El ‘mesías’ del altiplano

Iberoamérica ha tenido sus ‘mesías’ y México no es la excepción. Uno de ellos, de triste memoria, es Luis Echeverría Álvarez. Agente de la CIA, involucrado en la lucha contra el comunismo, generador de rupturas en la Familia revolucionaria y en otros ámbitos, además de la primera crisis sexenal.

CONFINES POLÍTICOS

México ha tenido sus ‘mesías’. En lo general, Iberoamérica también. Conforme pasa el tiempo sólo resta avergonzarse. Sus ideas eran tan disparatadas y estúpidas que es difícil explicar de dónde salió gente así y cómo es que la ciudadanía lo permitió. Sí, porque hay muchos responsables. Lo de ‘mesías’ no es para descalificar. Refleja una realidad más profunda: son unan reedición desvirtuada del verdadero Mesías. Una mala broma que jamás debió ocurrir…

En ocasiones, el populismo es dado a bromas de ese tipo…

En campaña, desean ir a todos los rincones del país, buscando romper la marca del candidato que más lo haya hecho. Es un remedo de ‘evangelización’, el ‘mesías’ encontrándose con su pueblo. En cuanto a las promesas, les aqueja una especie de ‘diarrea verbal’. Prometen tantas cosas para que, al final, cumplan unas cuantas y mal. Cual auténticos demiurgos, intentando hacer el bien hacen el mal. Todo es una burda imitación…

Su mandato es la consecuencia lógica de la campaña. Procede con una nueva creación: “Hágase la obra y la obra se hizo”. Dentro del marco del presupuesto, claro está. Luego de desvíos y corruptelas mal disfrazadas o e contratos amañados…

Al final, como decía Karl Popper, la promesa de recuperar el paraíso perdido da como resultado el infierno. Porque ese ‘mesías’ no es el Dios verdadero. Tan solo es el mandamás en turno…

Asegura que con él se acabará la corrupción, la pobreza, el hambre, el desempleo, en fin. Todos los males desaparecerán en un santiamén. Es la mentira original. Dios es el único que puede quitar el mal de este mundo y lo hará. Ni siquiera puede lograrlo el ‘mesías’ que haya llegado a la cúspide con mayor poder que todos los anteriores. A pesar de que las condiciones hayan sido las más favorables…

Dos personalidades por el precio de una

Luis Echeverría Álvarez era de esos portadores de la ‘palabra de Dios’, lo que explica sus larguísimos discursos a los que sólo se les prestaba atención por obligación o para hacerse de elementos lisonjeros. Porque vaya que lo adulaban en la ‘corte terrenal’ del poder presidencial…

Pocas veces se ha tenido la oportunidad de escucharle a alguien decir tantas tonterías en una misma pieza oratoria o mensaje, que con Echeverría. Sin embargo, en él coexistían dos aspectos que daban la impresión de haber dos personalidades en una. En las luchas palaciegas demostró una enorme habilidad en mancuerna con Fernando Gutiérrez Barrios y otros incondicionales. Lo demuestra su hoja de ruta para hacerse con el poder. En el ejercicio de gobierno, el resultado fue desastroso y su sexenio se terminó estrellando con una crisis sexenal provocada por su necedad y obsesiones ideológicas…

La historia se repite cada vez que asume el poder un populista con el mismo perfil…

Esas dos caras de Luis Echeverría en un escenario como el de la Guerra Fría y del anticomunismo, pueden ser volátiles y peligrosas. Informante de la CIA, al igual que Fernando Gutiérrez Barrios y el propio Gustavo Díaz Ordáz, era presa de una paranoia en aumento. De hecho, junto con Gutiérrez Barrios y el general Gutiérrez Oropeza, supieron explotar la obsesión de Díaz Ordaz con la existencia de un complot comunista orquestado desde el exterior con la complicidad de facciones subversivas dentro del país…

Echeverría instrumentalizó el movimiento estudiantil de 1968 para alcanzar la nominación presidencial. El paso de los años Sesenta a los Setenta se caracterizó por sobredimensionar la agitación que permeaba en las calles. La efervescencia estudiantil fue potenciada por facciones de la Familia revolucionaria para acrecentar su poder y lograr que uno de los suyos llegara a la Presidencia…

Del Batallón Olimpia a los Halcones

Comprometido con la CIA, el grupo Echeverría no fue ajeno a la guerra de propaganda desde el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. 1967 marcó un hito con la conferencia Tricontinental en Cuba y la reunión de Sofía (Bulgaria), de donde se habría emitido la consigna de montarse en el descontento estudiantil para hacer la revolución. Mayo del 68 en París habría sido el banderazo de salida. Pero tanto Díaz Ordaz como Echeverría desestimaron la posición cubana: exportar la revolución a todas partes, menos a México. Pesó el papel del gobierno mexicano en vísperas de la Revolución en Cuba y la defensa en la OEA…

Si no se pretendía un estallido en México, ¿por qué el movimiento se tornó tan virulento y personal contra el presidente Díaz Ordaz? Porque la línea provenía de la vertiente marxista, mientras que el detonante estudiantil era trotskista. Desde las sombras, las facciones de la Familia revolucionaria que estaban en condiciones de disputar la candidatura presidencial potenciaron la protesta. Especialmente la que impulsaba a Echeverría, que terminó capitalizando el movimiento. De un lado le atizaban a la polarización contestataria, mientras del otro se presentaba como la salvación del sistema autoritario…

Hay un hilo conductor que va del Batallón Olimpia, aquel 2 de octubre de 1968, a los Halcones del Jueves de Corpus Christi, el 10 de junio de 1971…

¿Estaban midiendo fuerzas las facciones de la Familia revolucionaria, intentando ‘tomarle la medida’ al recién llegado presidente? Luego de la masacre de Corpus, Echeverría purgó a sus adversarios dentro del sistema, apoderándose de los aparatos de seguridad e inteligencia. Empezaban los años dorados de Fernando Gutiérrez Barrios…

La Revolución mundial no estaba arribando a México. Era una lucha intestina por el poder, aprovechando el escenario hemisférico de la expansión guerrillera generada desde la Tricontinental y la OLAS…

Socialismo sin revolución

Echeverría era un hombre sin clase ni cultura. Un pragmático que sólo prestaba atención a lo que le era útil. Fuera de su estancia en Chile y Argentina con José López Portillo cuando jóvenes, no tenía mayor visión del mundo. Tal vez algo adicional por cierta influencia del círculo de Isidro Fabela en él, pero no más. Un populista con ese tipo de personalidad no enfoca otra cosa que no sea su propia voluntad y beneficio…

Se colocó justo en el cruce de caminos entre el cardenismo y lo que quedaba del obregonismo. Eso será lo que lo catapulte al poder. Era de izquierdas, pero de una versión peculiar. En esos ambientes conoció a la que fue su esposa: Esther Zuno. Hasta su papel como secretario particular de Rodolfo Sánchez Taboada llevaba la impronta cardenista. Todo eso nos ayuda entender que, como presidente, haya querido ser el líder del Tercer Mundo. Nada de revolución marxista o trotskista…

Los otros factores que explican su alejamiento de la extrema izquierda son sus vínculos con la CIA y la orientación anticomunista de Washington, ya mencionados. La postura cubana le garantizaba que no se intentaría una revuelta marxista y restaba combatir a la línea dura de la guerrilla maoísta y trotskista. Ese será el trabajo del nacido en Alto Lucero, Veracruz y de Miguel Nazar Haro. Eran los tiempos de la guerra sucia y no debemos olvidar que en ambos bandos había gente dispuesta a llegar hasta el crimen cuantas veces fuera necesario: unos, escondidos en ‘proclamas a favor del pueblo’; otros, aduciendo razones de seguridad nacional…

Al que no eliminaron, lo corrompieron y los hilos estaban en manos de Gutiérrez Barrios. Los nexos volverán a surgir en 1994, cuando tenga lugar el alzamiento del EZLN en Chiapas…

Reorientando la Revolución mexicana

Echeverría no se cansaba de decir que había arribado al poder a nombre de esa generación de izquierdas marxistas que daría nuevos bríos a los ideales justicieros de la Revolución mexicana. Alejamiento del Desarrollo Estabilizador de sus predecesores y acercamiento a las propuestas de la CEPAL. Estaba convencido de que había que garantizar la viabilidad del sistema priista reintegrando a los inconformes: estudiantes, maestros, intelectuales, campesinos, etcétera. Así, sumó a Porfirio Muñoz Ledo, Víctor Flores Olea, Enrique González Pedrero, Carlos Fuentes y varios más. En pocas palabras: meterlos al presupuesto directa o indirectamente. Algunos aceptaron, otros optaron por vivir marginalmente como independientes y una tercera vertiente se alineó con los movimientos guerrilleros como la Liga Comunista 23 de Septiembre…

Tal vez, únicamente Octavio Paz aliado con Julio Scherer García representaba un espacio más independiente…

Socialismo sin revolución, marxismo sin sovietismo. Echeverría lo sabía. Experto en conspiraciones, finalmente era un agente de la CIA…

El lance era imposible. Echeverría quiso colocarse en el “Sí, pero no” y tener éxito. Para entonces, había calado hondo en diversos sectores la idea de que los ideales de la Revolución mexicana habían sido desviados, si no es que corrompidos. Eso era lo que habían hecho los sonorenses. Octavio Paz tomó distancia del gobierno en turno pensando en reencauzar el movimiento revolucionario. No había que tirar al PRI del poder, sino insertarlo en el tronco maderista mediante una labor intelectual…

En el ámbito católico existía una inquietud similar mezclado con el anticomunismo. Desde los años Sesenta, sobre todo en el marco del movimiento del 68, el aparato priista buscaba acompasarse con grupos como los Tecos y el Yunque (entre otros) en la lucha contra el comunismo. Pero el ‘Frankenstein’ intentado por Echeverría dio al traste con lo anterior…

Luchas intestinas de la Familia revolucionaria

El marxismo no revolucionario era un disparate. Una ocurrencia del ‘mesías’ del Altiplano, que tuvo cabida en medio de una crisis del capitalismo liberal que puso en duda el futuro de Estados Unidos como potencia mundial. El problema es que Luis Echeverría no supo calibrar que, en 1973, con la fundación de la Comisión Trilateral se echaba a andar un proyecto precisamente para garantizarlo. Pero desempeñó bien el papel que le asignó la CIA: buscando el liderazgo del Tercer Mundo se replantearía la tesis de los ‘Países no Alineados’, cuyo objetivo era impedir que sus integrantes se corrieran al otro extremo del tablero geopolítico: la URSS…

¿Cómo hacerle entender a los Tecos y al Yunque que México no iba hacia el comunismo? Con los primeros, sirvió lo ocurrido en Nuevo León y Jalisco, donde la Liga Comunista 23 de Septiembre y el Frente Revolucionario Armado del Pueblo (FRAP) hacían de las suyas. Al tratar de secuestrar los primeros a Eugenio Garza Sada, el empresario regiomontano terminó muerto. El FRAP secuestró en Guadalajara a Terrance George Leonhardy, Pedro Sarquís Merwe y a José Guadalupe Zuno (suegro de Echeverría), y asesinó a Carlos Ramírez Ladewig, fundador de la Federación de Estudiantes de Guadalajara…

Los Tecos creyeron que la lucha con el comunismo era a muerte y fortalecieron sus relaciones con el subsecretario de Gobernación: Fernando Gutiérrez Barrios. El Yunque, no. El sexenio de Echeverría marcó el abandono de todo intento de reforma desde adentro del PRI por parte del Yunque. Ni siquiera los convenció la medida ‘conservadora’ del presidente contra el rock. Eran las secuelas del concierto en Avándaro de 1971…

El Yunque interpretó la violencia del 68, el Halconazo del 71 y lo de Monterrey y Guadalajara como manifestaciones de una lucha por el poder al interior de la Familia revolucionaria…

El principio del fin

Los Tecos habían optado por la ruptura frente al papado por el Concilio Vaticano II, proclamando que la Sede de Pedro estaba vacante a partir de Juan XXIII. Era el ideal de Plutarco Elías Calles: católicos que no estuvieran sujetos a una autoridad en el extranjero. La miopía de los Tecos era difícil de creer: se podría relanzar el proyecto masónico de los años Veinte a través de ellos. Esto llevó a la Familia revolucionaria a recuperar la estrategia seguida por el general Joaquín Amaro: la idea de que los cristeros habían sido traicionados en 1929…

El Yunque mantuvo su adhesión al Papa, a lo dispuesto por el Vaticano II y rechazó el sedevacantismo. De ahí en adelante, sobre todo en el gobierno de Echeverría, la situación con los Tecos y con Gutiérrez Barrios se fue tornando violenta…

Pronto se entró en un camino sin retorno. En noviembre de 1975, en Aguas Buenas (en las faldas del Cerro del Cubilete), fueron asesinados dos integrantes de la ACJM y del Yunque: César Fernando Calvillo Silva y Juan Bosco Rosillo Segura. Al año siguiente, en Complot secreto de los Tecos contra la Iglesia, Pablo Castellanos López señaló directamente a los Tecos. 33 años después, Lorenzo Pereda narró que, al principio, iban a sabotear la Marcha Nacional Juvenil a Cristo Rey, pero la fuerza de choque de los Tecos optó por una medida extrema…

Lo que estaba pasando en el país y la alianza Echeverría-Gutiérrez Barrios-Tecos, llevó a Ramón Plata Moreno, fundador del Yunque, a pensar en la necesidad de una nueva Cristiada. No tuvo tiempo. En diciembre de 1979, Plata Moreno fue ultimado…

Echeverría provocó muchas rupturas en México y su gobierno terminó en la primera crisis sexenal que marcó el inicio del fin de la dictadura del PRI…

Hasta entonces…