Geopolítica de las potencias intermedias

CONfines Políticos

20 de julio de 2026

Juan de Dios Andrade

Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com

La intención de desmantelar el orden globalista para sustituirlo por un sistema transaccional está impulsando sin querer a las potencias intermedias. La semana pasada, el subsecretario de Guerra para la Política, Elbridge Colby, tronó contra los planes europeos de configurar una especie de OTAN paralela y una defensa que no dependa de Estados Unidos. Todo ocurrió el 14 de julio, día de la fiesta nacional francesa, justo cuando en París tenía lugar una cumbre de países aliados. Hasta Zelenski estuvo ahí y, como era de esperarse, no invitaron a Donald Trump…

Aunque el exabrupto de Colby en X sentenció que fracasarán los planes de ser más independientes de Estados Unidos, en el fondo revela que el modo de proceder de Trump fue inadecuado. Acusar a Europa occidental de haberse ‘aprovechado’ de los estadounidenses es un disparate. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Europa estaba arruinada y si Washington echó a andar el Plan Marshall no fue por ser ‘buen samaritano’. Prever que el enemigo del momento era el comunismo soviético, llevó a EE. UU. a acelerar la reconstrucción de Europa para convertirla en un muro de contención contra el lógico avance que tendría lugar en breve…

Los estadounidenses invirtieron en defensa y con fondos para rehacer Europa. Nada de que se aprovecharon de ellos: querían contar con una ‘línea de golpeo’…

El nuevo enemigo global

En la visión geopolítica de Trump y de su círculo cercano, el Kremlin no está en condiciones de atacar a Estados Unidos, siendo más bien un peligro para Europa que debe gastar en actualizar sus defensas. Claro que ‘gastar’ significa comprarles a ellos, pagarles por los gastos de defensa porque ya no estamos en la Guerra Fría y tienen razón. El problema es que el presidente estadounidense disfruta ejerciendo presión en público y, en lugar de negociar a puerta cerrada y con buenos modos, a Donald Trump le ha dado por los desplantes y los manotazos para que todos sepan quién manda. Esto es lo que ha echado a perder la reformulación diplomática de las relaciones con la OTAN y la Unión Europea…

Para alguien como Elbridge Colby, el principal factor de riesgo para ellos es China, lo que refuerza la convicción de que Europa debe hacerse cargo de los costes de su defensa frente a Rusia. Si en la Guerra Fría el comunismo soviético fue el enemigo en común que lo unió, actualmente Occidente tiene dos adversarios que lo divide geoestratégicamente: Rusia amenaza a Europa; China, a Estados Unidos. La OTAN es insuficiente para el desafío presente. Para Colby, todos los recursos del país deben orientarse a resolver la competencia con China y el inquilino de la Casa Blanca piensa lo mismo. Europa tiene que aflojar la billetera…

La geopolítica tiene una lógica implacable, pero Trump se equivocó en el modo de hacer las cosas. Nada le costaba ser amable. La vanidad es la vanidad…

El complejo industrial de defensa

Las relaciones de EE. UU. se rigen, otra vez Colby, por “los intereses, la geografía, la economía y el poder militar”. Lo que ha disgustado a la Casa Blanca es que las potencias intermedias (sus aliados) están dando los pasos para independizarse de los recursos y los sistemas defensivos de la potencia americana, y el subsecretario les recordó la enorme distancia que hay entre la base industrial de defensa de ellos y la europea. El acceso a la primera “es un privilegio, no un derecho” y Colby no duda en señalar al primer ministro canadiense, Mark Carney, como el responsable por su famoso discurso de Davos en enero pasado…

Carney apuntó precisamente a que los aliados de Estados Unidos logren su independencia estratégica: Canadá, la UE, Japón, Corea del Sur y Australia. Pero no solo en lo militar: se trata de coordinarse en política, defensa y comercio, algo que encendió las luces rojas en el tablero de Trump, que se ha adentrado en la ‘venta de protección’ con tintes de chantaje. Los aspavientos del mandamás norteamericano tienen mucho de teatral, más que de concreción. Son para presionar y lograr sus objetivos, pero han llevado directo a la desconfianza y la incertidumbre. Europa quiere mantener sus vínculos con Estados Unidos, pero diversificando sus relaciones internacionales, defensivas y comerciales…

Sin duda, lo anterior terminaría por acotar el margen de maniobra trumpista para presionarlos. Esto no le ha gustado a Trump y sus allegados…

Es un aspecto muy delicado: las amenazas tremendistas de Trump están llevando a un segundo escenario en donde Europa se siente amenazada, de un lado, por Rusia y, del otro, por las escaladas de su ‘gran aliado’. Lo inédito es que ambas partes tienen algo de razón…

Los tres polos geopolíticos

Entre1939 y 1941, la Alemania nazi y la Unión Soviética estalinista eran el principal enemigo que se cernía sobre Occidente. Es el tramo que va del Pacto Ribbentrop-Molotov a la Operación Barbarroja y, aunque el asunto quedó saldado a favor de los soviéticos, la invasión nazi a la URSS dejó una enseñanza muy importante. La ruptura entre los otrora aliados fue por el control de Europa del Este. Era fácil visualizar las consecuencias: la derrota de las potencias el Eje implicaba que el camino quedaría despejado para las pretensiones del jerarca del Kremlin. Así se forjó el escenario de la lucha contra el comunismo soviético y la llamada: Revolución mundial…

En sus últimos días, Hitler y Mussolini trataron de sellar un acuerdo con los Aliados para salvar la vida, garantizando que frenarían el expansionismo ideológico soviético hacia Occidente. Roosevelt y Churchill se negaron por motivos de peso…

La guerra terminó, pero el peligro comunista seguía ahí. Además de reconstruir Europa, se crearon tres polos. Dos de ellos corrieron a cargo de los Aliados, sobre todo de Estados Unidos. Fue una guerra de organizaciones secretas que lo mismo los llevó a capturar a científicos y líderes nazis que a pactar con la mafia siciliana para neutralizar las incursiones comunistas…

Una historia olvidada narra cómo Stalin también movió sus fichas para que nazis connotados pasaran a sus filas…

El tercer polo quedó en manos de la Iglesia Católica, que basó su estrategia en dos ejes: la Democracia Cristiana, en tensión permanente con los comunistas y las infiltraciones del mando unificado masónico-mafioso, y las sociedades reservadas que los jesuitas crearonpara la ocasión…

Pío XII encargó a la Compañía de Jesús organizar la batalla contra el comunismo mediante los jóvenes y no contaban con mucho tiempo para hacerlo…

Pío XII y los jesuitas

La distancia entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial fue muy corta, así como con la Revolución bolchevique. Las versiones difundidas por exiliados rusos sobre la Revolución de 1917 como obra de los judíos, especialmente desde París, llenaron el vacío dejado por la narrativa nazis. Formaron parte del contexto cultural e intelectual de toda Europa y marcó con su impronta la lucha contra el comunismo…

Los jesuitas tienen una historia compleja como fundadores de sociedades secretas y reservadas. Si se trataba de salvar al Occidente cristiano del comunismo ateo, debían actuar en dos planos: Europa y América. Originalmente, pensaron que Sudamérica sería el campo de batalla, pero el sentido militarista de países como Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay, entre otros, los llevó a concluir, en consonancia con Estados Unidos, que lo mejor era acotar el tema a la región. Será el impacto que causó en ellos la persecución religiosa y la Cristiada, lo que les hizo voltear hacia México. Su vecindad con EE. UU. lo hacía idóneo para las incursiones revolucionarias en el hemisferio norte…

En la trama incidieron grupos europeos no católicos que admiraban los ideales de Emiliano Zapata. Será el estudio del zapatismo lo que les genere simpatía por los cristeros, difundiendo ambos temas en revistas y folletos cuyos efectos fueron capitalizados por la Compañía. Tomando como molde una sociedad clandestina de católicos, que ya había desaparecido en Europa, decidieron actuar en México. Será el antecedente más lejano de la fundación del Yunque a mediados de los Cincuenta…

Será hasta la llegada de San Juan XXIII que se proceda a corregir lo que no fue posible en su momento: impulsar la libertad religiosa y desmontar el mito de la conspiración judía mundial. San Paulo VI caminó en la misma dirección…

Hoy no es como ayer

En panorama geopolítico actual dista mucho del de aquella época. No ha surgido un nuevo Hitler ni un nuevo Stalin. Persiste un forcejeo a tres manos: Estados Unidos, Rusia y China, con un eje importante de potencias intermedias. El autoritarismo ha vuelto por sus fueros. Los paradigmas se han mezclado y las fronteras ideológicas han desaparecido. Únicamente la lucha por el poder nos permite distinguirlos. El antisemitismo adquirió un nuevo rostro islamista y occidental, ahora enfocado contra Israel (potenciado por los abusos de Benjamín Netanyahu y sus aliados). Al margen de quién logre la preeminencia global, la Iglesia Católica enfrenta desafíos por igual en los tres bandos en disputa, bajo cuya acción Occidente está a punto de romperse…

Ya no es cuestión de defender al Occidente cristiano, quebrantado por una creciente apostasía. Dejemos que Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping, junto con sus respectivos aliados, sigan enfrascados en una disputa por el poder político, económico y tecnológico global. León XIV lo ha dicho: hay que defender la vida humana, su dignidad y sus derechos. Es la base que posibilita la misión evangelizadora y salvífica de la Iglesia…

Si lo vemos bien y al margen de las nuevas realidades impensable durante la Guerra Fría, el desafío al que apunta la Sede de Pedro no ha cambiado. Entre las dos guerras mundiales y la caída del comunismo, la vida, la dignidad y los derechos del ser humano estuvieron en peligro…

Parafraseando en sentido contrario a Gustavo Adolfo Bécquer: hoy no es como ayer, pero guarda un cierto parecido…

Hasta entones…