CONfines Políticos
8 de julio de 2026
Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com
Dos cosas entrelazadas estuvieron muy presentes en los orígenes revolucionarios de Álvaro Obregón: no haberse sumado al maderismo desde el principio y cierta cobardía ante el peligro que representaba la lucha armada. Como él mismo lo reconoció, tuvo miedo. Cuando finalmente tomó las armas, desarrolló cierta temeridad ante la muerte. Es posible que, por su consciencia y las murmuraciones, tratara de convencerse a sí mismo y a los demás de que no era un cobarde. En el campo de batalla realizaba acciones que desafiaban la muerte y bromeaba al respecto. Pese a que intentó suicidarse al perder su brazo derecho en Celaya, también terminó haciendo comentarios graciosos cuando se presentaba la ocasión…
Su lenguaje era de venganza (por la muerte de Madero) y hasta sanguinario, pero no usaba armas y rara vez llevaba escoltas. En cierto modo, podemos decir que, casi desde el principio, quedó marcada lo que sería su ruta mortal…
En su aspecto más íntimo, hay que enfocar la ocasión en que en sueños vio la muerte de su madre. Luego de la pesadilla, llegó el aviso del deceso de la señora. Desde muy joven, Álvaro Obregón guardó una peculiar relación con el tema de la muerte…
Entre carrancistas y Caballeros de Colón
En varias ocasiones, Obregón estuvo a punto de morir, pero hay que distinguir entre los propios del campo de batalla (incluyendo su casi fusilamiento a manos de Pancho Villa) y los relativos a la lucha de caciques y caudillos por el poder. Es decir, nos interesan los atentados más personales, orquestados para eliminarlo directamente. Por ejemplo, cuando, el 19 de noviembre de 1919, fue atacado el tren en que viajaba en la estación de Santa Ana (Sonora) por un grupo carrancista, con la intención de matarlo o apresarlo. Estaba de gira nacional y pudo huir hacia Nogales junto con sus acompañantes. Esto marcó la ruptura entre Obregón y Carranza, condujo al Plan de Agua Prieta y, más tarde, a la muerte del jefe constitucionalista…
En enero de 1926, durante un viaje en tren de Los Ángeles a Tucson, un individuo disparó contra la cama inferior de la litera, pensando que, por faltarle un brazo, el expresidente dormiría ahí. Pero Obregón estaba en la de arriba y su ayudante, Homobono Márquez pudo detener al agresor de nombre J. MacDowell, gran caballero de los Caballeros de Colón. Esta organización de laicos fue creada por el P. Michael J. McGivney como alternativa a las sociedades secretas que se ostentaban como filantrópicas. Los Caballeros de Colón difundían la caridad y la beneficencia. Para principios del siglo XX se habían enfrascado en una lucha con la masonería, a la que señalaban de ser la perseguidora de sus hermanos mexicanos, al igual que con los metodistas y los periódicos estadounidenses que asumían la versión de los enviados callistas…
Detrás estaba el arzobispo de Baltimore, Miguel J. Kurley, lo que revela que el primer ataque católico provino de los Caballeros de Colón. Obregón no quiso presentar cargos y prosiguió su viaje como si nada…
Callistas, ligueros y sociedades reservadas
Los Caballeros de Colón querían eliminar a Álvaro Obregón por los crímenes contra los católicos mexicanos. Entendían que, con los sonorenses, la masonería retornaba al poder con un carácter marcadamente anticristiano. Entre 1926 y 1928, por el empalme de la Guerra Cristera con la sucesión presidencial, la confrontación incluía a los Caballeros de Colón, la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa (LNDLR), las sociedades reservadas católicas (la ‘U’ y las Brigadas Femeninas Santa Juana de Arco), la masonería (que en su mayoría se aglutinaba con Obregón) y los callistas (sobre todo en su vertiente obrera con la CROM de Luis N. Morones y la organización conocida como el Grupo Acción). Estas variables configuraron el escenario en el cual Obregón sucumbió…
El desenlace trágico de Obregón quedó sellando al intentar regresar al poder, previa modificación constitucional para habilitar la reelección y ampliar el periodo a seis años. Callistas y católicos lo interpretaron de diferente manera. Para Calles, los planes obregonistas cancelaban su pacto con Luis N. Morones de nombrarlo su sucesor y mantenerse como ‘poder detrás del trono’. Estando la masonería bajo control de Obregón, Calles y Morones habían creado una sociedad secreta dentro del Grupo Acción. Esta segunda instancia era ‘La Palanca’, que, a valores entendidos, actuaba en consonancia con el aparato de inteligencia y seguridad…
Para los ligueros y la ‘U’, el retorno de Obregón sería la consolidación de una dictadura apocalíptica y contaban dentro de la ‘U’ otra organización secreta para las ‘medidas extremas: la Suástica (1923), sin relación con los nazis. Hacia finales de ese año, Hitler apenas intentaba un golpe de Estado (Putsch). A ella pertenecieron René Capistrán Garza y Luis Segura Vilchis. Les recuerdo que los espías de Calles habían identificado al primero como ‘manejable’…
El juego de la muerte
Los directamente interesados en deshacerse de Álvaro Obregpon eran ‘La Palanca’ y ‘La Suástica’ (algunos miembros tenían militancia con la LNDLR, con la ‘U’ o con las tres). En un segundo plano, los Caballeros de Colón. Tampoco debemos olvidar a los delahuertistas y a los seguidores de los generales Arnulfo R. Gómez y Francisco Serrano, cruelmente asesinados (1927) porque estorbaban a los planes de Obregón y Calles. En abril de 1927, Luis Segura Vilchis, Juan Tirado y otros más, planearon dinamitar un puente sobre el cual pasaría el tren en el que viajaría Obregón junto con su gente de confianza. La operación se canceló al optar el sonorense por un pullman enganchado a un tren de pasajeros: habría muerto mucha gente inocente…
El 13 de noviembre de 1927, fracasó el intento de asesinar a Obregón en el bosque de Chapultepec durante un paseo en coche. La detención de Nahum Lamberto Ruiz condujo a Luis Segura Vilchis, al P. Miguel Agustín Pro Juárez y su hermano Humberto, así como a Juan Tirado. Segura Vilchis aceptó su responsabilidad. Los pasaron por las armas sin juicio que demostrara la culpabilidad de todos y solo perdonaron a Humberto Pro por ser menor de edad…
El intento de crear una iglesia cismática con el Patriarca Joaquín Pérez (1925), la radicalización de la persecución religiosa y el asesinato de los detenidos por el atentado en el bosque de Chapultepec dio pie a la decisión de ultimar a Obregón, a Calles y al sacerdote cismático. Siendo la seguridad personal el punto débil de Álvaro Obregon, se convirtió en el primer blanco…
En abril de 1928, durante un acto de campaña en Orizaba, Obregón fue tiroteado desde el comité de la CROM. A esto hay que agregar los bombazos a los centros obregonistas en la ciudad de México…
La Bombilla, la cita fatal
Hubo otro tiroteo contra Obregón en la misma ciudad, lo que derivó en una acalorada discusión entre él y Calles. Morones estaba furioso porque no iba a ser el sucesor de Calles, quien le soltó las manos para actuar a su antojo. Los líderes cromistas decían que no llegaría a Palacio Nacional. El general Joaquín Amaro, secretario de Guerra, concentró tropas en San Luis Potosí (clara advertencia contra Obregón que estaba en Sonora) y se piensa que este último propició la Guerra del Yaqui buscando que Calles mandara tropas. Obregón tenía muchos simpatizantes castrenses que podrían ponerse de su lado…
Contra la opinión de sus leales que temían un nuevo atentado, el ya presidente electo se dirigió a la Capital. El recibimiento fue apoteósico y, luego, fue a entrevistarse con Calles, quien de manera sospechosa le pidió que mejor hablaran al día siguiente porque Obregón tenía que llegar a la comida que le ofrecía la diputación guanajuatense en el restaurante La Bombilla. Después de esa cita, tenía programado un encuentro con el embajador estadounidense Morrow. A ese último compromiso, ya no llegó…
¿Indujo ‘La Palanca’ a ‘La Suástica’ a eliminar a Obregón? Había relación de una hermana de la madre Conchita con Morones y otros lideres de la CROM, la monja influía en José de León Toral, el tirador y el lugar donde durmió la noche anterior conduce a la CROM. Usó una pistola semiautomática española marca Star, calibre .32. Jorge Gallardo Pavón (LNDLR) la obtuvo y se la dio a su primo, Manuel Trejo Morales, quien se la entregó a José de León Toral. Trejo provenía de la fábrica de cigarros ‘El Buen Tono, S.A.’, cuyos trabajadores pertenecían a la Unión de Obreros y Empleados de la Fábrica de Cigarros El Buen Tono, afiliada a la CROM…
Hasta entonces…
