Woodstock, 1969. ¿Jóvenes en revolución?

En agosto de 1969, se llevó a cabo el que es considerado como el festival que marcó un antes y un después en la historia de la música. Se le cita como Woodstock, pero en relidad fue en otro lugar. Las versiones románticas de él, impiden ver su verdadero significado y alcance.

CONfines Políticos

Corría el año de 1969 y el mundo cambiaba de manera trepidante, mientras los jóvenes destruían las estructuras de esa realidad en la cual habían crecido. Unos cuantos días antes, ocurrieron los horrendos asesinatos en la casa de Polanski y Sharon Tate por parte del siniestro clan Manson, que marcaron el final del llamado ‘Verano del amor’. La historia demuestra que, cuando no resuelves cierto tipo de problemas que aquejan a la sociedad, el precio puede ser muy alto…

Un mes antes del Festival de Woodstock, el hombre viajaba a la Luna y terminaba la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, al menos en cuanto a la conquista de nuestro satélite natural. La cosa era ganarle al adversario y las expectativas de la ciencia quedaron en segundo plano. La carrera fue frenética y hasta surgieron rumores infundados de que los los soviéticos intentaron concebir al primer ‘ser humano extraterrestre’, alimentados desde el Kremlin a raíz de las misiones para orbitar la Tierra…

Muchos andaban locos por el sexo y se aprestaban a romper el vínculo con la procreación, la paternidad y la familia…

Hacia finales de octubre del 69, ARPANET enviaba el primer mensaje entre dos computadoras. Una en la UCLA, la otra el Instituto de Investigación de Stanford. Estaba naciendo Internet…

En ese año se inserta el Festival de Woodstock…

De cuando los proyectos te llevan a otra parte

La idea fue de Michael Lang y Artie Kornfeld con el apoyo de los inversionistas John Roberts y Joel Rosenman. El plan original era construir un estudio en un bosque y convocar un festival para promoverlo. Fueron los dos empresarios los que convencieron a los dos primeros de mejor hacer un evento de rock para unas 200,000 persona, vender entradas por adelantado y destinar las ganancias a la construcción del proyecto. No esperaban que llegaran casi medio millón de asistentes…

Escogieron Woodstock, Nueva York porque se había convertido en un referente de la contracultura de aquellos años. Allá vivían varias leyendas de la música que se identificaban con ella. Bob Dylan, por ejemplo, de quien pretendían que participara. Dylan no aceptó y el concierto fue rechazado por las autoridades y los residentes locales. No querían que los ‘greñudos’ destruyeran el pueblo. Esto hizo que los organizadores consideraran otros lugares y el tiempo apremiaba…

Será Max Yasgur el que proponga su granja de Bethel, en el condado de Sullivan, Nueva York. En ese momento, toda la publicidad impresa llevaba el nombre de Woodstock y decidieron mantenerlo por razones prácticas…

A Woodstock le pasó lo que a Corleone en El Padrino: se menciona a dicho pueblo siciliano, cuando las escenas se rodaron en otras localidades, sobre todo en Savoca. Quien desee conocerlas no debe ir a Corleone precisamente…

Hoy, que muchos hablan de Woodstock, olvidan que en realidad el Festival se llevó a cabo en otra parte…

Un recuerdo etéreo

El espíritu fue de Woodstock; el cuerpo, de Bethel. Aunado a haber convertido un desastre logístico en leyenda, provocó que se formara una idea romántica del Festival. Pero en Woodstock pasaron muchas cosas más allá de que los organizadores tuvieron que elegir entre terminar el escenario o colocar las vallas. Vendieron 186 mil entradas y si hubo 500 mil asistentes fue por la desorganización y la falta de seguridad. Por ahí podemos empezar a analizarlo…

Del 15 al 18 de agosto de 1969, Bethel se convirtió en la tercera ciudad más poblada del Estado de Nueva York…

Hasta ese momento, los hippies y grupos similares eran vistos como marginales y de escasa representatividad. Lo más probable es que muchos de los presentes no simpatizaran del todo con ellos, pero, por primera vez, los eventos mayoritariamente juveniles demostraron poder de convocatoria. Por eso, Woodstock descolló en medio del creciente número de festivales que se estaban realizando, hasta convertirse en un referente de la contracultura…

Muchos fueron invitados, no todos estuvieron: Bob Dylan (harto de los hippies), The Doors, Led Zeppelin, The Rolling Stone y hasta The Beatles. Dejaron el campo libre a Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jefferson Air Plane y Carlos Santana, entre otros. Hendrix tocaría una versión estridente del himno estadounidense, simulando el sonido de la metralla y las bombas, en claro rechazo a la guerra de Vietnam. Cuando John Densmore, baterista de The Doors, vio personalmente los alcances del Festival, supo que habían cometido un grave error…

Hubo tres muertos: dos por sobredosis y uno al ser atropellado por un tractor mientras dormía en un campo de heno. Tantos jóvenes sin un sistema de seguridad, muchos de ellos bajo los efectos de alguna sustancia. Realmente es increíble que no pasara una desgracia mayor…

Un mono desnudo

Woodstock fue la cúspide de la contracultura de los Sesenta. Se acercó mucho a demostrar que la utopía podía hacerse realidad, pero tuvo destellos de distopía. Los jóvenes fueron conscientes del poder que tenían y de la soledad en que vivían. La asistencia masiva visibilizó lo que se conoció como la ‘Nación Woodstock’, una comunidad de autogestión, apoyo mutuo y seguridad, que desplazó a la solidaridad y eso trajo consecuencias. Antes de agosto de 1969, la contracultura y los hippies eran considerados radicales vagabundos y estudiantes que no estudiaban. A partir de ahí, se encaminaron a destruir la cultura imperante…

Se habían convertido en pacifistas revolucionarios…

Venían del movimiento estudiantil de 1968 y de la expansión de los derechos civiles. Lo de Woodstock se realizó en medio de una pandemia de gripe que cobró la vida de 2 millones de personas. Nada los detuvo. La música se convirtió en el manifiesto de las protestas antibélicas…

Woodstock quiso ser un espacio sin valores tradicionales. Se encuadraba en una revolución sexual que, de paso, buscaba la normalización de las drogas. Por eso, no cabe una visión idealizada, porque el sexo y las drogas poco o nada tienen de románticos. El amor es otra cosa…

Amor libre y desnudez, pero en público. Igual debía ser el consumo de sustancias (mariguana y LSD eran lo usual). Las autoridades decidieron no arrestar a nadie para evitar motines y, sin quererlo, abrieron la puerta a su normalización y tolerancia…

Desmond Morris decía que, de origen, el hombre es un ‘mono desnudo’ que, conforme fue perdiendo vello y se refinó, se evidenció su desnudez y se cubrió con elementos culturales. Si le quitas todo velo, toda poesía, lo que quedará es un ‘mono desnudo’…

Eso estaban haciendo Woodstock, la contracultura y la cultura pop…

El mito como consumo

Pese a las críticas al consumismo, el Festival de Woodstock potenció el rock como negocio corporativo. Consumo puro y duro. La contracultura pasó a ser objeto comercial y, pronto, el rock se convirtió en una industria millonaria. Empezaba la era de los conciertos masivos y los inversionistas entendieron que la rebeldía podía convertirse en mito y venderse. Tal y como ocurrió con el documental This way to Woodstock…the movie, dirigido por Michael Wadleigh y en cuyo equipo de edición estuvo Martin Scorsese. En 1971, ganó el Óscar a Mejor Documental…

La cultura capitalista que la contracultura quería destruir terminó absorbiéndola como objeto comercial. Desde este ángulo, Woodstock fue un estrepitoso fracaso…

Optaron por las comunas y la vida alternativa, rechazando la familia tradicional. El amor libre en detrimento del matrimonio. Buscando una ‘vida natural’ se asemejaron al ‘mono desnudo’ de Morris. El hombre quería volver a ser bestia. Se desconectaron del cristianismo en favor del budismo zen, el hinduismo, el yoga y la meditación para buscar la paz interior y no la paz de Cristo. El pacifismo devino en acción destructiva contra su propia cultura…

La música fue vista como vehículo ideológico y político, como entramado social, mientras aparecía el ‘rock psicodélico’ de la mano de las bandas más importantes. Querían reproducir musicalmente los efectos de las sustancias alucinógenas. Tomando elementos del Art Nouveau, fue lógico que apareciera el arte psicodélico con el mismo propósito. Mezclaron la revolución sexual con la ‘cultura de las drogas’, inspirados en la Generación Beat que les antecedió…

Woodstock y la contracultura se emparejaron con el llamado ‘segundo feminismo’, adverso al concepto clásico de mujer y de los derechos civiles pasaron a relacionarse con las Panteras Negras…

Y todavía hay gente que se sorprende de que, hoy, Occidente esté en crisis…

Un apocalipsis alternativo

Con el asesinato de Sharon Tate y sus amigos, el ‘Verano del amor’ se sostuvo solo hasta llegar Woodstock. Era el principio del fin. La juventud creyó construir su versión paradisíaca destruyendo lo tradicional, cuando en realidad corría vertiginosamente hacia su propio infierno. Esto es lo que las versiones románticas de Woodstock quieren ocultar: al mezclar sexo, drogas y rock, los jóvenes de antaño se adentraron en una pesadilla de la que no les fue fácil despertar…

De esos ‘viajes psicodélicos’, muchos jamás regresaron…

El 6 de diciembre de 1969, se llevó a cabo el Festival de Altamont, encabezado por The Grateful Dead y The Rolling Stone. Los primeros tuvieron la mala idea de proponer a los motociclistas Ángeles del Infierno como equipo de seguridad a cambio de 500 dólares y cerveza. La violencia se volvió mortal justo cuando cantaba Mick Jagger: uno de los Ángeles del Infierno apuñaló mortalmente a un espectador de 18 años. Los organizadores querían replicar Woodstock y el resultado fue la violencia mortal…

La oposición al sistema tradicional era lo que unía a los Ángeles del Infierno con la contracultura y, como lo vimos en otra entrega, no faltaron las sectas pseudorreligiosas y algunas sociedades secretas que los vieron como la avanzada del inminente apocalipsis que anunciaban…

Desde esta perspectiva, el esfuerzo actual de León XIV busca recuperar a ese ser humano perdido, volviendo a vestir al ‘mono desnudo’ en que lo han convertido. Antes de que lo absorba una revolución tecno-cultural que podría ‘desnudarlo’ de su inteligencia, de su sabiduría, de su vida privada, de su libertad y de su dignidad. No porque le ponga obstáculos. Al contrario, le abre un maravilloso abanico de posibilidades que podrían hacerle creer que son innecesarias las vestimentas que lo hacen precisamente humano…

Hasta entonces…

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