CONFINES POLÍTICOS
Corría el año de 1976 y Karol Wojtya llegaba a Estados Unidos para una estancia de seis semanas. Visitó varios lugares, pero el propósito principal era el 41.° Congreso Eucarístico Internacional a celebrarse en Filadelfia del 1 al 8 de agosto. Asistieron muchas celebridades católicas, pero también una albanesa poco conocida en aquel momento: la Madre Teresa. El Cardenal Wojtyla habría pasado inadvertido si no fuera porque The Wall Street Journal hizo referencia a un pasaje de su último discurso antes de partir. En su edición del 9 de noviembre de 1978, cuando Wojtyla acababa de convertirse en Papa, el Journal lo citó:
Nos encontramos ante la mayor confrontación histórica que la humanidad haya vivido. No creo que amplios sectores de la sociedad estadounidense ni de la comunidad cristiana sean plenamente conscientes de ello. Nos enfrentamos a la confrontación final entre la Iglesia y la anti-Iglesia, entre el Evangelio y el anti-Evangelio. Esta confrontación forma parte de los designios de la Divina Providencia; es una prueba que toda la Iglesia, y la Iglesia polaca en particular, debe afrontar. Es una prueba no solo para nuestra nación y la Iglesia, sino, en cierto sentido, para 2000 años de cultura y civilización cristiana, con todas sus consecuencias para la dignidad humana, los derechos individuales, los derechos humanos y los derechos de las naciones.
Karol Wojtyla
¿Qué quiso decir con esas palabras? Un error de apreciación nos llevaría a pensar en la lucha contra el comunismo. Actualmente no faltan católicos que todavía interpretan la realidad geopolítica en esos términos. Pero Karol Wojtyla ya había dado muestras de su talla intelectual y teológica como para cometer semejante reduccionismo. El comunismo era eminentemente anticristiano. Sin embargo, su desmoronamiento casi pacífico indicó claramente que esa no era la confrontación final de la que hablaba…
¿Cuál será la naturaleza de la confrontación decisiva?
¿Profecía? ¿Intuición escatológica? El lugar es importante: lo dijo en Estados Unidos, aunque bien podría entenderse que lo vio como el ‘pódium global’ para enviar un mensaje al mundo y no precisamente como referencia a la disputa con el comunismo. Además, no olvidemos que hablamos de dos perspectivas diferentes sobre la Guerra Fría: Reagan enarbolaba la bandera de la democracia contra el comunismo, mientras el Cardenal polaco se remontaba a una visión escatológica. No era lo mismo, aunque hayan coincidido en el tiempo…
Si la ‘confrontación final’ que menciona no era contra el comunismo, entonces es otra que está por venir y no olvidemos el vínculo tan personal que tuvo Juan Pablo II con el Mensaje de Fátima. Por un lado, de ordinario se entendió que cuando la Virgen de Fátima dijo que “Rusia esparciría sus errores”, se refería a la futura Unión Soviética y es posible que así haya sido, pero también cabe la hipótesis de que la expresión abarque a la Rusia actual…
Por otra parte, es importante aclarar qué significa la afirmación: “Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará”. Sería un disparate reducirlo a la derrota del comunismo. Esto no implica que se trate necesariamente de un evento visible e identificable con determinado acontecimiento histórico futuro, porque podría ser un triunfo espiritual en los corazones de las personas…
En este sentido, no olvidemos la carta de sor Lucía al Cardenal Carlo Caffarra:
Llegará un momento en que la confrontación decisiva entre el Reino de Dios y Satanás tendrá lugar en torno al matrimonio y la familia.
Sor Lucía
Empero, no olvidemos que lo dicho por la vidente de Fátima no es parte del Magisterio de la Iglesia. Cuando se reveló la parte faltante del Mensaje de Fátima, ella mismo reconoció que no le correspondía hacer la interpretación…
“El amor vence siempre”
La situación que hoy tiene la Iglesia y el mundo parece más acordes con aquellas palabras del Cardenal Wojtyla: apostasía, forcejeos dentro de la Iglesia que amenazan con desgarrar el manto místico de Cristo, corrupción y pecados gravísimos de los eclesiásticos (no digamos de toda la Iglesia), transhumanismo (una ‘nueva creación’, con un ser humano hecho a imagen y semejanza del hombre tecnológico), una biotecnología que ofrece muchas posibilidades buenas (pero con la vista puesta en la inmortalidad y la eterna juventud), una Inteligencia Artificial que puede usarse en beneficio del ser humano (con rasgos de omnipresencia, omnisciencia, omnipotencia), un entramado de tendencias populistas y autoritarias soberbias y ególatras (que, más pronto o más tarde, terminaran chocando con la Iglesia), etcétera…
Este escenario sí que parece más apocalíptico que la lucha contra el comunismo y el hecho de que haya aspectos que pueden servir para el bien o para el mal, significa que hay una lucha al interior del cada ser humano. No es un conflicto puramente externo y social. Como lo observó San Agustín, será hasta el final de la vida de cada ser humano y de la historia de la salvación que ocurrirá el deslinde definitivo entre la Ciudad de Dios y la del mal…
Desde el principio de su pontificado, Juan Pablo II pidió no tener miedo tanto de los desafíos como de Dios, especialmente de Dios. En 1987, en su mensaje a los jóvenes en Chile, dijo:
El amor vence siempre. El amor vence siempre. Como Cristo ha vencido, el amor ha vencido. El amor vence siempre, aunque en ocasiones, ante sucesos y situaciones concretas, pueda parecernos impotente. Cristo parecía impotente en la cruz. Dios siempre puede más.
Juan Pablo II
En 1994, en su libro Cruzando el umbral de la esperanza, insistió en no temer…
Combate espiritual y geopolítica humana
Sin duda, hay una guerra espiritual. Es decir, dentro de cada uno de nosotros. Sin embargo, no estamos hablando de una abstracción. Hay un agente maligno que nos tienta buscando nuestra perdición y se opone a Dios, aunque fue vencido por Cristo en la cruz. Asimismo, debemos resistir la tentación de interpretar la existencia del bien y del mal a través de la historia como una lucha entre dos bandos personificados ideológica y territorialmente hablando. O si se prefiere, el combate espiritual y la geopolítica humana no son lo mismo…
En todo momento debemos saber distinguir los ámbitos y su naturaleza. Así como hay riesgos de que se desgarre el manto místico de Cristo, también hay riesgos de desgarramientos en la humanidad. Esto es lo que experimentamos con los flagelos que agobian al mundo, además de las tensiones y escaladas entre las potencias globales e intermedias por configurar la realidad geoestratégica del siglo…
En caso dado, habrá que ver lo que resulte de una cumbre entre Donald Trump, Xi Jinping y Vladimir Putin. Estamos a días de las elecciones intermedias en Estados Unidos y los sondeos no favorecen a los republicanos, aunado a la pésima evaluación del gobierno de Trump. Sería desastroso para Trump perder el control del Senado y la Cámara de representantes, porque sus enemigos podrían enviarlo a la cárcel. Está urgido por adjudicarse algún logro en Ucrania, el Medio Oriente o donde sea. He ahí la explicación de las presiones a Zelenski para que acepte un acuerdo, aunque Ucrania pierda territorio. En tanto no cambie la situación, Trump se encuentra empantanado en Irán…
No es descabellado pensar que decida locuras. Como lo ha dicho Don Winslow: “Los hombres desesperados hacen cosas muy desesperadas”. Vean a Trump hablando de Putin como ‘humanitario’ y fustigando a Zelenski…
“Quién a hierro mata, a hierro muere”
Putin ha fracasado en Ucrania. Lo que lo está salvando son los apremios de Trump (necesita amortiguar el encarecimiento de la vida, de los combustibles, etcétera). Escala su tensión con Europa porque teme que Trump sufra un descalabro electoral el 3 de noviembre: una eventual mayoría demócrata redoblaría su apuesta por Ucrania y reestablecería la relación transatlántica. Por eso propuso la cumbre entre los tres líderes mundiales: busca sellar un acuerdo antes de la debacle trumpista…
Lo peor para Vladimir sería el retorno de los demócratas a la Casa Blanca en la siguiente elección presidencial o en una eventual caída de Trump al perder las elecciones su partido…
Xi Jinping necesita destrabar la situación de China. En la Franja y Ruta, él pone las condiciones. En la Ruta del Ártico, la voz cantante la lleva Rusia. No es fácil mantener el equilibrio de las relaciones sino-rusas en ambos aspectos. Hasta ahora Rusia ha quedado en manos de China para la venta de hidrocarburos. El acuerdo con Estados Unidos para el diésel y otros aspectos que incluyen modificar sanciones le vino bien a Putin. Gradualmente podría dejar de depender tanto de China Y Xi Jinping lo sabe…
El mundo global está derivando a sistemas regionales cerrados. La economía circular de China y el tecnofeudalismo de Estados Unidos son ejemplo de ello…
Las palabras del entonces Karol Wojtyla parecen insertarse en lo que se vislumbra como un sistema autocrático y autoritario tripartito que podría volcarse contra la Iglesia. En el contexto, son inquietantes las recientes palabras de Elon Musk a los demócratas que quieren investigarlo: “Quien a hierro mata, a hierro muere”, asegurando que irá tras los que ‘mueven los hilos’ y no solo por las ‘marionetas’…
Vamos a ver en qué términos se plantea la confrontación final…
Hasta entonces…
