CONFINES POLÍTICOS
Emplea el lenguaje cristiano y se arropa con ceremonias que parecen indicar que sí, pero a la par puede ser agresivo y violento. El nacionalismo cristiano tiene más que ver con el nacionalismo, la política y el poder que con el cristianismo. Es una ideología que, por lo mismo, no está hecha para todos, sino para cierto tipo de cristiano. Estamos hablando de un determinado corpus teológico y una propuesta política que emana de ella. Es un instrumento para hacerse con el poder…
Pero, hay formas equivocadas de enfocar el caso. Una de ellas es identificarlo con el conservadurismo o el tradicionalismo cristiano. El nacionalismo cristiano es un proyecto que pretende configurar una nación cristiana desde el poder. Creen que una sociedad será cristiana o volverá a serlo mediante decisiones ejecutivas y un marco legislativo acorde con ellas. Si tiene tintes conservadores o tradicionales, eso es otra cosa. El punto es que el objetivo se alcanzará por la fuerza de la autoridad y por el imperio de la ley…
Como justificación, argumentan que el cristianismo forma parte de la identidad de tal o cual nación, en abierta oposición a que a la predicación. Al menos para la Iglesia Católica, la fe se transmite a través de la evangelización y se consolida con el bautismo. Aquí cabe hacer otra distinción: no es lo mismo decir que el cristianismo forma parte de la identidad de una nación que sostener que tenga raíces cristianas. Lo primero es adverso a la misión de la Iglesia, lo segundo no, pero debe ser refrendado por la acción evangelizadora de un lado y la aceptación libre del otro…
En pocas palabras, no se tiene asegurado a priori un lugar en el presente o en el futuro de una sociedad si descuidas tus deberes…
Un cristianismo amurallado
El nacionalismo cristiano se siente amenazado por enemigos internos y externos que ponen en peligro su estilo de vida, su trabajo, sus tradiciones y sus creencias, además de su tronco racial. Detrás de todo eso se esconde la frustración y el fracaso que derivan en culpar a otros de su situación, pero también cierto paroxismo ante la expansión del mal en el mundo. Esto es lo que lleva a un cristianismo amurallado, clausurado en sí mismo para guardarse del mal. Ambas cosas son explotadas por líderes religiosos y políticos para catapultarse al poder…
El nacionalismo cristiano ha dejado de creer en el poder de Dios ante el mal. El ideal de una nación cristiana como resultado del ascenso al poder y de la elaboración de un sistema legal de respaldo, lo revela. Esto no significa que sea irrelevante el poder civil o las leyes. Si los gobiernos toman decisiones o emiten leyes anticristianas es porque esa sociedad ha dejado de ser cristiana de algún modo. Si quieres que haya estructuras que armonicen mejor con el cristianismo, tienes que evangelizar, convencer y bautizar, sin olvidar esforzarte dando testimonio con tu vida…
En cuanto ideología, el nacionalismo cristiano implica una fractura en la fe. No importa que hable todo el tiempo de Cristo. Son personas asumiendo la tarea de acabar con el mal sin esperar a Dios. Pese a expresarse en lenguaje apocalíptico, no entienden el Apocalipsis como el Segundo Advenimiento, sino como el naufragio de la Humanidad en un mar embravecido por la maldad…
No dudo de la buena intención de muchos de sus partidarios, preocupados por la delincuencia, la violencia, los vicios, las adicciones, etcétera, pero eso no justifica los llamados a la insurrección por parte de algunos de sus pastores que se han convertido en predicadores de la violencia…

El nacionalismo cristiano como invención del pasado
Sus orígenes están en la ruptura protestante que dio pie a los planes para fundar ‘repúblicas cristianas’. Los anabaptistas que organizaron la rebelión de Münster e instauraron un régimen de terror, pero también los levellers, los diggers y los harringtonianos, por citar algunos, que se afanaron en crear sociedades cerradas con un poder teocrático. El resultado del experimento anabaptista fue un infierno de odio, destrucción y muerte…
Esto también ocurrió en el bando católico que se contagió del espíritu sectario y durante mucho tiempo las guerras de religión asolaron Europa. La violencia y las armas no son el camino para fincar el cristianismo…
Desde sus antecedentes más remotos, el nacionalismo cristiano tiende a manifestarse como poder político y territorial (geopolítico, diríamos el día de hoy). Por eso, cristianismo y cristiandad no son lo mismo. Lo primero tiene un sentido religioso y eterno. Lo segundo se refiere a su manifestación histórica y temporal, que muchas veces no ha sido su mejor versión. El nacionalismo cristiano es una expresión desvirtuada de cristiandad…
Igualmente es importante entender que las concreciones temporales tienen fecha de caducidad, aunque se trate de las mejores. Esto vale para la presencia cristiana a través de la historia. Aferrarse a una de ellas es anclarse al pasado y fugarse del presente. Por otra parte, el actual nacionalismo cristiano estadounidense se remite a los padres peregrinos y a los padres fundadores, pero falseándolos. Es una doble fuga del presente: por buscar el futuro en el pasado y por tratarse de un pasado inventado al menos en parte…
El nacionalismo cristiano se encadenó a las ideologías. ¿Cómo es posible que se pretenda armonizar una doctrina que habla de amor y de paz con la violencia verbal y física? Ya ideologizados, los feligreses se tornan militantes sectarios y cualquier extremo es posible…
De la segregación al Movimiento conservador
Se quiere legitimar la violencia social aduciendo que algunos no cumplen con el paradigma (negros, inmigrantes, judíos). La violencia política y la insurrección la justifican asegurando que todo gobierno que no se apegue a su modelo cristiano es ilegal y, por ende, no se le debe obedecer y puede ser derrocado. Esto fue lo que se quiso hacer durante el asalto al Capitolio. No faltaron los que iban con la Biblia en la mano mientras se desataba la violencia con un saldo de cinco muertos…
En los años Veinte, fue evidente que dos fuertes componentes del nacionalismo cristiano fueron el Ku Klux Klan y los evangélicos. Muchos miembros del Klan eran evangélicos, incluyendo ministros religiosos, que proclamaban el ideal cristiano anglosajón. Ellos fueron los que le imprimieron una óptica maniquea: la lucha entre los blancos cristianos contra los servidores del maligno. Asimismo, los evangélicos promovían un servicio religioso segregado: no todos cabían en la nación cristiana, aunque practicaran la misma religión…
Políticamente, un segregado no tenía derecho a votar, a ser votado o a ocupar cargos públicos…
Vista a la inversa y por increíble que parezca, la segregación en el culto condujo a algo inaudito: que se tejieran alianzas y acuerdos entre líderes de distintas denominaciones cristianas. Por ese camino, los otrora enemigos a muerte acabaron por encontrarse. Este fue el caso de Paul Weyrich y Edwin J. Feulner, Jr., quienes comenzaron a planear la creación de un movimiento conservador republicano desde principios de los Setenta. Para 1973, fundaron la Heritage Foundation y Weyrich sería su primer presidente…
Los siguientes planes tuvieron que esperar por el escándalo de Watergate y la caída de Richard Nixon que debilitaron enormemente al Partido Republicano. Entendiendo la situación, Paul Weyrich se abocó a trabajar en el Congreso para sostener una corriente de legisladores afines…
La rede secreta del poder
Paralelamente, Weyrich y Feulner fundaron diversas asociaciones que articularon la acción conservadora entre los republicanos, recibiendo un apoyo especial de Phil Crane desde los Setenta. Gradualmente, Weyrich trabó alianzas con personajes de la talla de Richard Viguerie, Howard Phillips y John ‘Terry’ Dolan. Juntos lideraron la llamada ‘Nueva Derecha’. Weyrich era católico melquita y Phillips era judío, y se percataron de la importancia de atraer a los cristianos conservadores, convenciendo a Jerry Falwell de que se les uniera. Falwell era un pastor bautista. Weyrich les dijo que estaba convencido de la existencia de una ‘Mayoría moral’ que no se percibía y que debían convencerla de participar…
A partir de ese momento, Falwell quedó tan emocionado que empezó a hablar de la ‘Mayoría moral’ en sus sermones y discursos. Despuntaba una nueva época política del nacionalismo cristiano…
Con la interacción de Falwell, Pat Robertson (que tenía un programa de televisión muy popular) y el pastor Jim Robison, rondaban los veinte millones de seguidores. Toda una aplanadora electoral y el tipo de escenario fue lógico: los republicanos fueron en pos de los cristianos conservadores, mientras los demócratas apuntaron a los negros e inmigrantes. No hay que confundirse: al principio, ambos bandos querían votos, nada más. Será el aumento o decremento de las listas de votantes lo que determine las concesiones que les hagan…
Con la ayuda de Tim LaHaye (pastor evangélico y autor de novelas apocalípticas) y Viguerie, Paul Weyrich fundó el Consejo para la Política Nacional (1981). No deja de ser interesante que, aunque luego se haría cada vez más pública, Weyrich la haya concebido como una red secreta de poder: un vasto movimiento para ganar posiciones en el gobierno y en todo enclave importante de poder o de influencia. Esto incluía asesorar a políticos importantes…

Nacionalismo cristiano y Comisión Trilateral
En poco tiempo, Paul Weyrich, Jerry Falwell y Pat Robertson consolidaron la ‘Mayoría moral’ como proyecto político encaminado a capitalizar el poder electoral de los evangélicos para los republicanos conservadores. Una maquinaria política para lograr candidaturas y cargos públicos que salvaguardarían a Estados Unidos como nación cristiana. Mediante intensas negociaciones, convencieron a predicadores de promover el voto…
Así fue como empezaron a identificar al Partido republicano como el bien (Dios) y al Partido demócrata como el mal (Diablo). Este fue el origen de la confrontación entre el nacionalismo cristiano (aglutinado entorno a Ronald Reagan) y la Comisión Trilateral (que jugó a favor de Jimmy Carter y George Bush). Hasta la fecha, los primeros siguen culpando al globalismo del atentado contra Reagan…
Desde el principio entendieron que no bastaba con montar una maquinaria electoral evangélica. Debían legitimarse con elementos de mayor peso. Por eso, agregaron la lucha a favor de la vida y contra el aborto. Jerry Falwell inventó el mito de que era una reacción al caso Roe contra Wade del 22 de enero de 1973. Luego, reconoció que el tema lo empezó a abordar públicamente hasta febrero de 1978. Durante los Setenta, el tema central fue la segregación escolar, porque su Academia Cristiana de Lynchburg podría perder la exención de impuestos, al igual que la Universidad Bob Jones. La Derecha religiosa surgió de esa lucha por salvar la exención tributaria y no contra el aborto que se agregó después, ya en el contexto de la ‘Mayoría moral’…
Actualmente, todavía hay católicos que creen que la lucha a favor de la vida forma parte esencial del nacionalismo cristiano alrededor de Trump…
El kerigma y la nueva evangelización
Será el Consejo para la Política Nacional (CNP) el que aglutine a las principales fuerzas del nacionalismo cristiano y de los políticos conservadores. Paul Weyrich murió en 2008, pero sin toda esa red que tejió durante años, Donald Trump jamás habría logrado llegar a la Casa Blanca. Aunque hoy ha caído hasta cierto punto en el olvido, fue uno de los personajes decisivos en la organización de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en 1974. De hecho, fue uno de los oradores fundadores y a la cual asistió Ronald Reagan. En acuerdo o en desacuerdo con sus ideas y procedimientos, hay que reconocer que Paul Weyrich fue un estratega extraordinario y un organizador nato…
¿Cuál será el futuro del nacionalismo cristiano en Estados Unidos y en el mundo? Porque también está el de Rusia, promovido por Vladimir Putin en versión ortodoxa. Con el pontificado de León XIV la Iglesia Católica se adentra en una nueva evangelización. Al contrario del nacionalismo cristiano que parte de cristianizar desde el poder, León XIV va por una acción pastoral centrada en el kerigma. ¿Hacia dónde se decantará el Episcopado de Estados Unidos? Recién algunos eclesiásticos estuvieron orando con Trump, aunque luego se deslindaron del juego político del presidente. En este sentido, el nacionalismo cristiano fue la respuesta a un mundo que se iba secularizando, pero ya no es viable en esta época y puede provocar reacciones refractarias como las que experimenta Trump y el Partido republicano…
Asimismo, están los estudios que ha ordenado el pontífice para esclarecer el significado y alcance de la Tradición. Es un mensaje para tradicionalistas y progresistas, que, desde ángulos opuestos, la manipulan. Esto también obligará a un deslinde al interior del nacionalismo cristiano que ha sido tan seductor para muchos…
Hasta entonces…
