CONFINES POLÍTICOS

Un viaje más allá de las fronteras

Definición de Jesús. El maestro del humanismo cristiano

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Juvenal Cruz Vega

Director

Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

De mi máxima consideración a mis maestros más cercanos, quienes son la inspiración original de esta disertación. A los doctores, José Rubén Sanabria, Mauricio Beuchot, Justino Cortés y Guillermo Hernández.

Advertencia

Esta ocasión quiero compartir una hermosa conferencia a la que titulé Definición de Jesús. El maestro del humanismo cristiano. Forma parte de mi libro de próxima aparición: Defensa apasionada del humanismo. De Grecia antigua al humanismo mexicano. En esta reflexión presento a Jesús, como maestro, donde utilizo diversas fuentes, tanto bíblicas como extrabíblicas, destacando las características principales de su enseñanza, por ejemplo, el conocimiento, experiencia, talento, vocación y amor, entre otras. Hago, también un paralelo con otras vertientes del humanismo, donde acudo a las principales disciplinas de las humanidades.

Como otras ocasiones, insisto, que en el curso de la disertación disfruten esta lectura. Quiera Dios, que mi reflexión contribuya al menos en parte, al trabajo que está faltando en las nuevas orientaciones y perspectivas del humanismo contemporáneo.

Disertación

Jesús. El maestro del humanismo cristiano

Es de suma importancia hablar de Jesús de Nazaret, cuando se diserta sobre el humanismo cristiano, porque es el centro de esta reflexión. Su nombre es de origen hebreo Jehoshúa, helenizado es Ἰησοῦς, latinizado Iesus y en español se dice Jesús que significa salvador[1]. Hoy en día se sabe mucho de su personalidad en todos los géneros literarios, no sólo en los textos bíblicos, sino también en la tradición cristiana, la historia, la literatura universal, la filosofía, hasta la llegada de la reflexión más profunda, esto es, la teología. Desde muy temprano en los primeros siglos del cristianismo también se habló de su personalidad en las fuentes extrabíblicas, en todos los niveles y ámbitos, a saber: religioso, histórico, filosófico, cultural y político[2].

En la Διδαχή figura el símbolo de los cristianos, el famoso acróstico ΙΧΘΥΣ, esto es, Jesús, Cristo, Dios, Hijo y Salvador[3]. Ya desde allí se aprecia un primer programa y una guía de lectura para la catequesis de los primeros cristianos. La palabra Cristo es el término que va unido al nombre de Jesús. Su origen es el participio griego χριστός[4], cuya traducción es ungido, de donde su significado es rey, tal como lo refiere el evangelista Juan en el Apocalipsis, cuando dice: “Ἰωάννης ταῖς ἑπτὰ ἐκκλησίαις ταῖς ἐν τῇ Ἀσίᾳ, χάρις ὑμῖν καὶ εἰρήνη ἀπὸ ὁ ὢν καὶ ὁ ἦν καὶ ὁ ἐρχόμενος καὶ ἀπὸ τῶν ἑπτὰ πνευμάτων ἃ ἐνώπιον τοῦ θρόνου αὐτοῦ, καὶ ἀπὸ Ἰησοῦ Χριστοῦ, ὁ μάρτυς, ὁ πιστός, ὁ πρωτότοκος τῶν νεκρῶν καὶ ὁ ἄρχων τῶν βασιλέων τῆς γῆς”[5]. Tanto Juan como Marcos lo usan como aposición, por ejemplo, Marcos al escribir: “Ἀρχὴ τοῦ εὐαγγελίου Ἰησοῦ Χριστοῦ υἱοῦ τοῦ Θεοῦ. Καθὼς  γέγραπται ἐν τῷ Ἠσαΐᾳ τῷ προφήτῃ· ἰδοὺ ἐγὼ ἀποστέλλω τὸν ἄγγελόν μου πρὸ προσώπου σου, ὃς κατασκευάσει τὴν ὁδόν σου•  Φονὴ βοῶντος ἐν τῇ ἐρήμῳ· ἐτοιμάσατε τὴν ὁδὸν Κυρίου, εὐθείας ποιεῖτε τὰς τρίβους αὐτοῦ”[6]. También el historiador judío Flavio Josefo en sus Antigüedades habla de Jesús al referirse a los cristianos, a Jacobo, a Juan el Bautista y a los relatos del Nuevo Testamento[7]. Lo mismo el historiador romano Tácito, en sus Anales, hablando del reinado de Nerón (54-58 d. C.), comenta que después del incendio de Roma habla de los partidarios de un tal Cristo, que había sido castigado bajo el poder de Poncio Pilato; los cristianos toman su nombre de un tal Cristo, que en la época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato[8].

Todas las historias de la educación, de la filosofía y del humanismo al principio hacen una reflexión sobre Jesús, el Cristo, reúnen dos palabras en una: Jesucristo, porque identifican al Jesús histórico y al Cristo de la fe. Por supuesto, destaca más el término Cristo, cuando hablan del cristianismo en sentido amplio, lo cual corresponde a su etimología, es decir, la doctrina de Cristo, y a la noción de cristiano y cristianismo[9].

El Maestro

En lo sucesivo, me encanta la belleza y la síntesis tal como lo expresa el filósofo italiano Michelle Federico Sciacca en su Historia de la filosofía al decir: “el cristianismo, ante todo, no es una filosofía, sino una religión que no tiene nada en común con las religiones precedentes, entroncada en el judaísmo, religión revelada por Dios, y, por consiguiente, la única que encierra la verdad absoluta y definitiva. Como tal, el cristianismo constituyó una revolución real y profunda de todos los valores de la civilización pagana. La nueva verdad de un Dios que es creador (Padre), Providencia y Amor, que se encarna para revelarse a los hombres, que muere en la Cruz para redimirlos del pecado de Adán, que predica el amor, el perdón, el arrepentimiento, la humildad, la fraternidad, la igualdad de todos los hombres, hijos de un único Padre y redimidos por sacrificio mismo de Dios, que con la gracia eleva al hombre al orden sobrenatural, que injerta la naturaleza divina en la humana”[10].

Así, pues, Jesús nació en Belén, pasó su adolescencia en Nazaret. Fue educado en su familia, con su madre María y su padre adoptivo José, de donde aprendió a ser artesano. De su adolescencia se destaca la clave de su sabiduría, San Lucas lo expresa bellamente en su hermosa cita: “Y Jesús iba creciendo en edad, sabiduría y en gracia delante de Dios y de los hombres”[11]. En su madurez llegó a ser maestro, eligió a sus doce discípulos, tal como lo expresa San Lucas en otra parte de su Evangelio: “Por aquel entonces se fue a la montaña a orar y se pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el fanático, Judas el de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor[12].

Hay un aspecto que debe destacarse en la vida de Jesús como maestro. En su proyecto salvífico presenta una jerarquía de valores, la cual se aprecia en los evangelios de Mateo y Lucas. El primero nos presenta el Discurso evangélico a través del Sermón de la Montaña, y el segundo en el Sermón de las Bienaventurazas [13]. En ambos autores se destaca la opción por los pobres, un tema que ha recuperado la iglesia católica a través de la Doctrina Social de la Iglesia en la ética cristiana, y un tema que se ha politizado en los gobiernos socialistas y en los humanismos abstractos, donde solamente figura el nombre del humanismo, vacío de contenido, raíz, perspectiva y trascendencia. El contenido de las bienaventuranzas es un tema que encaja bien con cualquier proyecto humanista que defienda a la persona desde el núcleo del evangelio. Reflexiona hondamente en la parte interior y espiritual del ser humano; discrepa totalmente en la actitud del fariseo y del hipócrita que se fijan demasiado en las cosas exteriores del hombre. En las bienaventuranzas se llama dichosos a los pobres, a los hambrientos, a los afligidos, los cuales son los privilegiados del Nuevo Reino[14].

El humanismo cristiano, explicado desde los evangelios lleva consigo una seria axiología, en ella se ve la supremacía de los valores con sus características fundamentales: bipolaridad, jerarquibilidad, preferibilidad y trascendentalidad. Hay un ejemplo singular en los evangelistas Mateo y Lucas respecto a los mandamientos de Dios. Mateo al ser judío presenta a Jesús como el nuevo Moisés ante la interrogante de un grupo de fariseos con pésima actitud. He aquí este bello fragmento: “Los fariseos al enterarse de que Jesús había tapado la boca a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era jurista le preguntó con mala idea: maestro, ¿Cuál es el mandamiento principal de la ley? Él les contestó así: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mandamiento principal y el primero, pero hay un segundo no menos importante: amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden la ley entera y los profetas”[15]. Por su parte a Lucas, le interesa la congruencia, la correspondencia de las palabras con las acciones, tal vez aquí se vea la noción de la verdad del juicio de la que habla Santo Tomás de Aquino en De veritate: “Veritas est adequatio intentionalis intellectus cum re”[16]. He aquí el texto de Lucas: “en esto se levantó un jurista y le preguntó para ponerlo a prueba: maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar vida eterna? Él le dijo: ¿qué está escrito en la ley? ¿Cómo es eso que recitas? El jurista contestó: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alama, con todas tus fuerzas y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo. Él le dijo: bien contestado. Haz eso y tendrás la vida”[17].

Es el evangelista San Juan el teólogo por antonomasia, quien expresa la esencia de Dios a través del amor, lo pone como el mandamiento principal de todos los mandamientos. Aquí está la originalidad del cristianismo y del humanismo cristino. Desde el punto de vista de la axiología el humanismo cristiano es superior a todos los humanismos con la preferibilidad del amor, frente a todos los valores. En su Evangelio hay un pasaje muy hermoso que expresa lo siguiente: “Hijos míos, me queda muy poco que estar con ustedes. Me buscarán, pero lo que dije a los judíos se lo digo ahora a ustedes: al lugar a donde voy, ustedes no son capaces de venir. Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros; igual que yo los he amado, ámense también entre ustedes. En esto conocerán que son discípulos míos, en que se amen unos a otros”[18].

¿Se enseña con el ejemplo o con la palabra?

Todos los estudiosos de Jesús han destacado el amor como el centro de toda su axiología y como fundamento de todos los valores, y de allí su amor inagotable a la verdad. El filósofo y pedagogo italiano Pietro M. Gasparotto en su voluminoso libro Didáctica de la filosofía dedica un capítulo a Jesús como maestro, al que titula Cristo, Maestro universal[19]. Hace algo semejante como Miguel León Portilla con la filosofía náhuatl[20] y como Justino Cortés Castellanos con la inculturación indígena[21] al recurrir a las disciplinas filosóficas de Occidente para encontrar semejanzas y diferencias con la doctrina de Jesús. Y como todos los grandes del pensamiento cristiano expone de una manera magistral el tema del amor, he aquí un fragmento suyo: “Como todo maestro, Cristo enseña; pero la suya es una enseñanza oral, según la cultura de sus oyentes, que no tenían libros y no sabían leer, excepto poquísimos especialistas. Jesús muestra una confianza ilimitada, sea en la fuerza de la verdad que penetra en las almas, sea en la capacidad de los oyentes para recibirla, recordarla y entenderla, aunque no faltarán obstáculos grandes. Analizando atentamente el evangelio resultan matizados muchos momentos o grados de intensidad en el camino siempre arduo y accidentado hacia la verdad, sea natural, sea sobrenatural. Desde el tiempo de Sócrates y Platón el amor a la verdad por encima de todos define al filósofo y lo distingue netamente del filodoxo o sofista, que se busca a sí mismo”[22].

En esto ha sido singular el Apóstol Pablo en su Primera Carta a los Corintios, donde pone al amor como el centro de toda la jerarquía de los valores, aún frente a la fe y a la esperanza. Para deleitarse con este hermoso texto, lo comparto trilingüe en griego, latín y español, para que cada uno alimente su propia mirada, como había expresado hace más de veinte siglos el poeta Publio Ovidio Nasón en [23]:

1). ᾿Εὰν ταῖς γλώσσαις τῶν ἀνθρώπων λαλῶ καὶ τῶν ἀγγέλων, ἀγάπην δὲ μὴ ἔχω, γέγονα χαλκὸς ἠχῶν ἢ κύμβαλον ἀλαλάζον. Si linguis hominum loquar et angelorum, caritatem autem non habeam, factus sum velut aes sonans aut cymbalum tinniens. Si yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero si no tengo amor, soy como un bronce que suena o como un címbalo que retiñe.

2). Καὶ ἐὰν ἔχω προφητείαν καὶ εἰδῶ τὰ μυστήρια πάντα καὶ πᾶσαν τὴν γνῶσιν καὶ ἐὰν ἔχω πᾶσαν τὴν πίστιν ὥστε ὄρη μεθιστάναι, ἀγάπην δὲ μὴ ἔχω, οὐθέν εἰμι. Et si habuero prophetiam et noverim mysteria omnia et omnem scientiam, et si habuero omnem fidem, ita ut montes transferam, caritatem autem non habuero, nihil sum. Y si tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y su tuviera toda la fe como para trasladar de sitio las montañas, pero si no tengo amor, nada soy.

3). Κἂν ψωμίσω πάντα τὰ ὑπάρχοντά μου καὶ ἐὰν παραδῶ τὸ σῶμά μου ἵνα καυχήσωμαι, ἀγάπην δὲ μὴ ἔχω, οὐδὲν ὠφελοῦμαι. Et si distribuero in cibos omnes facultates meas et si tradidero corpus meum, ut glorier, caritatem autem non habuero, nihil prodest. Y si repartiera todos mis bienes, y si entregara mi cuerpo para que yo me gloriara, pero si no tengo amor, nada me aprovecha.

4). ῾Η ἀγάπη μακροθυμεῖ, χρηστεύεται ἡ ἀγάπη, οὐ ζηλοῖ, (ἡ ἀγάπη) οὐ περπερεύεται, οὐ φυσιοῦται. Caritas patiens est, benigna est caritas, non aemulatur, non agit superbe, non inflatur. El amor es paciente, el amor es benigno, no tiene envidia, no actúa con arrogancia, el amor no es orgulloso.

5). Οὐκ ἀσχημονεῖ, οὐ ζητεῖ τὰ ἑαυτῆς, οὐ παροξύνεται, οὐ λογίζεται τὸ κακόν.

Non est ambitiosa, non quaerit, quae sua sunt, non irritatur, non cogitat malum.

El amor no es ambicioso, no busca lo que es suyo, no se irrita, no piensa el mal.

6). Οὐ χαίρει ἐπὶ τῇ ἀδικίᾳ, συγχαίρει δὲ τῇ ἀληθείᾳ· Non gaudet super iniquitatem, congaudet autem veritati. El amor no se alegra ante la injusticia, al contrario, se alegra juntamente con la verdad.

7). Πάντα στέγει, πάντα πιστεύει, πάντα ἐλπίζει, πάντα ὑπομένει. Omnia suffert, omnia credit, omnia sperat, omnia sustinet. El amor soporta todo, cree todo, espera todo y tolera todo.

8). Ἡ ἀγάπη οὐδέποτε πίπτει· εἴτε δὲ προφητεῖαι, καταργηθήσονται· εἴτε γλῶσσαι, παύσονται· εἴτε γνῶσις, καταργηθήσεται· Caritas numquam excidit. Sive prophetiae, evacuabuntur; sive linguae, cessabunt; sive scientia destretur. El amor nunca se acaba, en cambio, las profecías o bien se acabarán, o bien las lenguas cesarán, o bien la ciencia se destruirá.

9). ᾿Εκ μέρους γὰρ γινώσκομεν καὶ ἐκ μέρους προφητεύομεν· Ex parte enim cognoscimus et ex parte prophetamus. Pues en parte conocemos y en parte profetizamos.

10). ὅταν δὲ ἔλθῃ τὸ τέλειον, τὸ ἐκ μέρους καταργηθήσεται. Cum autem venerit, quod perfectum est, evacuabitur, quod ex parte est. Pero cuando llegue lo que es perfecto, se acabará, lo que es en parte.

11). ὅτε ἤμην νήπιος, ἐλάλουν ὡς νήπιος, ἐφρόνουν ὡς νήπιος, ἐλογιζόμην ὡς νήπιος· ὅτε γέγονα ἀνήρ, κατήργηκα τὰ τοῦ νηπίου. Cum essem parvulus, loquebar ut parvulus, sapiebam ut parvulus, cogitabam ut parvulus, quando factus sum vir, evacuavi, quae erant parvuli. Cuando yo era un niño, hablaba como un niño, juzgaba como niño y pensaba como un niño; pero cuando llegué a ser un hombre, me deshice de las cosas propias de un niño.

12). βλέπομεν γὰρ ἄρτι δι᾿ ἐσόπτρου ἐν αἰνίγματι, τότε δὲ πρόσωπον πρὸς πρόσωπον· ἄρτι γινώσκω ἐκ μέρους, τότε δὲ ἐπιγνώσομαι καθὼς καὶ ἐπεγνώσθην. Videmus enim nunc per speculum in aenigmate, tunc autem facie ad faciem; nunc cognosco ex parte, tunc autem cognoscam, sicut et cognitus sum. Pues ahora vemos a través de un espejo en un enigma, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco sólo en parte, pero entonces conoceré, como también he sido conocido.

13). Νυνὶ δὲ μένει πίστις, ἐλπίς, ἀγάπη, τὰ τρία ταῦτα· μείζων δὲ τούτων ἡ ἀγάπη. Nunc autem manet fides, spes, caritas, tria haec; maior autem ex his est caritas. Pero ahora permanece la fe, la esperanza y el amor. Estas son tres, no obstante, la más importante de estas es el amor.

El Humanismo

Hasta aquí podemos advertir varios elementos y características de Jesús como maestro del humanismo cristiano y del humanismo universal. Pues tiene conocimiento, experiencia, talento, vocación y amor, entre muchas otras características. Maestro como hebreo en Rabí, como en griego Διδάσκαλος y como en latín Magister. El título de maestro se lo ganó a pulso, sus discípulos y el pueblo lo llamaron maestro, igualmente los eruditos lo llamaron maestro. Hay un ejemplo que nos comparte San Juan en su Evangelio, donde otro rabino lo llama maestro, su nombre es Nicodemo, he aquí la narración: “Había un hombre del partido fariseo, de nombre Nicodemo, jefe judío. Fue a ver a Jesús de noche y le dijo: Señor mío, sabemos que tú eres un maestro, venido de parte de Dios; nadie podría realizar las señales que tú haces, si Dios no estuviera con él. Jesús le respondió: pues sí, te aseguro que, si uno no nace de nuevo, no podrá gozar del reino de Dios. Nicodemo le replicó: ¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Podrá entrar otra vez al vientre de su madre y volver a nacer? Jesús le contestó: Pues sí. Te lo aseguro. A menos que uno nazca del agua y el espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. De la carne nace carne, del Espíritu nace espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: Tienen que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere, oyes el ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Eso pasa con todo el que ha nacido del Espíritu. Nicodemo le preguntó: ¿Cómo puede suceder eso? Le contestó Jesús: Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Pues sí, te aseguro que hablamos de lo que sabemos; damos testimonio de lo que hemos visto, y a pesar de eso, no aceptan ustedes nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de lo terrestre, ¿cómo van a creer, cuando les hablo de lo celeste?”[24].

En el contexto de la palabra maestro es muy común hacer la diferencia de tres palabras que resultan confusión y discusión: maestro, docente y profesor. Las tres dicciones tienen raíz latina. Maestro se compuso del adverbio de cantidad magis: más, en el más alto grado, en mayor cantidad. Suele utilizarse en la oración subordinada comparativa, dónde hay dos oraciones, y la primera usa el primer grado de comparación, esperando la segunda. Así que puede tomar dos acepciones más frecuentes: el que más sabe y el que más destaca, es decir, el director de la escuela, el jefe, el pastor, el general, el conductor, el preceptor, el consejero. Tal vez por eso se utilice una segunda raíz, el adjetivo numeral cardinal tres-tria, como adverbio multiplicativo ter: tres veces; de donde la palabra magis-ter significa: tres veces más. En cambio. La palabra docente, se deriva del participio presente, voz activa del verbo transitivo Doceo-doces-docere-docui-doctum; docens-docentis: saber, enseñar, mostrar. Por lo tanto, puede tomar algunos de los siguientes significados: el que muestra, el que enseña, el que hace que alguien aprenda. De esa misma raíz con el supino, se construye la palabra doctor, de doctum, se compuso doctor-doctoris: doctor, el que sabe y el que enseña. Finalmente, la palabra profesor, se escribe en latín professor-professoris: profesor, maestro, médico. Su origen es el verbo Profiteor-profiteris-profiteri-professus sum: declarar públicamente, confesar, reconocer, denunciar, declarar, manifestar, dar su nombre, inscribirse, prometer, hablar enfrente de los demás. Aludiendo a las tres palabras, Jesús se expresa de las tres formas, pues habló en público como profesor, enseñó con sabiduría como docente y como doctor, y fue el más, como un magister. A este respecto Mateo nos obsequia una cita muy hermosa que dice así: “el discípulo no es mayor que su maestro, ni el siervo es mayor que su Señor. Bástele al discípulo ser como su maestro y al siervo como su Señor[25].

Entre los autores clásicos, alejandrinos y romanos al maestro se le puede decir de diversos modos: maestro, preceptor y señor; para eso se usan las palabras grecolatinas: Διδάσκαλος, magister, δεσπότης, κύριος, dominus y erus. Estas son las dicciones que equivalen a la palabra hebrea rabí y a la palabra náhuatl tlamatini. Hay un texto admirable en el ámbito de la cultura universal que nos ofrece el evangelista San Lucas, llamado La fe del centurión, el cual se lee del modo siguiente: “Una vez que Jesús concluyó todas sus palabras a los oídos del pueblo, entró a Cafarnaúm. Allí se encontraba un siervo de un centurión, al cual éste apreciaba mucho, y estaba enfermo a punto de morir. Y como el centurión había escuchado sobre Jesús, le envió a unos ancianos de los judíos, rogándole que fuera a salvar a su siervo. Y quienes se presentaron ante Jesús le suplicaban insistentemente diciendo: es digno que tú le concedas esto. Porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha construido la sinagoga. Y Jesús iba con ellos. Y él mismo, ya no estando lejos de la casa, cuando el centurión les envió a unos amigos diciéndole: señor, no te molestes, pues yo no soy digno para que entres bajo mi techo. Por eso, no me he considerado digno de ir hacia ti: pero con una palabra que digas, también mi criado será salvado. Pues yo soy un hombre puesto bajo la autoridad, y tengo soldados bajo mi autoridad, y si digo a este: vete, y se va; y a otro: ven, y viene, y a mi siervo: haz esto y lo hace. Y Jesús al oír esto, se asombró de él. Y volviéndose a la multitud que lo seguía le dijo: en verdad les digo, ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande. Y cuando los enviados regresaron a casa, encontraron sano al siervo”[26].

Una de las virtudes más notorias de Jesús como maestro es el talento. El evangelista Mateo recogió este tema muy interesante y aleccionador, en La parábola de los talentos. Este tema nos hace completar las características de un buen ser humano, pues al ejercer un oficio con el sello cristiano y humanista, un profesionista con este símbolo está más completo a través de las siguientes características, especies o cualidades: conocimiento, experiencia, talento, vocación, y amor. La actitud del primer y segundo siervo es la que se requiere para mejorar la sociedad, la institución y la familia. Pues en esta actitud va implícita la naturaleza de las personas, la capacidad, la virtud y, sobre todo, el autoconocimiento, la libertad, la realización, la comunicación y la disposición de trabajar. Las palabras del evangelista, del capítulo 25, verso 23 le dan mayor ánimo al hombre de nuestro tiempo, como puede leerse: “Y su señor le dijo: muy bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, te pondré al frente en lo mucho, entra al gozo de tu señor. (ἔφη αὐτῷ ὁ κύριος αὐτοῦ, εὖ, δοῦλε ἀγαθὲ καὶ πιστέ, ἐπὶ ὀλίγα ἦς πιστός, ἐπὶ πολλῶν σε καταστήσω· εἴσελθε εἰς τὴν χαρὰν τοῦ κυρίου σου). Sin duda, esto que Jesús nos enseña con la Parábola de los talentos, es lo que las naciones necesitan, con el fin de reformarse, primero uno mismo, y luego reformar a las instituciones y a las naciones[27].

Sin duda alguna, los apóstoles fueron los primeros discípulos y maestros que difundieron el cristianismo fuera de Palestina, cada uno en diversos lugares. Al final de su vida casi todos murieron martirizados, tal como lo expresan las historias de la iglesia y las historias del cristianismo, los Hechos de los apóstoles y las Epístolas, tanto las llamadas católicas, como las de Pablo. Pues ellos fueron los testigos originales y autorizados, porque vieron con sus ojos todo desde el principio, tal como lo escribe el evangelista Lucas, discípulo del apóstol Pablo. Veamos este bello texto, que es el prólogo que pone su autor en Los Hechos de los Apóstoles: “Puesto que muchos hombres han emprendido desarrollar ordenadamente la exposición sobre los hechos bien comprobados entre nosotros, tal como nos lo han transmitido quienes desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la palabra. También a mí, ilustre Teófilo, después de haber investigado todo con exactitud desde el principio, he decidido escribirte ordenadamente para que conozcas la certeza de las palabras que has recibido”[28].

San Pablo en el Areópago de Atenas

 Hay un discurso muy loable de la pluma del evangelista Lucas que sigue teniendo transcendencia en los escritos actuales sobre Jesús. Se trata del Discurso de Pablo en el Areópago, allí en Atenas, San Pablo habló sobre Jesús con un griego muy elegante y con una pasión extraordinaria, donde manifestó el celo apostólico que sentía por el amor a Jesús; más aún, vinculándolo con la cultura griega en diversos aspectos, y exponiendo el mensaje de Jesús y el contenido del kerigma, el cual a través de la historia se ha esparcido en diversos géneros literarios, desde la epigrafía, la biografía, la filosofía, la mitología, la historiografía, hasta la teología con sus distintas disciplinas.

He aquí el texto bilingüe[29]: Σταθεὶς δὲ ὁ Παῦλος ἐν μέσῳ τοῦ Ἀρείου Πάγου ἔφη∙ Ἄνδρες Ἀθηναῖοι, κατὰ πάντα ὡς δεισιδαιμονεστέρους ὑμᾶς θεωρῶ. Διερχόμενος γὰρ καὶ ἀναθεωρῶν τὰ σεβάσματα ὑμῶν εὗρον καὶ βωμὸν ἐν ᾧ ἐπεγέγραπτο, Ἀγνώστῳ Θεῷ. Ὃ οὖν ἀγνοοῦντες εὐσεβεῖτε, τοῦτο ἐγὼ καταγγέλλω ὑμῖν. Ὁ Θεὸς ὁ ποιήσας τὸν κόσμον καὶ πάντα τὰ ἐν αὐτῷ, οὗτος οὐρανοῦ καὶ γῆς ὑπάρχων κύριος οὐκ ἐν χειροποιήτοις ναοῖς κατοικεῖ οὐδὲ ὑπὸ χειρῶν ἀνθρωπίνων θεραπεύεται προσδεόμενός τινος, αὐτὸς  διδοὺς  πᾶσι ζωὴν  καὶ πνοὴν καὶ τὰ πάντα∙ Ἐποίησέν τε ἐξ ἑνὸς πᾶν ἔθνος ἀνθρώπων κατοικεῖν ἐπὶ παντὸς προσώπου τῆς γῆς, ὁρίσας προστεταγμένους καιροὺς καὶ τὰς ὁροθεσίας τῆς κατοικίας αὐτῶν, ζητεῖν τὸν Θεὸν εἰ ἄρα γε ψηλαφήσειαν αὐτὸν καὶ εὕροιεν, καὶ γε οὐ μακρὰν ἀπὸ ἑνὸς ἑκάστου ἡμῶν ὑπάρχοντα. Ἐν αὐτῷ γὰρ ζῶμεν καὶ κινούμεθα καὶ ἐσμέν, ὡς καὶ τινες τῶν καθ’ ὑμᾶς ποιητῶν εἰρήκασιν, τοῦ γὰρ καὶ γένος ἐσμέν. Γένος οὖν ὑπάρχοντες τοῦ Θεοῦ οὐκ ὀφείλομεν νομίζειν, χρυσῷ, ἢ ἀργύρῳ ἢ λίθῳ, χαράγματι τέχνης καὶ ἐνθυμήσεως ἀνθρώπου τὸ θεῖον εἶναι ὅμοιον. Τοὺς μὲν οὖν χρόνους τῆς ἀγνοίας ὑπεριδὼν ὁ Θεὸς τὰ νῦν παραγγέλει τοῖς ἀνθρώποις πάντας πανταχοῦ μετανοεῖν, καθότι ἔστησεν ἡμέραν ἐν τῇ μέλλει κρίνειν τὴν οἰκουμένην ἐν δικαιοσύνῃ, ἐν ἀνδρὶ ᾧ ὥρισεν πίστιν παρασχὼν πᾶσιν ἀναστήσας αὐτὸν ἐκ νεκρῶν. Ἀκούσαντες δὲ ἀνάστασιν νεκρῶν οἱ  μὲν ἐχλεύαζον οἱ δὲ εἶπαν ἀκουσόμεθά σου περὶ τούτου καὶ πάλιν. Οὕτως ὁ Παῦλος ἐξῆλθεν ἐκ μέσου αὐτῶν. Τίνες δὲ ἄνδρες κολληθέντες αὐτῷ ἐπίστευσαν, ἐν οἷς καὶ Διονύσιος ὁ Ἀρεοπαγίτης καὶ γυνὴ ὀνόματι Δάμαρις καὶ ἕτεροι σὺν αὐτοῖς. Pablo estando de pie en medio del Areópago dijo: “señores atenienses, por todas partes veo que ustedes son extremadamente religiosos. Porque al pasar por la ciudad y al observar atentamente sus templos sagrados, también encontré un altar en el cual está escrito -a un Dios desconocido-. Así pues, eso que ustedes adoran sin conocer, yo vengo a anunciarles esto. En verdad el Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, este mismo, siendo el Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por la mano del hombre, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, siendo Él, el mismo que da a todos la vida, el aliento y todo. Y de un solo principio hizo todo el género humano para habitarlo sobre toda la faz de la tierra, habiendo fijado los tiempos determinados y los límites de su habitación para buscar a Dios, por si acaso lo buscan a tientas y lo hallan, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Pues en Él vivimos, nos movemos y existimos, como algunos de sus poetas también lo han dicho, pues somos de igual modo linaje de Él (suyo). Así pues, si somos linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea semejante al oro, la plata o la piedra, esculturas del arte y del ingenio humano. Por consiguiente, Dios pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos en todas partes se conviertan, porque ha fijado el día en que va a juzgar al mundo en la justicia por medio de un hombre en el cual ha constituido la fe, dando certeza a todos de haberlo resucitado de entre los muertos.” Y cuando lo escucharon sobre la resurrección de los muertos, unos se burlaban, otros dijeron “sobre este asunto escucharemos otra vez.” De este modo Pablo salió de en medio de ellos. Pero algunos hombres se adhirieron a él y creyeron, entre ellos estaba Dionisio el Areopagita y una mujer llamada Damaris y otros que estaban con ellos.

Así, pues, en esta parte de la disertación sobre Jesús no puede faltar el texto más hermoso, y que encaja bien en el ámbito de la docencia, al que he titulado La misión del maestro. Por un lado, se aprecia la autoridad, la sabiduría del maestro y la universalidad de su mensaje evangélico; por otro lado, se aprecia la seriedad y la atención del discípulo, hecho maestro, es decir, su paso de discípulo a apóstol. Finalmente, se puede observar algo que es diferente a todos los grandes maestros de la historia: Jesús se ha quedado para siempre con sus discípulos, ya desde hace dos milenios. Disfrutemos, pues, la belleza y la alegría del texto de San Mateo[30]. “Y acercándose Jesús a sus discípulos les habló en estos términos: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a guardar todo lo que yo les he enseñado, he aquí que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Καὶ προσελθὼν ὁ Ἰησοῦς ἐλάλησεν αὐτοῖς λέγων· ἐδόθη μοι πᾶσα ἐξουσία ἐν οὐρανῷ καὶ ἐπὶ γῆς. Πορευθέντες οὖν μαθητεύσατε πάντα τὰ ἔθνη, βαπτίζοντες αὐτοὺς εἰς τὸ ὄνομα τοῦ πατρὸς καὶ τοῦ υἱοῦ καὶ τοῦ ἁγίου πνεúματος διδάσκοντες αὐτοὺς τηρεῖν πάντα ὅσα ἐνετειλάμην ὑμῖν· καὶ ἰδοὺ ἐγὼ μεθ’ ὑμῶν εἰμι πάσας τὰς ἡμέρας ἕως τῆς συντελεῖας τοῦ αἰῶνος.

Sócrates

Alocución

Todos los estudiosos de Sócrates han hecho un paralelo con Jesucristo. Aquí también muestro algunas líneas. La muerte de ambos fue una injusticia, un asesinato, un crimen; uno en la cruz y otro bebiendo la cicuta; ambos tuvieron como compañeros hasta el final a sus discípulos más cercanos. Ambos no murieron por la gloria, la fama y el honor, sino por el bien de sus principios, por amor a la verdad. Con distintos métodos: el hombre debe cuestionar al hombre que lo rodea. Sócrates con su muerte transformó la vida moral de Atenas, y Cristo la del mundo. También si ambos se hubieran retractado de sus enseñanzas se hubieran salvado de la muerte dolorosa, pero esa sería otra historia, una historia hipotética y subjetiva, quizá la historia que no le tocaría narrar a la historia.  Pues la historia es la obra viva de los hombres muertos (Historia est testis vivus de hominibus mortuis). (Aquí hago una noción de la historia, parafraseando a Marco Tulio Cicerón en su celebérrima sentencia: Historia vero est testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis. De or. 2, 9, 36).


[1] Las fuentes bíblicas principales sobre Jesús son los 27 libros del Nuevo Testamento: los cuatro evangelios canónicos, las catorce cartas de Pablo, las siete cartas católicas, los Hechos de loa Apóstoles y el Apocalipsis.

[2] Aun los que niegan su existencia real, no pueden negar su existencial literaria, por ejemplo, Eduardo Schure, lo reconoce como el maestro del cristianismo y el mayor de los hijos de Dios, tan extendido en el mundo. en Los grandes iniciados. Bosquejo de la historia de las grandes religiones. Editores Mexicanos. México, D. F. 1975, pp. 475-579. La mayoría ve a Jesús como la figura central del cristianismo, una de las religiones más practicadas del mundo y una de las más influyentes de la historia. El islamismo en el Coram lo pone como un profeta.

[3] La Διδαχή pertenece a un conjunto de escritos extrabíblicos o extracanónicos del siglo I y principios del siglo II, y están todos llenos de lo que Pablo llamaba la ciencia de Cristo crucificado. El símbolo de los apóstoles, la didajé, la Carta de Bernabé, Clemente Romano, Ignacio de Antioquía, Arístides de Atenas, El Pastor Hermas, Aristón de Pella. El filósofo Justino Mártir, natural de Samaria y muerto el 165, cuando escribe su primera Apología dice que hacía 150 años que había nacido Jesucristo en una cueva cercana de Belén y que él había conocido los arados hechos por el carpintero de Nazaret. Más detalles, véase Enciclopedia de la Biblia, Ediciones Garriaga, S. A. Vol. IV. Barcelona, España, pp. 459-463. Los Padres Apostólicos, Sigfrido Huber. Versión crítica del original griego con introducciones y notas. Ediciones Desclée. Buenos Aires, 1949, 562 pp. En la página 41 hay un fragmento en lengua latina muy hermoso que figura así: “In symbolo fidei et spei, quod ab Apostolis traditum, non scribitur in charta et atramento, sed in tabulis cordis carnalibus; post confessionem Trinitatis et unitatem ecclesiae, omne christiani dogmatis sacramentum carnis resurrectione concluditur”. En el símbolo de la fe y de la esperanza, lo cual es transmitido por los apóstoles, no se escribe en papel y en tinta, sino sobre las tablas carnales del corazón; después de la confesión de la Trinidad y de la unidad de la Iglesia, se concluye el sacramento de la doctrina de todo cristiano con la resurrección de la carne.

[4] La palabra χριστός se compuso del verbo χρίω-χρίσω-ἔχρισακέχρικα-ἐχρίσθην: tocar ligeramente, rozar, frotar, untar, embadurnar, bañar, teñir y ungir. Ungido es sinónimo de la palabra Mesías, forma helenizada de la palabra aramea mesiha. En el Antiguo Testamento designa a todo hombre consagrado a Yahweh. El rey especialmente era el ungido de Yahweh. Es una persona sagrada, y por eso inviolable. David respeta a Saúl y no se atreve a poner sus manos sobre él por ser el ungido de Dios, y manda ejecutar al que cometió el crimen de matarle. En el Nuevo Testamento es más preciso y designa a Cristo por antonomasia. Los evangelios son una constatación efectiva del mesianismo de Cristo en función de una ideología asequible a la generalidad de los oyentes. Los apóstoles le confieren esa dignidad y misión. El mismo Cristo expresa que Él es el Cristo, el ungido de Dios. Más detalles, véase Enciclopedia de la Biblia, Ediciones Garriaga, S. A. Vol. VI. Barcelona, España, pp. 1134-1135.

[5] Ap.1, 4-5.

[6] Mc. 1, 1-3

[7] Antigüedades judías, XVIII.3,3; XX, 9, 1.

[8] Anales, 15, 44, 2-3.

[9] Los términos cristiano y cristianismo tienen el mismo origen, el nombre propio Χριστός; ambos términos aparecen en documentos bíblicos y extrabíblicos. En los Hechos de los Apóstoles es aplicado a los fieles de Antioquía, por ejemplo, Act. 11,26 y 26, 28. Era costumbre entre los romanos llamar de acuerdo al seguidor ese nombre, por ejemplo, a los seguidores de César, Pompeyo y Herodes les llamaban cesarianos, pompeyanos y herodianos. En el siglo II se generaliza el nombre de cristianos a los seguidores de Cristo. Hay una inscripción muy famosa que se ha recogido en tiempos de la persecución de los cristianos y que pongo en versión bilingüe: “Ἡμεῖς οἱ Χριστιανοὶ οὐ δείδομεν τοὺς ὀδόντας τῶν λεόντων, οὔτε τὸν ἰὸν τῶν ἐχιδνῶν, οὔτε τὰ τραύματα τῶν ξιφέων, οὔτε τὴν φλόγα τῆς πυρᾶς, οὔτε βάσανον οὐδεμίαν· μόνην δείδομεν τὴν ἁμαρτίαν”. Nosotros los cristianos no tememos a los dientes de los leones, ni al veneno de las serpientes, ni a las heridas de las espadas, ni al ardor del fuego, ni a ninguna otra prueba. Solamente tememos al pecado”. Citado por Luis Penagos en Antología griega del Bachiller, Editorial Sal Terrae. Santander, 1971, p. 26. El término más amplio de la raíz de Χριστός es el nombre del tratado Cristología, es decir, la ciencia que tiene por objeto la persona y la obra de Cristo, los dogmas principales, como el verbo encarnado y el proyecto salvífico de Cristo.

[10] Historia de la filosofía, Michelle Federico Sciacca. Editorial Luis Miracle, S. A. Traducción española de Adolfo Muñoz Alonso Y juan José Ruiz Cuevas. Barcelona, España, 1966, p. 159. Conviene tener al frente una buena historia de la iglesia, por ejemplo, Historia de la iglesia, Tomo I, Daniel Olmedo, México, 1946, 286 pp; Tomo II, México, 1947, 382 pp.    

[11]  Lc. 2, 52.

[12] Lc. 6, 12-16. Véase su paralelo con Mt. 10,1-4; Mc. 3, 13-19. En el texto de Lucas aparece la palabra griega μαθητής: alumno, discípulo, derivada del verbo μανθάνω-μαθήσομαι-ἔμαθον-μεμάθηκα. Primera raíz μανθάν. Segunda raízμαθ, cuyos significados son: aprender, llegar a saber, acostumbrarse a, conocer, llegar a conocer, comprender, entender, informarse, preguntar, inquirir. Así que etimológicamente discípulo es aquel que su oficio es estudiar o aprender. En cambio, la palabra ἀπόστολος significa enviado, esto quiere decir, que el maestro Jesús ya los hizo maestros a los apóstoles; por cierto, es palabra derivada del verbo ἀποστέλλω-ἀποστελῶ-ἀπέστειλα-ἀπέσταλκα (ἀπέσταλμαι)-ἀπεστάλην: enviar, mandar, despachar, mandar recado, mandar decir, expulsar, desterrar, partir, marcharse, salir. Por eso etimológicamente la palabra apóstol significa: aquella persona que es enviada de parte de alguien con mayor autoridad.

[13] Mt. 5,1-12; Lc. 6, 20-26.

[14] Por su puesto que las palabras pobre y pobreza tienen un sentido polifacético y polisémico, entre los mismos evangelistas hay diferencias, cuando explican la pobreza. Por ejemplo, hay quien lo entiende desde punto de vista social, como carencia de bienes materiales, igualmente, alguien lo puede entender en sentido moral, como una actitud de humilde confianza en el Señor. Más detalles, véase Enciclopedia de la Biblia, Ediciones Garriaga, S. A. Vol. I. Barcelona, España, pp. 1206-1207. 

[15] Mt. 22, 34-40. El decálogo de Moisés se halla en Ex. 20, 2-17.

[16] De veritate. Q. 1, a. 1. La verdad es la adecuación intencional del entendimiento con la realidad.

[17] Lc. 10, 25-28.

[18] Jn. 13, 33-35.

[19] Cristo, Maestro universal, en Didáctica de la filosofía. Pietro M. Gasparotto. Publicaciones de la Universidad Pontificia de México, México, 2000, pp. 99-131. Hay un estudio muy profundo del mismo autor sobre el amor y la amistad cristiana. Véase La amistad cristiana según Aelredo de Rievaulx (1110-1167). Pedro M. Gasparotto, Universidad Pontificia de México, México, D. F. 1993, 227 pp.

[20] Véase mi artículo “Doctor Miguel León Portilla: el humanista y el filósofo. In memoriam (1926- 2019)”, en El comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 17 de marzo de 2025.

[21] Véase mi artículo “Prólogo del doctor J. Ignacio Tellechea Idígoras a la tesis doctoral del padre Justino Cortés Castellanos”: en Desciframiento pictográfico del Catecismo de Fray Pedro de Gante. Fundación Española, Madrid, 187, 500 pp. El comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 13 de enero de 2025.

[22] Didáctica de la filosofía. Opus Cit. p. 102.

[23] 1ª Cor. 13,1-13. Ovidio, Amores III, 2. Non ego nobilium sedeo studiosus equorum;cui tamen ipsa faves vincat ut ille precor.Ut loquerer tecum veni tecumque sederem, ne tibi non notus quem facis esset amor.Tu cursus spectas, ego te spectemus uterque, quod iuvat, atque oculos pascat uterque suos.Yo no me considero aficionado de caballos nobles,sin embargo, te suplico que aquel auriga derrote alque tú misma favoreces. He venido para hablar contigo y sentarme contigo, no sea que no conozcas el amor que me despierta. Tú observas las carreras y yo a ti, observemos ambos lo que nos deleita y, cada uno que alimente sus propios ojos.

[24] Jn. 3,1-12.

[25] Mt.10,24-25.

[26] Lc. 7, 1-10. En el texto griego se emplea el vocativo κύριε y en el texto latino Domine. ʼΕπειδὴ ἐπλήρωσεν πάντα τὰ ῥήματα αὐτοῦ εἰς τὰς ἀκοὰς τοῦ λαοῦ, εἰσῆλθεν εἰς Καφαρναούμ. Ἑκατοντάρχου δὲ τινος δοῦλος κακῶς ἔχων ἤμελλεν τελευτᾶν, ὃς ἦν αὐτῷ ἔντιμος. ἀκούσας δὲ περὶ τοῦ Ἰησοῦ ἀπέστειλεν πρὸς αὐτὸν πρεσβυτέρους τῶν Ἰουδαίων, ἐρωτῶν αὐτὸν ὅπως ἐλθὼν διασώσῃ τὸν δοῦλον αὐτοῦ. οἱ δὲ παραγενόμενοι πρὸς τὸν Ἰησοῦν παρεκάλουν αὐτὸν σπουδαίως λέγοντες ὅτι ἄξιός ἐστιν ᾧ παρέξῃ τοῦτο· ἀγαπᾷ γὰρ τὸ ἔθνος ἡμῶν καὶ τὴν συναγωγὴν αὐτὸς ᾠκοδόμησεν ἡμῖν. Ὁ δὲ Ἰησοῦς ἐπορεύετο σὺν αὐτοῖς, ἤδη δὲ αὐτοῦ οὐ μακρὰν ἀπέχοντος ἀπὸ τῆς οἰκίας, ἔπεμψεν πρὸς αὐτὸν φίλους ὁ ἑκατόνταρχος λέγων αὐτῷ· κύριε, μὴ σκύλλου, οὐ γὰρ εἰμι ἱκανὸς ἵνα ὑπὸ τὴν στέγην μου εἰσέλθῃς· διὸ οὐδὲ ἐμαυτὸν ἠξίωσα πρὸς σε ἐλθεῖν· ἀλλὰ εἰπὲ λόγῳ, καὶ ἰαθήτω ὁ παῖς μου· καὶ γὰρ ἐγὼ ἄνθρωπός εἰμι ὑπὸ ἐξουσίαν τασσόμενος, ἔχων ὑπ᾿ ἐμαυτὸν στρατιώτας, καὶ λέγω τούτῳ· πορεύθητι, καὶ πορεύεται, καὶ ἄλλῳ· ἔρχου, καὶ ἔρχεται, καὶ τῷ δούλῳ μου· ποίησον τοῦτο, καὶ ποιεῖ. ἀκούσας δὲ ταῦτα ὁ Ἰησοῦς ἐθαύμασεν αὐτόν, καὶ στραφεὶς τῷ ἀκολουθοῦντι αὐτῷ ὄχλῳ εἶπεν· Λέγω ὑμῖν, οὐδὲ ἐν τῷ Ἰσραὴλ τοσαύτην πίστιν εὗρον. καὶ ὑποστρέψαντες εἰς τὸν οἶκον οἱ πεμφθέντες εὗρον τὸν δοῦλον ὑγιαίνοντα. Cum autem implesset omnia verba sua in aures plebis intravit Capharnaum.  Centurionis autem cuiusdam servus male habens erat moriturus, qui illi erat pretiosus.  Et cum audisset de Iesu, misit ad eum seniores Iudaeorum, rogans eum, ut veniret et salvaret servum eius. At illi cum venissent ad Iesum, rogabant eum sollicite dicentes: “Dignus est, ut hoc illi praestes: diligit enim gentem nostram et synagogam ipse aedificavit nobis. Iesus autem ibat cum illis. At cum iam non longe esset a domo, misit centurio amicos dice: «Domine, noli vexari; non enim dignus sum, ut sub tectum meum intres, propter quod et meipsum non sum dignum arbitratus, ut venirem ad te; sed dic verbo, et sanetur puer meus. Nam et ego homo sum sub potestate constitutus, habens sub me milites, et dico huic: “Vade”, et vadit; et alii: “Veni”, et venit; et servo meo: “Fac hoc”, et facit». Quo audito, Iesus miratus est eum et conversus sequentibus se turbis dixit: «Dico vobis, nec in Israel tantam fidem inveni!». Et reversi, qui missi fuerant domum, invenerunt servum sanum.

[27] Mt. 25, 14-30. 14 Ὥσπερ γὰρ ἄνθρωπος ἀποδημῶν ἐκάλεσεν τοὺς ἰδίους δούλους καὶ παρέδωκεν αὐτοῖς τὰ ὑπάρχοντα αὐτοῦ, Porque es como un hombre que al salir de viaje, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda; 15 καὶ ᾧ μὲν ἔδωκεν πέντε τάλαντα, ᾧ δὲ δύο, ᾧ δὲ ἕν, ἑκάστῳ κατὰ τὴν ἰδίαν δύναμιν, καὶ ἀπεδήμησεν. εὐθέως a uno le dio cinco talentos, a otro dos, y al tercero le dio uno; a cada uno según su propia capacidad, y luego se fue; 16 Πορευθεὶς ὁ τὰ πέντε τάλαντα λαβὼν ἠργάσατο ἐν αὐτοῖς καὶ ἐκέρδησεν ἄλλα πέντε· En seguida, el que recibió los cinco talentos, se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco; 17 ὡσαύτως ὁ τὰ δύο ἐκέρδησεν ἄλλα δύο. Del mismo modo el que recibió los dos talentos, ganó otros dos; 18 ὁ δὲ τὸ ἓν λαβὼν ἀπελθὼν ὤρυξεν γῆν καὶ ἔκρυψεν τὸ ἀργύριον τοῦ κυρίου αὐτοῦ. pero el que recibió un talento se fue a cavar un hoyo en la tierra, y ocultó el dinero de su señor. 19 μετὰ δὲ πολὺν χρόνον ἔρχεται ὁ κύριος τῶν δούλων ἐκείνων καὶ συναίρει λόγον μετ’ αὐτῶν. Y al cabo de mucho tiempo llegó el señor de aquellos esclavos, y arregló cuentas con ellos. 20 καὶ προσελθὼν ὁ τὰ πέντε τάλαντα λαβὼν προσήνεγκεν ἄλλα πέντε τάλαντα λέγων ‘Κύριε, πέντε τάλαντά μοι παρέδωκας· ἴδε ἄλλα πέντε τάλαντα ἐκέρδησα. Y presentándose el que había recibido los cinco talentos, llevó consigo otros cinco talentos, y dijo: “señor, me entregaste cinco talentos: mira, gané otros cinco talentos”. 21 ἔφη αὐτῷ ὁ κύριος αὐτοῦ· εὖ, δοῦλε ἀγαθὲ καὶ πιστέ, ἐπὶ ὀλίγα ἦς πιστός, ἐπὶ πολλῶν σε καταστήσω· εἴσελθε εἰς τὴν χαρὰν τοῦ κυρίου σου.’Y su señor le dijo: ¡muy bien! siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, te pondré al frente en lo mucho, entra al gozo de tu señor. 22 προσελθὼν δὲ καὶ ὁ τὰ δύο τάλαντα εἶπεν· κύριε, δύο τάλαντά μοι παρέδωκας· ἴδε ἄλλα δύο τάλαντα ἐκέρδησα. Y también se presentó el que había recibido los dos talentos y dijo: “señor, tú me entregaste dos talentos: mira, he ganado otros dos talentos. 23 ἔφη αὐτῷ ὁ κύριος αὐτοῦ, εὖ, δοῦλε ἀγαθὲ καὶ πιστέ, ἐπὶ ὀλίγα ἦς πιστός, ἐπὶ πολλῶν σε καταστήσω· εἴσελθε εἰς τὴν χαρὰν τοῦ κυρίου σου. Y su señor le dijo: muy bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, te pondré al frente en lo mucho, entra al gozo de tu señor. 24 προσελθὼν δὲ καὶ ὁ τὸ ἓν τάλαντον εἰληφὼς εἶπεν· κύριε, ἔγνων σε ὅτι σκληρὸς εἶ ἄνθρωπος, θερίζων ὅπου οὐκ ἔσπειρας καὶ συνάγων ὅθεν οὐ διεσκόρπισας. También se presentó el que había recibido un talento, y dijo: señor, te he conocido que eres un hombre estricto, porque cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 καὶ φοβηθεὶς ἀπελθὼν ἔκρυψα τὸ τάλαντόν σου ἐν τῇ γῇ· ἴδε ἔχεις τὸ σόν. Y teniendo miedo fui a ocultar tu talento en la tierra: “he aquí tu talento”. 26 ἀποκριθεὶς δὲ ὁ κύριος αὐτοῦ εἶπεν αὐτῷ· πονηρὲ δοῦλε καὶ ὀκνηρέ, ᾔδεις ὅτι θερίζω ὅπου οὐκ ἔσπειρα καὶ συνάγω ὅθεν οὐ διεσκόρπισα; y respondiendo su señor le dijo: siervo malo y perezoso, ¿sabías que yo cosecho donde no sembré, y recojo donde no esparcí? 27 ἔδει σε οὖν βαλεῖν τὰ ἀργύριά μου τοῖς τραπεζίταις, καὶ ἐλθὼν ἐγὼ ἐκομισάμην ἂν τὸ ἐμὸν σὺν τόκῳ. Así pues, tú tendrías que haber entregado mi dinero a los banqueros, y cuando yo llegara, habría recobrado lo mío con intereses. 28 ἄρατε οὖν ἀπ’ αὐτοῦ τὸ τάλαντον καὶ δότε τῷ ἔχοντι τὰ δέκα τάλαντα· Por lo tanto, quiten el talento a éste, y dénselo al que tiene diez talentos. 29 τῶ γὰρ ἔχοντι παντὶ δοθήσεται καὶ περισσευθήσεται, τοῦ δὲ μὴ ἔχοντος καὶ ὃ ἔχει ἀρθήσεται ἀπ’ αὐτοῦ. Pues a todo aquel que tiene, se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, también lo que tiene, le será quitado. 30 καὶ τὸν ἀχρεῖον δοῦλον ἐκβάλετε εἰς τὸ σκότος τὸ ἐξώτερον· ἐκεῖ ἔσται ὁ κλαυθμὸς καὶ ὁ βρυγμὸς τῶν ὀδόντων. Arrojen a este siervo inútil a las tinieblas de fuera, allí será el llanto y el rechinar de dientes.

[28] Hch. 1, 1-4. Ἐπειδήπερ πολλοὶ ἐπεχείρησαν ἀνατάξασθαι διήγησιν περὶ τῶν πεπληροφορημένων ἐν ἡμῖν πραγμάτων, καθὼς παρέδοσαν ἡμῖν οἱ ἀπ᾿ ἀρχῆς αὐτόπται καὶ ὑπηρέται γενόμενοι τοῦ λόγου, ἔδοξε κἀμοί, παρηκολουθηκότι ἄνωθεν πᾶσιν ἀκριβῶς, καθεξῆς σοι γράψαι, κράτιστε Θεόφιλε, ἵνα ἐπιγνῷς περὶ ὧν κατηχήθης λόγων τὴν ἀσφάλειαν.

[29] Hch, 17, 22-34. Los atenienses hicieron el Areópago para recordar la famosa Colina de Atenas de Ares o Marte, allí donde se había establecido el tribunal de los juicios de los que iban a ser condenados a muerte. Por esta razón se le llamó Ἄρειος Πάγος, es decir, Areópago. Allí donde disertaron los grandes pensadores de Atenas, y que todavía en los primeros siglos del cristianismo se exponían las tesis originales de los grandes intelectuales del momento. En ese lugar habló Demóstenes a los atenienses, y cuatro siglos después en el mismo lugar san Pablo expuso uno de los discursos más hermosos en lengua griega para la historia del humanismo.

[30] Mt.28,18-20. Más detalles sobre Jesús y Sócrates, véase tres libros que vale la pena considerarlos en la bibliografía socrática: Sócrates y el socratismo, Antonio Gómez Robledo, Fondo de Cultura Económica, México, 1966, 245 pp. Sócrates. Padre de la filosofía perenne. Pedro Gasparotto. Universidad Pontificia de México, México, 1996, 132 pp. Sócrates. La sabiduría empieza con el reconocimiento de la propia ignorancia. Ramón Vila Vernis. Editorial RBA Editores Mexicanos, 154 pp. 

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