CONfines Políticos
16 de marzo de 2026
Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com
Donald Trump es un ‘animal político’. Sus ideales tienen una fuerte carga pragmática que rige sus decisiones. La actual guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán no es la excepción. ¿Le preocupa a Trump la posibilidad de que Irán pueda hacerse con varias bombas atómicas o que hubiera atacado a Israel? Claro que sí, pero eso nada nos dice sobre su objetivo: Trump quiere el control de la Isla de Kharg y del Estrecho de Ormuz. No desea ir tras los ayatolás cada determinado tiempo, sino regir las rutas comerciales: Canal de Panamá, Ruta del Ártico, Canadá, Groenlandia, Islandia, Europa del Norte y, ahora, tiene en la mira el corredor que va de la Isla de Kharg al Estrecho de Ormuz hasta desembocar en el Mar Arábigo y tengan por seguro que en breve hará lo mismo en el tramo del Mar Rojo al Océano Índico, pasando por el Golfo de Adén…
En términos simples, quiere someter la dinámica de los planes de Xi Jinping y de Vladimir Putin, apuntando al epicentro de Irán y el Golfo Pérsico. Sin duda, sus planes incluyen un altísimo riesgo, pero el mandamás estadounidense está dispuesto a correrlo…
Estrategias con efecto óptico
¿Cometieron un error de cálculo Donald Trump y Benjamín Netanyahu o lo cometió el difunto Ali Jamenei? ¿Quién va ganando? Según la fuente que se consulte, es un extremo o el otro. ¿Alguien está mintiendo y manipulando la percepción en la opinión pública? En cierto modo, es de esperarse en cada lucha por el poder, pero me parece que ahora no es el caso. Por increíble que parezca, ambas versiones son válidas porque remiten a dos estrategias bélicas distintas…
Para empezar, la mayoría de los expertos en geopolítica comete un mismo error: pensar que Estados Unidos descuidó el desarrollo de armas hipersónicas y que, por ende, se encuentra en desventaja ante sus adversarios. Nada más lejos de la realidad: estamos ante dos proyectos estratégicos que arrancaron décadas atrás. El aparente retraso norteamericano tiene que ver con la complejidad de lo que el Pentágono pretende desarrollar…
¿Potencia o precisión? Esa fue la pregunta inicial de lo que ahora presenciamos. China, Rusia y Corea del Norte optaron por la potencia y, en primera instancia, Irán los siguió: armas hipersónicas cargadas con ojivas nucleares que, aún en caso de error, podrían destruir el objetivo (Avangard, DF-17, etcétera). Por un lado, impresionan a la opinión pública por su capacidad destructiva, pero no se pueden usar como si fuesen ‘caramelos’. Los respectivos líderes amenazan todo el tiempo con usarlas, pero las dejan para situaciones extremas…
EE. UU., en cambio, se decantó por armas hipersónicas sin ojivas nucleares. Para que un misil viajando a Mach 5 sea efectivo, debe ser extremadamente preciso, con un margen de error mínimo. Los otros son más destructivos, pero los segundos resultan más certeros. Envueltos en un plasma a miles de grados, son de alta tecnología. Buscando el poder nuclear, Rusia y China desestimaron la precisión…
Guerras asimétricas y dominio aéreo
Impresiona más ver el poder destructivo, pero no basta para ganar una guerra, sino solo para lograr titulares en los medios o en las redes sociales. Sobre la marcha, Irán tuvo el acierto de invertir en drones, sin lograr la perfección tecnológica y Ucrania parece haber encontrado el modo de combatir los productos iraníes dados a Rusia. Es verdad que es más costoso para Estados Unidos e Israel enfrentar los drones de Irán con tecnología avanzada, pero no es lo único: han destruido buena parte de su capacidad de ataque, lo que no significa que estén a punto de vencerla. Eso depende de varios factores…
La decisión sino-rusa obedeció a querer vencer las defensas de los portaaviones de EE. UU., que, a su vez, apostó por el sigilo y la superioridad aérea (Stealth, F-35, etcétera), así como la invisibilidad (el misil de crucero JASSM). Era el escenario de las guerras asimétricas…
El uso del Fattah-2 ha sido revelador, porque su trayectoria se asemeja mucho al misil ruso Oreshnik: hubo transferencia de tecnología y adaptación de diseños rusos. Han demostrado cierto grado de efectividad contra los sistemas THADD y Patriot, pero fallando en muchas ocasiones. Lo que Irán teme (al igual que Rusia y China) es que Trump esté en condiciones de usar sus misiles Dark Eagle o probar sus HACM…
La doble estrategia mencionada explica que las versiones sobre quién va ganando la guerra sean válidas al mismo tiempo: en dominio aéreo y destrucción física, EE. UU. e Israel llevan la delantera; en asimetría y presión económica, Irán. En el primer caso, Irán ha perdido la mayor parte de su capacidad de combate. En el segundo, EE. UU. no va a poder sostener el ritmo de gastos que lleva…
La isla de Kharg y el predominio en el Estrecho de Ormuz
¿Y si Trump calculó bien? No hay más: o se equivocó o supo ocultar sus intenciones. Es verdad que cerrar el Estrecho de Ormuz es un desafío para el sistema energético y estamos viendo sus efectos en la economía global. Sin embargo, Estados Unidos es uno de los países que puede amortiguarlos mejor. En la región, los países más importantes en materia de hidrocarburos son: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Omán y Baréin, cuyos conflictos entre sí agravan la situación que se vive desde que Irán tiene en jaque el Estrecho de Ormuz…
Cualquiera diría que es el preludio de una guerra más sangrienta y destructiva, aunque quizás el punto de la disputa no sea ahí propiamente. La isla de Kharg es el corazón del comercio de hidrocarburos de Irán. El que controle la isla podrá controlar lo que haga Irán en el Estrecho de Ormuz…
¿Y si los objetivos de Trump no son acabar con los ayatolás ni un cambio de régimen? Tal vez ni siquiera resolver directamente el peligro nuclear, que, además, Irán ha demostrado que lo reinicia en cada ocasión. Predominando en Kharg se puede regular el comercio de energía fósil, mantener a raya a los ayatolás y disuadir las aventuras bélicas de los chiitas, así como al terrorismo. De paso, replantear las relaciones con los países del Golfo por parte estadounidense…
Donald Trump ya transparentó sus propósitos en torno a la isla en cuestión. China ha presionado con sus maniobras ‘raras’ alrededor de Taiwán, tratando de inhibir cualquier intención de enviar barcos de los aliados asiáticos de EE. UU. al Estrecho de Ormuz. Xi Jinping sabe que, de lograr su cometido, Trump podrá mantener a China bajo presión constante…
La guerra ha entrado en su etapa decisiva…
Hasta entonces…
