CONfines Políticos
2 de julio de 2026
Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com
Finalmente, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) desobedeció gravemente al Papa León XIV que les instó, aún en el último momento, que no lo hicieran. En el contexto de las ‘consagraciones episcopales’, con hipocresía dijeron que mantenían su adhesión al Vicario de Cristo. Digo ‘hipocresía’ porque el P. Davide Pagliarani sostiene que no tienen la intención de separarse de la Iglesia y, tramposamente, juega a confrontar la declaratoria de excomunión y cisma de San Juan Pablo II hacia la FSSPX con la de Benedicto XVI al buscar la reconciliación, así como la de Francisco en la misma materia…
Pero ¿se puede mantener la adhesión en la desobediencia? Quizás la respuesta está en el Diario: la Divina Misericordia en mi alma de Santa María Faustina Kowalska:
“Satanás puede ponerse el manto de la humildad, pero no es capaz de vestir el manto de la obediencia”
Santa María Faustina Kowalska, Diario: La Divina Misericordia en mi alma, numeral 939.
Lo dicho en el numeral 939 del Diario es revelador: en ocasiones, la desobediencia no se manifiesta como rebeldía, sino como una falsa humildad, piedad y celo. Es la defensa de una falsa Tradición, liturgia y doctrina. León XIV les pidió no seguir adelante y, pese a ello, lo hicieron…
De concilios y rupturas
Los lefebvrianos parecen ignorar un dato contundente: acusan al Concilio Vaticano II de no respetar la Doctrina ni la Tradición de la Iglesia, pero monseñor Lefebvre firmó las actas conciliares, además de haber participado en el Concilio. Esto echa por tierra las principales acusaciones de sus seguidores hacia el Vaticano II. Por eso, evitan el tema. ¿Qué fue lo que pasó entonces? Lo que ocurrió fue que la vertiente progresista cometió muchos abusos recurriendo al llamado: “espíritu del Concilio”, que no fue otra cosa que interpretaciones abusivas de los documentos conciliares. Pero eso no es razón suficiente para desconocerlos y Lefebvre lo sabía…
No deja de ser interesante que el Concilio Vaticano I (1869-1870) también tuvo sus ‘lefebvrianos’ con la ‘Iglesia veterocatólica’, que acusaba a los padres conciliares de innovaciones contrarias a la Tradición, rechazando la infalibilidad del Papa. Su referente era el Concilio de Trento (1545-1563) y surgieron en Alemania, Suiza y el Imperio austrohúngaro. Ya en el siglo XX, se sumaron las ‘iglesias nacionales polacas’ de Polonia, Estados Unidos y Canadá…
Por increíble que parezca, los seguidores de Lefebvre quieren regresar a la Iglesia al estado que tenía antes del Vaticano II, haciendo señalamientos parecidos a los de los ‘viejos católicos’ contra el Vaticano I…
Si nos remontamos al Concilio de Trento, que impulsó la reforma de la Iglesia, veremos que también hubo pugnas geopolíticas (sobre todo entre Alemania y Francia), una malograda invitación a teólogos protestantes e igualmente rechazo a cualquier cambio al interior de la Iglesia…
La locura galopante: unos, afirmando que Trento negaba la Tradición y la Doctrina; otros, diciendo lo mismo sobre el Vaticano I y los lefebvrianos ‘rompiendo lanzas’ contra el Vaticano II, avalando el Vaticano I y a Trento porque representan la verdadera Tradición, Doctrina y Liturgia de la Iglesia…
La suplantación de la Iglesia de Cristo
Es verdad que, a partir de los años Sesenta y en el contexto del Vaticano II, empezaron a coexistir el ‘Vetus Ordo’ y el ‘Novus Ordo’, originándose tensiones e interpretaciones de la liturgia. Sin embargo, los lefebvrianos dejan de lado que en la Iglesia Católica existen varios ritos (latinos y orientales) y, por ende, no pueden proclamar su versión como la única válida. Asimismo, el rechazo de monseñor Lefebvre al concepto de libertad religiosa formulado por el Vaticano II, tuvo implicaciones tanto doctrinales como políticas, por aquello del Estado Católico…
La ‘consagración’ apresurada de obispos por parte de la FSSPX se debe a que quieren tener más antes de que mueran todos los que ‘consagró’ monseñor Lefebvre…
¿Estamos hablando solamente de un problema con una vertiente tradicionalista? No. Remite a un conflicto entre tradicionalismo y progresismo, que se centró en un cuestionamiento del magisterio y autoridad papal. En estos momentos, uno de los asuntos más delicados estriba en el desafío lanzado por la FSSPX y el ‘camino sinodal alemán’ al Papado. Aunque parecen tan diferentes (ediciones actualizadas del conflicto señalado), son más parecidos de lo que podría pensarse…
Ambos pretenden destruir la autoridad del pontífice sin que parezca serlo (recién el camino sinodal alemán ‘consultó’ a León XIV si se podía permitir que los seglares se hagan cargo de la homilía, cuando en pleno duelo del Papa Francisco pasaron por encima de lo autorizado por el difunto). Los dos maniobran para adjudicarse la autoridad magisterial para determinar lo que es válido doctrinal y litúrgicamente, acorde con lo que dicen que es la Tradición…
En realidad, es una sola estratagema para suplantar la verdadera Iglesia de Cristo desde adentro. De un lado y del otro, quieren ‘comerse’ a la grey y a la estructura eclesiástica hasta sustituirla…
Hasta entonces…
