CONfines Políticos
12 de enero de 2026
Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com
Hay una nueva Pax Americana impulsada por Donald Trump. Si el orden mundial creado por Estados Unidos luego de la Segunda Guerra Mundial está siendo desbordado, es obvio que la Pax Americana que de ahí emergió (inspirada en la Pax Romana) también está liquidada. Siendo más específicos: la caída del globalismo implica el desplome de la Pax que le acompañó y Trump quiere instaurar la propia. Por la dinámica de los hechos y por la muerte de varias de las principales figuras del globalismo (David Rockefeller, Zbigniew Brzezinski, Jimmy Carter, Henry Kissinger), el panorama parece propicio…
Hace menos de dos años, Arthur Herman escribía:
La Pax Americana que ha prevalecido sobre los asuntos mundiales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial está muerta, si no enterrada. Ahora debe ser reemplazada. Las dos preguntas restantes son: ¿con qué y cómo?
Arthur Herman
Es innegable que el mundo requiere una nueva arquitectura geopolítica, lo discutible es la viabilidad de los proyectos de Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping o de cualquier otro líder mundial. Para el caso que nos atañe, ¿qué es lo que pretende el presidente norteamericano? ¿Se trata solamente de un reparto de áreas de influencia? Eso nos remitiría a un pasado más o menos cercano, pero pasado al fin: al Lebensraum de Ratzel, al Heartland de Mackinder o a las Esferas de influencia de Raymond Aron. Si hemos de hacerle caso al propio Trump, hay algo más…
La Doctrina Donroe
El presidente norteamericano está muy entusiasmado, luego de algunos cambios importantes en el ámbito geopolítico. El pasado 3 de enero, en el contexto de la captura de Nicolás Maduro, Donald Trump dijo ante los medios:
Estados Unidos nunca permitirá que potencias extranjeras roben a nuestro pueblo, nos hagan retroceder y nos expulsen de nuestro propio hemisferio. (…) Todo se remonta a la Doctrina Monroe, y la Doctrina Monroe es muy importante. Pero la hemos superado con creces. Ahora la llaman el documento ‘Donroe’. (…) El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado.
Donald Trump
En noviembre, Trump presentó la nueva estrategia de seguridad de Estados Unidos y así como su concepto de “hemisferio occidental” abarca desde Canadá hasta Tierra de Fuego, incluye a Groenlandia. Sí, para él, Groenlandia ya es parte esencial de la seguridad estadounidense, con todo lo que eso significa…

El jueves, The Economist hizo un repaso de la geopolítica de Trump: ha dicho que Canadá y Groenlandia deberían pertenecer a Estados Unidos, que hay que hacer algo en México porque es un país gobernado por los cárteles de la droga. Ha arremetido en diversas ocasiones contra Gustavo Petro, al que no hay manera de defender por los disparates y surrealismo que han caracterizado a su gobierno, al punto de afirmar Trump que “debe tener cuidado con su trasero”. Capturó a Nicolás Maduro con una espectacular operación relámpago, mientras la guardia que lo custodiaba (integrante del G2 de la Inteligencia de Cuba) sirvió para tres cosas: para nada, para nada y para nada. Acto seguido, Washington aseguró que el gobierno cubano está “listo para caer” y retomó la advertencia de que podrían iniciarse operaciones terrestres en México. ¿Mensaje para Sheinbaum o discurso para el electorado republicano? Obviamente, insistió en el tema de Groenlandia…
¿Estados Unidos de Occidente o de Norteamérica?
Lo de Canadá y Groenlandia nos deja entrever lo que podrían ser los verdaderos planes geopolíticos de Trump. El actual territorio estadounidense se integró por la intención de contar con dos grandes zonas costeras a ambos lados del mundo, el Atlántico y el Pacífico, para cristalizar el Destino manifiesto norteamericano. Sin embargo, el cambio climático y su impacto en la ruta del Ártico, han hecho insuficiente lo logrado. La situación territorial y geográfica del país ya no coincide con las exigencias geoestratégicas del presente, ni con la viabilidad de Estados Unidos como potencia global. Es decir: el futuro. Con Canadá podríamos decir que el país se acercaría al Ártico, pero no bastaría para consolidar su dominio…

Con Groenlandia, estaríamos hablando de la “Llave del Ártico” y de algo de capital importancia: un punto estratégico para disuadir o responder a cualquier ataque de Rusia o de China (la segunda también es alcanzable desde Alaska). Donald Trump está convencido de que organismos como la ONU, la OMC y la OTAN han concluido su tiempo de vida porque responden al proyecto globalista, hoy dado por superado. La seguridad de Europa debe constituirse por capas, quedando la base en Groenlandia, que, de paso, resolvería la actual dependencia de Estados Unidos respecto a China por el suministro de tierras raras, indispensables para la tecnología de uso global. A partir de ese momento, la seguridad europea pendería de la de Estados Unidos o, si se prefiere, Europa se convertiría en la zona de amortiguamiento ante cualquier peligro euroasiático para la potencia americana…
Es probable que Donald Trump evite hablar abiertamente del verdadero final de Estados Unidos. No por haber sido derrotada por China o por Rusia, sino por la naturaleza de las dimensiones territoriales que pretende poseer. Por ejemplo, pese a que Groenlandia es parte de Norteamérica, culturalmente es europea por su relación con Dinamarca. Habrá que ver lo que se haría con sus habitantes actuales, porque no se trata solamente de pasar de unas manos a otras, sino de que Estados Unidos y Europa podrían quedar unidos de una manera impensable hace unos cuantos años, lo que impone una pregunta geopolítica: ¿Europa como zona de amortiguamiento, dependiente de EE. UU. o futuros estados a integrar? Más pronto o más tarde, habrá que dar una respuesta. Si con Canadá y Groenlandia estaríamos hablando de un nuevo país y de una nueva arquitectura global, con mayor razón sumando a Europa…
Groenlandia pondría a Estados Unidos a las puertas de una nueva entidad geopolítica, porque es el siguiente paso lógico: los Estados Unidos de Occidente, del Norte o de Norteamérica. Hay para escoger…

Una nueva arquitectura geopolítica en ciernes
Con la captura de Nicolás Maduro y el ascenso de Delcy Rodríguez se cambió el equilibrio geopolítico de Venezuela, de la región y del mundo. Más allá del ridículo en que quedaron las Avispas Negras de Cuba, entrenadas por las fuerzas de seguridad rusas (lo que nos da una idea de la verdadera capacidad de combate del Kremlin ante fuerzas de élite de Estados Unidos), no queda más remedio que darle la razón a Trump: la doctrina Monroe ha sido superada con creces. El factor de riesgo estriba en que, para él, sea innecesario el Derecho internacional y que sólo se requiera su conciencia para validar sus decisiones…
En Venezuela, a pesar de la férrea oposición de Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez procedió con los términos de Trump en materia petrolera y la liberación de presos políticos. Pese a que Nicolasito asegura que todo fue planeado por su padre antes de ser detenido, lo cierto es que, en Nueva York, Nicolás Maduro no ha aguantado la presión y ha seguido el guion: a cada cosa que se haga en Venezuela según los deseos de Trump, en la Corte le suavizan los cargos…
Si la captura fue pactada, ¿por qué destituyeron y apresaron al general Javier Marcano Tabata, cabeza de la guardia presidencial y director general de Contrainteligencia Militar (DGCIM)? ¿Por qué monseñor Parolin, secretario de Estado del Vaticano, buscó un salvoconducto para Maduro tratando de evitar un derramamiento mayor de sangre, según dio a conocer The Washington Post? Los hechos no avalan lo dicho por Nicolasito, que, además, se dice que está sujeto a investigación estadounidense por presuntas reuniones con narcotraficantes en Colombia…
Como sea, Trump tendrá que pensar en qué hacer con Diosdado Cabello. Hasta ahora, él y Delcy Rodríguez le han sido útiles: ella sabe que debe cumplirle a Trump o la dejará a merced del exmilitar y él sabe que está rebasando las líneas rojas de Trump y podrían ir por él en cualquier momento…
Ciertamente, parece difícil que María Corina Machado hubiera podido con un escenario de esa naturaleza…
Petro, por su parte, dio marcha atrás y optó por pactar un encuentro con el inquilino de la Casa Blanca, debido a que las elecciones colombianas están a la vuelta de la esquina. El nerviosismo y fisuras en el aparato de poder cubano son innegable, se nota hasta en las declaraciones de Miguel Díaz-Canel. Antes de que se lo impongan, Daniel Ortega ha dado señales de querer una distensión y liberación de presos. Xiomara Castro es la única persona que cree que está en posición de negociar con Washington los resultados de la elección presidencial hondureña…

Un mundo que se desvanece
Además de Maduro, el golpe más frontal ha sido para Irán: de inmediato, empezaron las oleadas de protestas que han cobrado la vida de cientos de manifestantes, según algunas fuentes. El régimen de Ali Jamenei enfrenta una situación muy delicada, cuyo desenlace es incierto todavía. Ha dado licencia abierta a las fuerzas represivas, que no han podido someter a la población. Sin embargo, no hay una figura determinante en Irán como para unificar y liderar a la oposición. Reza Pahlavi, príncipe heredero del otrora sha, alienta las protestas desde su exilio en Estados Unidos. Desde este punto de vista, el gobierno de Jamenei podría caer, pero hay riesgo de un estallido social…
Donald Trump está apostado por reconfigurar la geopolítica global y así como apunta a un nuevo Estados Unidos, a crear algo distinto a la OTAN y a redefinir la relación y futuro con Europa, también necesita el control continental mediante círculos de influencia: México y el Caribe, Centroamérica y América del Sur. Al igual que Vladimir Putin y Xi Jinping, no va en busca de un ideal democrático como antaño…
Las decisiones geopolíticas son decisiones de poder y Donald Trump ha dicho que sólo necesita la autorización de su conciencia (tengan por seguro que en el Kremlin y en Beijing piensan igual). Desde esa lógica hay que tratar de entender lo que está pasando y habría que preguntarse si el desmantelamiento de los organismos internacionales creados en la segunda mitad del siglo XX no sería solamente para deshacerse de un determinado pasado, sino pensando en el futuro. Como lo vimos en la entrega anterior, el tianxiaismo de Xi Jinping gira en torno a heredar el sistema creado por el globalismo, centrándolo en Beijing…
Al ir finiquitando Trump las instituciones globalistas, está destruyendo la herencia que pretende el jerarca chino. Xi Jinping parece no darse cuenta de que quizás está tratando de apoderarse de un mundo que se desvanece…
Hasta entonces…
