becerra, Ocasio-Cortéz y los liberals…

¿Quién será al agraciado?

Entre tensiones y rupturas

Los escándalos y señalamientos por sospechas de corrupción y uso privilegiado de información para enriquecerse por parte de Trump, sus familiares, allegados y algunos inversionistas nacionales y extranjeros, indican que la opinión pública vería con buenos ojos que se investigue. Pero, en el caso del presidente, se le podrá hacer juicio político, pero no procedería la destitución porque los demócratas no alcanzaron los 2/3 requeridos en el Senado (67 escaños). Esto es lo que anima a gente como Talarico a enviar mensajes a Trump sobre posibles acuerdos…

Si observamos con atención los primeros posicionamientos demócratas, veremos claramente que se está configurando un escenario de confrontación entre dos grandes corrientes entrelazadas con las dos alas: la de los demócratas conservadores, más afectos a armonizar lo religioso con lo político, y el wokismo que puja por una especie de ‘contra reforma’ (legislar, legislar y legislar, y bloquear, bloquear y bloquear a Trump para reimplantar la agenda woke). En el ala pragmática hay muchos simpatizantes de dicha agenda, pero entienden que algo así llevaría al partido a una ruptura interna, frustrando los logros del 3 de noviembre…

Las tensiones entre los republicanos no se han hecho esperar. Entienden que, aunque sea el principal responsable, sería un suicidio político culpar al presidente y como alguien tiene que asumir el coste, se apunta al otro responsable: Pete Hegseth. Podríamos pensar que han entrado en ‘modo caníbal’, pero podría tratarse de una mesa de negociación no expuesta del todo al ojo público. Aunque lo haya defendido ante los medios, Trump está ofreciendo la cabeza del secretario de Guerra para calmar los ánimos de los demócratas…

En el Kremlin concluyeron que podría pasar lo mismo con las sanciones a Rusia y el juicio político. Es un tinglado geopolítico que se puede venir abajo en cualquier momento…

Los ‘cinturones’ del trumpismo

Así como hay demócratas impulsando al senador Jon Ossoff para 2028, en la Oficina Oval también han iniciado maniobras. Las dos cartas fuertes del trumpismo siguen siendo J. D. Vance y Marco Rubio. Los trumpistas visualizan que los demócratas no podrán evitar la ruptura. El miércoles hubo posicionamientos a favor y en contra de negociar con Trump. El día 5, la representante Pramila Jayapal rompió lanzas contra los conservadores demócratas y republicanos, afirmando que el presidente debe rendir cuentas y que espera una agenda progresista y populista de su partido…

La lectura que hacen los trumpistas parte de que hubo una fragmentación de su base de votantes y que, al final, será una contienda que gire en torno a MAGA y los conservadores evangélicos y católicos, por lo cual el candidato lógico sería Vance, o alrededor de la comunidad cubana y de algunos empresarios e inversionistas afines, lo que llevaría a Trump a decantarse por Marco Rubio…

Vance representa el populismo nacionalista y la derecha posliberal. Es un Trump recargado, pero opuesto a toda aventura militar en el extranjero. Su base electoral está en el Rust Belt (‘Cinturón del Óxido’: noreste y el medio oeste del país), los jóvenes conservadores y el ala populista…

Rubio representa el grupo de poder conservador y a los ‘halcones de la seguridad’. Es el candidato geopolítico nato, partidario de la mano dura con Cuba, Nicaragua, Venezuela y México. De concretarse alguna acción en Cuba, sería el candidato para los cubanoamericanos de Florida y el sur de Estados Unidos, con un sólido apoyo en el Sun Belt (‘Cinturón del Sol’: sur y suroeste) y el Tea Party original…

Será una lucha enconada por el poder que tensará al nacionalismo cristiano y los republicanos también podrían terminar en ruptura…

Hasta entonces…

Geopolítica en imagen