Estados Unidos y los tres poderes de la victoria – Juan de Dios Andrade

CONfines Políticos

16 de julio de 2026

Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com

Las guerras se ganan con las botas en el terreno. El poder aéreo y naval tiene una innegable importancia estratégica, pero no es decisivo, salvo en raras ocasiones. Uno de los errores estratégicos de Donald Trump al embarcarse en los planes de Benjamín Netanyahu para atacar a Irán, fue que pensó que bastaría con bombardear a gran escala mediante avanzados aviones de combate o a larga distancia para que el régimen de los ayatolás cayera de rodillas…

Si la dictadura iraní se ha sostenido se debe a una combinación de varios factores. Entre ellos: la geografía, los drones y misiles de bajo costo, así como un control flexible de la toma de decisiones a través de células autónomas (por eso no funcionó la estrategia de decapitación, aunque la muerte de Ali Jamenei fue un golpe severo). Asimismo, Irán tuvo mayor claridad en los objetivos a alcanzar, empezando por la destrucción de radares con información de inteligencia rusa y se sospecha de apoyo tecnológico de Beijing…

Sin control territorial no hay victoria. Los ataques aéreos y navales son específicos y dispersos. Pueden causar un enorme daño, pero no implican el predominio en el terreno. De no combinarse con un avance en tierra firme, el éxito no será posible.  Esto fue lo que no tuvo presente Trump al decidir atacar, apostando por una ‘guerra relámpago’ que no funcionó…

Es imposible tener una mentalidad geoestratégica sin un conocimiento histórico y Donald Trump no gusta de la Historia, sino del resultado inmediato…

Dos errores geopolíticos

Desde la Segunda Guerra Mundial hasta el día de hoy pasamos de un extremo a otro: de no valorar debidamente el poder aéreo a exagerar su papel. Hitler no fue capaz de entender la importancia estratégica de la Luftwaffe. De otro modo, no habría ordenado atacar a la URSS estando tan cerca el invierno, porque eso fue lo que frenó y diezmó al ejército nazi en 1941. Fue una mala combinación de poder aéreo y terrestre. Un año antes, Hitler había cometido otro grave error en Dunkerque, al prestarle atención a Hermann Göring, jefe de la Luftwaffe y detener el avance terrestre, cederle el protagonismo a la fuerza aérea para acabar con el ejército aliado y desestimar la posibilidad de quebrantar seriamente el poner naval del enemigo…

Es verdad que Hitler quería sellar una alianza con Roosevelt y, a la par, temía que el escenario de Dunkerque fuera una trampa, pero igualmente gravitaba el hecho de que el jerarca nazi carecía de formación geopolítica y había una fuerte pugna con la cúpula castrense. Como sea, la batalla de Dunkerque evidenció el pésimo uso de los tres poderes de la victoria: terrestre, aéreo y naval…

Para muchos, Hitler perdió la Segunda Guerra Mundial entre la batalla de Dunkerque y la invasión a la Unión Soviética…

Regresando al presente, Trump pretendió imponerse en Irán basándose en el poder aéreo y el bombardeo a distancia, recurriendo de manera secundaria al naval. Eso sí, nada de pisar el territorio. Se entiende que lo anterior obedeció al proceso electoral en ciernes, pero, desde ese punto de vista, el resultado fue lógico: son los hombres de armas los que cantan victoria y no estaban donde debieron estar…

En esencia, fue el mismo error de Hitler…

Mensajes en medio de una negociación

Una prueba irrefutable del error estratégico cometido estriba en que, finalmente, la disputa es por el estrecho de Ormuz. Es el punto central de las negociaciones. Al reactivarse las hostilidades, hay que observar cuál es el objetivo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica al atacar a los buques mercantes: obligarlos a que transiten por el corredor del norte, bordeando Irán. Trump, por su parte, quiere que sea hacia el Golfo de Omán y el Mar Arábigo…

El punto es que nadie quiere ceder en la mesa de negociación porque se equipara a derrota o rendición. El que pierda capacidad para garantizar lo que prometa al comercio global, podría alzarse con el triunfo…

Los ataques mutuos buscan no solamente neutralizar la capacidad de la contraparte, sino también aumentarle significativamente el precio (en todos los sentidos) de mantener su postura. Lo malo es que, de un lado, hay un polo de poder fanático y, del otro, un polo arrogante y pragmático…

Desde esa óptica y en tanto no cambie el estatus ni la correlación de fuerzas de un lado o del otro, es imposible una victoria total en el campo de batalla o en la mesa…

En Irán y en Ucrania está ocurriendo algo que podría estar más relacionado de lo que parece. El uso de drones marinos y lanchas rápidas no tripuladas para destruir un submarino e instalaciones de mantenimiento en una base naval iraní, y el uso de robots anfibios que pueden desembarcar desde drones marinos y atacar objetivos rusos. En ambos casos no se requieren soldados y vamos a ver si podría sustituir en parte el poner las botas en el terreno…

Los mensajes son para Rusia y para China, quien, para poder invadir Taiwán, enfrenta un escenario geopolítico complejo que podría dar pie a una guerra regional…

En busca de una paz armada

Donald Trump luce entrampado. Es difícil volver al libre tránsito que había y está en riesgo el papel y las alianzas que Estados Unidos tejió durante años en el Medio Oriente. De algún modo se han quebrantado: algunos han volteado a ver a Ucrania y otros, a Asia. Luego del mal paso de Trump, quedó en vilo la seguridad en la región y se prevén efectos en los intereses estadounidenses en otras latitudes…

Los aliados regionales de Trump le advirtieron que atacar a Irán sin lograr un cambio de régimen, lo fortalecería. Se quedaron cortos: Irán podría convertirse en la potencia del Medio Oriente, por muy debilitado que ahora esté…

Asimismo, en el estrecho de Ormuz está en juego el papel de Estados Unidos en los mares. Perdería su estatus de potencia terrestre y marítima…

Esta nueva oleada de ataques mutuos no durará mucho, pues ha quedado demostrado que no conduce al triunfo. Es para debilitarse mutuamente y lograr una negociación más ventajosa…

Tal situación solo nos deja dos caminos: operación terrestre o paz armada. Lo ha dicho Donald Trump: no ha descartado entrar a territorio iraní y “otros podrían hacer ese trabajo por Estados Unidos”, pensando en las facciones opositoras dentro y fuera de Irán, especialmente en Irak. Recuerden que recién recibió en la Casa Blanca a Ali al-Zaidi, primer ministro…

Vamos a ver si se consolida un desenlace combinado: operación terrestre por parte de Estados Unidos (o de las fuerzas adversas a los ayatolás) y una paz armada en el sentido de escoltas permanentes para el tránsito mercante en el estrecho de Ormuz…

Mientras tanto, Xi Jinping acentúa el desarrollo de tecnología bélica basada en las armas secretas de los nazis. El Japón de Hirohito también las hizo, pero esos proyectos no los tiene Beijing…

Hasta entonces…