CONFINES POLÍTICOS

Un viaje más allá de las fronteras

La Iglesia Católica y el ascenso del Imperio soviético – Juan de Dios Andrade

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CONfines Políticos

1 de septiembre de 2025

Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com

Cuando Benedicto XV ascendió al trono de San Pedro, lo hizo en una situación muy complicada. La muerte de Pío X ocurrió aparejada con el estallido de la Primera Guerra Mundial. La secuencia de hechos nos revela lo delicado del momento: el 25 de mayo de 1914, Giacomo Della Chiesa fue hecho cardenal por Pío X; el 28 de junio, el archiduque Francisco Fernando y su esposa, Sofía, fueron asesinados en Sarajevo a manos de Gavrilo Princip, integrante de la sociedad secreta La Mano Negra; el 28 de julio, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia; el 20 de agosto, Pío X partió a la Casa del Padre y, el 31 de agosto, tres meses después del cardenalato, monseñor Della Chiesa fue elegido Papa por el Cónclave. Como es lógico suponer, el nuevo Papa se abocó a mediar con tal de lograr un acuerdo de paz y a organizar la ayuda para los más afectados: las mujeres y los niños…

Padre, pastor y misionero, quizás sean las tres palabras que mejor definen al llamado: ‘Papa de la paz’. En esta tesitura, al pontífice no se le podía pasar por alto la situación triste de las Iglesias Orientales, que de un pasado esplendoroso y santo pasaron a ser escasas y débiles. Por tal motivo, el 1 de mayo de 1917, mediante el Motu Proprio Dei Providentis, ordenó la desaparición de la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe para el 30 de noviembre y la creación de la Sagrada Congregación para la Iglesia Oriental a partir del 1 de diciembre de dicho año…

El derrumbe del Imperio otomano

Estamos hablando de un momento geopolítico muy delicado, donde las grandes potencias ejercían una especial presión en el Medio Oriente. De hecho, fue parte esencial del escenario que detonó la Gran Guerra y terminará provocando la desaparición del Imperio otomano, cuyos territorios quedaron como áreas de influencia de los europeos y como estrategia de fragmentación del poder de los príncipes árabes, con tal de neutralizar cualquier proyecto geopolítico futuro…

El Imperio otomano fue fragmentado por la presión inglesa, del lado africano y rusa, ejercida desde el corredor que va de la parte norte del Cáucaso a Persia (Irán), que ya desde entonces quedaba dentro del área de influencia de Rusia. Para que vean cómo los planes geopolíticos van por delante de los hechos: entre noviembre de 1915 y marzo de 1916, Inglaterra y Francia negociaron el acuerdo secreto Sykes-Picot, firmado el 16 de mayo de 1916, con el beneplácito ruso. De aquí surgió, terminada la guerra, el Tratado de Sèvres (10 de agosto de 1920), que no fue definitivo porque no lo ratificaron y porque el movimiento nacionalista liderado por Kemal Atatürk logró mantener el control de toda Anatolia y parte de Tracia Oriental, motivo por el cual se firmó el Tratado de Lausana en 1923…

Si revisamos los alcances de la Congregación mencionada (luego llamada: “para las Iglesias Orientales” por Paulo VI y “Dicasterio para las Iglesias Orientales” por Francisco), veremos que su área de responsabilidad apuntaba en una dirección en lo particular: Egipto, Eritrea y Etiopía del Norte, Bulgaria, Chipre, Grecia, Irán, Irak, Líbano, Israel, Palestina, Siria, Jordania y Turquía. Si colocamos en un mismo mapa lo anterior junto con el acuerdo secreto Sykes-Picot y el Tratado de Lausana, veremos que la Iglesia era el gran obstáculo para el expansionismo y los intereses imperiales de unos y de otros, porque simplemente se atravesaba en su camino…

Acuerdos Sykes-Picot

Una Señora más brillante que el Sol

El 13 de mayo de 1917, doce días después del Motu Proprio de Benedicto XV y seis meses antes de la creación de la Sagrada Congregación para la Iglesia Oriental, Nuestra Señora de Fátima se apareció en Cova da Iria en Fátima. Esta primera aparición fue antecedida por las manifestaciones de 1915, cuando Lucía y tres de sus amigas vieron “como suspendida en el aire, sobre la arboleda, una figura como si fuese una estatua de nieve que los rayos del sol convertían en algo transparente” y por las tres apariciones en 1916 del que se presentó como “el Ángel de la Paz”, “el Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal” y durante las cuales les enseñó la oración: “Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman” y les administró las Especies consagradas…

Durante la tercera aparición, el 13 de julio de 1917, la Santísima Virgen de Fátima les hizo ver el infierno a Lucía, Jacinta y Francisco, les habló sobre lo que vendría en el futuro y tuvieron la visión del “Obispo vestido de blanco” cruzando una ciudad en ruinas. Añadió que las almas vistas en el infierno deben ser salvadas mediante la devoción a su Inmaculado Corazón. Al decirles que la guerra iba a acabar, agregó: “Pero, si no dejan de ofender a Dios, bajo el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre”. La Virgen dijo que, para impedirla, pediría la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón y la comunión reparadora. “Si atienden mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe”, advirtió…

El 13 de octubre de 1917, fecha de la sexta aparición, tuvo lugar “El milagro del Sol” ante miles de testigos…

La noche del 25 al 26 de enero de 1938, la aurora boreal fue visible en buena parte de Europa. Es muy raro que se alcancen a ver en la parte meridional. En España y Portugal pensaron que ardía Galicia, mientras en Inglaterra reportaron el cielo en llamas. Sólo en círculos religiosos se entendió que el fenómeno estaba relacionado con las apariciones de Fátima, lo que se reflejó en las publicaciones católicas de la época. El 12 de marzo del mismo año, Hitler anexó Austria prácticamente sin resistencia. Oficialmente, se buscaba unir a los germanoparlantes. En privado, se sabía que Hitler había nacido en una pequeña población del lado austríaco. En septiembre, estalló la crisis de los Sudetes en Checoslovaquia y se firmaron los Acuerdos de Múnich entre Hitler, Mussolini, Chamberlain y Daladier, con lo cual Alemania se apoderó de los Sudetes a cambio de no anexar más territorios. En España, la guerra civil entró en su último tramo decisivo a favor de los nacionales…

Para el año siguiente, el mundo estaba envuelto en otra guerra mundial…

Lucía, Francisco y Jacinta

Una carrera frenética por el poder

Vistas en su contexto geopolítico, las apariciones de Fátima indican la existencia de una lucha frenética por el poder en Rusia: en julio de 1914, Rusia había entrado a la Primera Guerra Mundial todavía bajo el mando de Nicolás II, con pésimos resultados y peores consecuencias. En febrero de 1917, estallan las revueltas del pan y huelgas encabezadas por mujeres en Petrogrado. La desobediencia a las órdenes del Zar, por parte de las tropas, fue el preludio de la caída del régimen. El 2 de marzo, abdica Nicolás II y se forma un gobierno provisional con la férrea oposición de los soviets. Contrario a la interpretación que luego prevalecerá, la masonería rusa apostó por sostener a Nicolás II lo más que se pudiera en un segundo plano. Alejandro Kerensky era una de sus figuras más prominentes. Los revolucionarios, por su parte, se encaminaron a desarticular a una sociedad secreta de corte iluminista, adversaria de la masonería, que era el verdadero factor de poder en la Rusia zarista…

Hacia principios de abril de 1917, Lenin regresa del exilio y pide a los soviets la máxima confianza y depositar en él todo el poder de las decisiones. El 4 de julio, las tropas disparan a la muchedumbre que protestaba en Petrogrado y, para mediados de mes, falla un golpe de Estado bolchevique y Lenin huye a Finlandia, para luego volver en secreto (en octubre). Para ese momento, las apariciones de Fátima están en pleno desarrollo. Hacia finales de agosto, los soviets frustran un golpe de Estado militar. Del 25 al 26 de octubre, finalmente los bolchevique logran hacerse con el poder, liderados por los ácratas de León Trotsky y sin la presencia de Lenin. Como no podían dejar fuera de los reflectores a Lenin, después se recreó el golpe de Estado con los debidos servicios fílmicos para registrar los ‘hechos’…

Paradójicamente, la guerra civil que se desató entre el ‘Ejército rojo’ y el ‘Ejército blanco’, le fue adversa a los primeros. Esto motivó a los soviets a atemperar las persecuciones contra los representantes del ‘Antiguo régimen’, especialmente de las familias nobles cuyos miembros tuvieran experiencia castrense, con tal de sumarlos a la causa. Es verdad que, gracias a eso, muchos pudieron sacar a sus familias de Rusia u obtener mejores condiciones de vida. Pero la aristocracia y la oficialidad rusa se dividió, permitiendo a los revolucionarios mantenerse en el poder y ganar la contienda. El resto lo hizo la estupidez europea y la dinámica de la Gran Guerra…

Como lo vimos, unos días antes había ocurrido ‘El Milagro del Sol’ en Portugal. La Santísima Virgen sabía que la batalla iba a ser larga y estaba llegando puntual a la cita para dar aliento, proteger y organizar a sus hijos. La idea era salvar almas, no el poder. El mensaje de Fátima es inequívoco…

Stalin, Lenin y Trotski

Un imperio trágico

El otro imperio que desapareció con motivo de la Primera Guerra Mundial fue el austrohúngaro. El emperador Francisco José era un nonagenario a la cabeza de un sistema monárquico dual (Austria y Hungría) que abarcaba la mayor parte de Europa Central. Del lado austríaco, era emperador; del lado húngaro, rey. La muerte del que era considerado como el sucesor más viable, el archiduque Francisco Fernando, metió al Imperio austrohúngaro en un problema de difícil solución. La familia imperial parecía estar destinada a un final trágico. Uno de sus hermanos era Maximiliano de Habsburgo, cuyo desenlace fatal en México es muy conocido. Otro era el archiduque Carlos Luis de Austria, muerto por tifoidea al beber agua contaminada en el Jordán para demostrarle a todos que gozaba de la protección de Dios. Su hijo era Francisco Fernando. Su segundo hermano era el igualmente archiduque Luis Víctor de Austria, de vida desenfrenada y homosexual. Era impensable que heredara el trono. Una hermana de ellos murió durante la niñez y otro nació muerto. Agreguen lo ocurrido a la emperatriz Sissi y tendrán una idea de lo que estamos hablando…

De suyo, la historia familiar está plagada de leyendas pretendidamente de origen sobrenatural, que se podrían escribir muchos relatos de terror y de suspenso…

Es evidente que un territorio tan grande y complejo no era fácil de gobernar para una familia en tales circunstancias. Estamos Hablando de un imperio pluriétnico, que abarcaba partes de Austria, Hungría, la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, una porción de Serbia, Polonia, Italia y Rumania. Como se puede ver, la desaparición del Imperio otomano y del austrohúngaro hicieron que la guerra diera paso a otra mucho más cruel y letal. Cambiaron los gobernantes, diversos territorios quedaron a la deriva, pero los intereses geopolíticos se mantuvieron. Hasta cierto punto, otomanos y austrohúngaros constituían una barrera para toda aventura expansionista rusa…

Mapa lingüístico del Imperio austrohúngaro

En el corazón de la disputa

Lo que vino después fue una escalada en la confrontación entre la Revolución mundial impulsada por los bolcheviques y el cristianismo, sobre todo con la Iglesia Católica. El bolchevismo fue agresivo con la Iglesia Ortodoxa porque la consideraba parte del pasado zarista. Esto cambió con Stalin, inicialmente educado en un seminario ortodoxo (de hecho, quería ser sacerdote). Stalin entendió lo prometedor que sería incorporar al clero como espía del régimen totalitario y usarlo como mecanismo de control e información. Respecto a la Iglesia Católica, el conflicto se debió al ateísmo extremo de los revolucionarios que recelaban del carácter ultramontano de los católicos. Cuestión de lealtad y de ateísmo militante…

¿Fue por una cuestión puramente ‘política’, al menos del lado bolchevique? Me parece que no. En ciertos aspectos, la Iglesia Ortodoxa ha dado cabida a todo tipo de creencias, algunas de las cuales rayan en la magia y la superstición. Por varios motivos, en el tránsito del siglo XIX al XX hubo en Rusia una pugna creciente entre ortodoxos y espiritistas. Estos invocadores de los muertos se sumaron a la revolución bolchevique para desplazar a su rival. Junto con la teosofía, el ocultismo y el misticismo estaban muy presentes en la literatura, el arte y la mentalidad en San Petersburgo y Moscú. Por ejemplo, había una corriente anarco-mística entre los intelectuales afectos al simbolismo ruso y al esoterismo, como Andréi Biely, que sentía simpatía por la revolución y era muy cercano a Rudolf Steiner…

Algunos de los miembros del primer bolchevismo provenían de familias donde la práctica espiritista era habitual, como Alexandra Kollontái (que luego vendría a México). Empero, el caso más interesante fue el de Aleksandr Bogdánov, que combinaba el marxismo con un misticismo desbocado. Creía posible alcanzar la inmortalidad social mediante transfusiones masivas de sangre y su visión de una sociedad perfecta rayaba en el esoterismo. Estos movimientos tenían tantos vasos comunicantes que llegaron a celebrar reuniones en los mismos lugares y casi con los mismos asistentes. Lunacharski, que fuera comisario de educación, hablaba de un “ateísmo religioso”, donde el arte y algunos rituales revolucionarios vendrían a ser una religiosidad secular. Otro caso fue el del poeta simbolista Valeri Briúsov, muy presente en los círculos bolcheviques. Fascinado con el ocultismo y el espiritismo, se refería a la revolución en términos apocalípticos. Entre estos poetas no podemos olvidar a Aleksandr Blok, que remite a un ‘derecho de sangre’ muy presente en el pensamiento geopolítico ruso…

En fin, los ejemplos sobran como para saber que los pastorcitos de Fátima (Lucía, Jacinta y Francisco) no eran unos lunáticos y que la Santísima Virgen sabía lo que decía…

Un año después de la guerra, Benedicto XV anuló la Non Expedit de Pío IX, que prohibía la participación y la colaboración católica en la política italiana. Por un lado, no faltaron los que habían hecho una interpretación abusiva de sus términos, derivando en un retiro católico de la vida pública en muchos países, lo que explica el enorme éxito del nacionalismo y del liberalismo revolucionario. Benedicto XV, preocupado por las consecuencias de la guerra, quería eliminar todo obstáculo a la reconciliación dentro de Italia y la decisión sentó las bases para los Pactos Lateranenses que se firmaron diez años después (1929), entre el gobierno de Mussolini y el Vaticano…

La Virgen de Fátima llamó a adherirse a su Inmaculado Corazón, mientras Benedicto XV impulsó a los católicos a la participación. El escenario geopolítico e intelectual del siglo XX se estaba terminando de configurar y no hay que perder de vista cómo está replanteando León XIV el Mensaje de Fátima…

Hasta entonces…

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