CONfines Políticos
24 de julio de 2025
Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com
Donald Trump acaba de dar el banderazo de salida en la carrera por el predominio global en la Inteligencia Artificial (IA), en el marco del evento ‘Winning the AI Race’ celebrado este miércoles en el Auditorio Andrew W. Mellon en Washington, D.C. La cumbre fue organizada por el poderoso Hill and Valley Forum, una instancia privada de carácter bipartidista que aglutina lo mismo a legisladores que a CEOs, desarrolladores de tecnología y empresas del ramo, así como a inversionistas de riesgo, para resolver los desafíos inherentes a la seguridad nacional de Estados Unidos en el ámbito tecnológico y contrarrestar las incursiones de China en dicha industria estadounidense. La primera estancia de Trump en la Casa Blanca estuvo marcada por una relación accidentada con los gigantes de la tecnología y el Hill and Valley Forum pretende dar por superado el desencuentro…
El Foro fue fundado en marzo de 2023, liderado por Jacob Helberg, Christian Garret y Delian Asparouhov, con la intención de asegurar la supremacía tecno-económica de Estados Unidos frente a China, a la par de fortalecer su seguridad nacional. Desde entonces, realiza foros y el del miércoles tuvo como orador principal precisamente a Donald Trump y como moderador a Jacob Helberg, en lo que fue la confirmación de la alianza con Silicon Valley para la que se anticipa como la batalla que dará el perfil definitivo al siglo XXI…
O si se prefiere, el escenario territorial determinará el ‘perfil físico’ (que hemos abordado en otras entregas), mientras el arriba mencionado configurará el ‘perfil tecnológico’. Constituyen una geopolítica y una geoestrategia diferentes a las de antaño…
Dos caras de la nueva Comisión Global
Empero, el Hill and Valley Forum actuó en consonancia con el All-In Podcast, una plataforma sobre negocios, tecnología, política y aspectos sociales, encabezada por Chamath Palihapitiya, Jason Calacanis, David Sacks y David Friedberg. Este Podcast surgió en 2020, en medio de la pandemia, lo que en parte explica su éxito, basado más bien en un estilo directo, irreverente, disruptivo y hasta provocador, pero con humor, no dejando de lado los asuntos geopolíticos actuales, empezando por la competencia de Estados Unidos con China…
El punto es que All-In Podcast se ha convertido en uno de los programas más influyentes tanto en Washington como en Silicon Valley y, aunque organiza anualmente el encuentro All-In Summit, copatrocinó la cumbre ‘Winning the AI Race’ para lanzar el ‘AI Action Plan’ de Donald Trump, contando con la participación de JD Vance (vicepresidente), Howard Lutnick (Comercio), Todd Young (senador), Cory Booker (senador), Mike Johnson (presidente de la Cámara de Representantes), Alex Karp (Palantir), Jensen Huang (NVIDIA), Jack Clark (Anthropic), Kevin Weil (OpenAI) y Ruth Porat (Google). Asimismo, participaron importantes inversionistas que operan con capitales de riesgo: Vinod Khosla, Joe Lonsdale y Roelof Botha…
En síntesis, ambas iniciativas representan el cruce de caminos de la tecnología, el comercio, la IA y las criptomonedas. Sin duda, una combinación poderosa en torno a Donald Trump…
Asistimos al surgimiento de una Comisión Global, muy distinta de la Comisión Trilateral que impulsó el llamado proyecto globalizador. En principio, será una ‘Comisión informal’ que actuará al modo de las redes sociales: con conexiones y desconexiones a conveniencia. Como es lógico suponer, podría ser el enclave idóneo para resolver un problema que viene arrastrando el inquilino de la Casa Blanca desde su primer mandato: la falta de coherencia en su proyecto y en sus decisiones. Indudablemente, administrará los conflictos en ciernes entre los gigantes tecnológicos por el control de los dispositivos, los servicios digitales y las aplicaciones. No se puede enfrentar a un adversario como China teniendo una ‘pelea de perros y gatos’ en casa. De lograrlo, escenificará la primera guerra híbrida de alcance global y multidimensional, muy lejos del estrecho margen del escenario multipolar pregonado por Vladimir Putin, aunque sí previsto por Xi Jinping, cuyo margen de maniobra estará en vilo a partir de ahora en lo que atañe a la IA…
¿Una guerra entre dos ‘conciencias’?
Ciertamente, hay algunos desacuerdos, especialmente porque Trump pretende determinar criterios tanto en la IA como en las redes sociales, pero es innegable que los planes de Trump fueron recibidos con entusiasmo. Biden estaba abocado a garantizar los derechos civiles, en tanto la prioridad de Trump es vencer a China en el uso de la IA…
Donald Trump fue directo en la introducción del documento Ganando la Carrera: Plan de Acción de IA de Estados Unidos, al decir: “Estados Unidos compite por alcanzar el dominio global en Inteligencia Artificial (IA). Quien posea el mayor ecosistema de IA establecerá los estándares globales de IA y obtendrá amplios beneficios económicos y militares”. Si algo hay que reconocerle al actual presidente de Estados Unidos es que dice las cosas tal cual. Pero no se refiere solo a China, igualmente deja las cosas en claro a Rusia: “Al igual que ganamos la carrera espacial, es imperativo que Estados Unidos y sus aliados ganen esta guerra”. ¿Lo ven? Aunque se trate de tecnología, el lenguaje es como de guerra, de guerra híbrida. Si la carrera espacial la ganaron ante la Unión Soviética, ahora pretenden ganar a China la guerra por la IA. Rusia se encuentra a años luz de poder competir en ese aspecto…
La estrategia fue presentada en tres grandes rubros: acelerar la innovación en IA, construir infraestructura de IA en Estados Unidos y consolidar al país como líder global en IA, pero con una fuerte dosis de desregulación y Trump lo volvió a decir sin rodeos: “De una vez por todas, nos deshacemos de la ‘conciencia’. ¿Está bien?”, mientras le aplaudían…
Tal parece que se avecina una guerra sin límites y una disputa por la ‘conciencia’ en la IA. Según se ha dado a conocer, se está formando un entramado de desarrolladores lingüísticos sin ‘sesgos ideológicos’ y un ejército de hackers para garantizar la seguridad nacional. En medio de ambas cosas, habrá cabida para lo que sea y seguramente Beijing se prepara para responder en los mismos términos…
Tras bambalinas, se desarrolla una lucha soterrada entre dos ‘conciencias’, por decirlo de algún modo. Una, asentada en los derechos civiles y el movimiento woke; otra, en “una Inteligencia Artificial que busque la verdad, la equidad y una estricta imparcialidad”, en palabra de Trump. Obviamente, cuando habla de deshacerse de la ‘conciencia’ se refiere a la ‘conciencia woke’. Tan es así que, de inmediato, Alondra Nelson, ex jefa de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de Biden, firmó el ‘acuse de recibido’ al asegurar que Trump desmantela lo hecho por Biden…
Los nuevos ‘signos de los tiempos’
Más tardó León XIV en ceñirse el hábito papal que en asumir la paz y la Inteligencia Artificial como dos ejes de su responsabilidad pastoral. Ya vimos lo primero en la entrega anterior, pasemos ahora a lo segundo. Lo dijo desde el principio, que había escogido su nombre como pontífice debido a León XIII por haber afrontado la cuestión social con su encíclica Rerum novarum en el contexto de la primera revolución industrial y, hoy, su responsabilidad estriba en “responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la Inteligencia Artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y del trabajo”. En otras palabras, hay nuevos ‘signos de los tiempos’ que son un reto para la evangelización en la cultura digital porque inciden en todos los ámbitos de la vida social y personal, incluyendo las relaciones humanas. Por eso, el Papa urge a que la Iglesia participe en su configuración ética y social…
León XIV no es ni reduccionista ni tecno-pesimista. Reconoce riesgos y oportunidades, cosas buenas y malas en el uso de la Inteligencia Artificial, que puede derivar en oportunidades y pérdidas, en inclusión o exclusión. Si lo vemos bien, es un problema de distinta naturaleza del llamado ‘analfabetismo tecnológico’ o digital. La IA pasó a formar parte de nuestra vida cotidiana en muy poco tiempo y eso no es indiferente a la fe. La conectividad global ha originado una conectividad en los ámbitos de la realidad humana. La cultura digital está presente en la vida de las personas y la dignidad humana y la ética igualmente deben estar presentes en la primera. De otro modo, los resultados podrían ser desastrosos…
Dos semanas antes de la cumbre en Washington, se llevó a cabo otra en Ginebra: WSIS+20 High Level Event 2025, organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y donde participó una delegación presidida por la hermana Raffaella Petrini, secretaria general de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y hasta donde el cardenal secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, llevó un mensaje de León XIV. La participación de la Iglesia partió de un reconocimiento del potencial de las tecnologías digitales para promover la igualdad y la justicia, pero alertó sobre su mal uso que podría potenciar los conflictos y la desigualdad, afectando a los más vulnerables. La hermana Petrini recordó que, desde el primer día del año en curso, entraron en vigor las Directrices sobre la Inteligencia Artificial que rigen dentro del Estado de la Ciudad del Vaticano. Como se puede apreciar, hay mucha inquietud no solamente en Washington…
Una sociedad cruel y banal
Desde el punto de vista de la fe y de la vida espiritual de las personas, hay muchas cosas que preocupan y no me refiero únicamente a la soledad como uno de los síntomas de la sociedad contemporánea, sino a diferentes aspectos. Recientemente, Bruce Abramson manifestó su preocupación en el artículo Artificial Intelligence breeds mindless inhumanity, aduciendo que la IA podría producir tal grado de inhumanidad que nos pondría en peligro de perder el sentido de la vida. La abundancia de la información genera desinterés en aprender. ¿Para qué aprender si, mediante el celular, consigo al momento lo que necesito? Esto ha debilitado tanto al conocimiento y a la capacidad de comprensión, como a la formación de los estudiantes y de las personas en general. El efecto en la moral es demoledor y eso ha sido detectado por los desarrolladores de IA, que ahora buscan llevar ese vacío. La IA se enfila a ‘orientarnos’ moralmente, pero hablamos de una tecnología carente de conciencia y que nada más imita a la inteligencia humana, porque ni piensa ni tiene en su naturaleza los principios morales…
Para Abramson, los pronunciamientos antisemitas de Grok, la IA de X y el apoyo al terrorismo en los campus universitarios, están íntimamente relacionados. Esto significa que, en lugar de mejorar, hemos empeorado. Trasladar lo que antes era propio del quehacer humano a la tecnología digital ha creado una generación adversa al desarrollo de la inteligencia y de la comprensión, adornada con una visión inmoral. ¿Entienden la gravedad de la situación? En cuanto esa generación asuma el liderazgo, campearán la banalidad y la crueldad. De hecho, ya lo estamos viendo y no deja de ser interesante que Bruce Abramson diga que quizás lo único que pueda salvarnos sea “la fe en un poder superior”. ¿Qué va a pasar con las sociedades que culturalmente hayan dejado de ser religiosas? ¿Y las que tengan un espíritu abiertamente anticristiano? Para pensárselo muy bien…
En mi opinión, la problemática cultural, religiosa y espiritual se terminará centrando en una dimensión que está presente en el uso cotidiano de la IA y en la confrontación por el predominio global que hemos analizado. En el corazón de la soledad imperante hay un vacío de Dios que es, a la vez, un anhelo de Él, lo que podría llevarnos a pensar que, en algún momento, se producirá un retorno a la fe y es posible que así sea. Empero, el impresionante desarrollo de la IA posee síntomas que tenemos que sopesar con prudencia y sin visiones tremendistas…
Tecnología de la inmortalidad
El ecosistema digital apunta a una IA omnipresente. Está en todas partes, siempre y cuando el usuario esté conectado a la red. Pretende ser omnisciente, aunque la IA no puede pensar, únicamente imita la inteligencia del ser humano. Este es el origen de sus errores, distinto de los que brotan de las libres decisiones humanas. La omnipotencia requiere una observación adicional. Los que han tratado de resolver algún asunto recurriendo a la IA, han constatado sus limitaciones y el auxilio le viene desde otro ámbito de la tecnología. Se dice que la omnipotencia se demuestra, sobre todo, ante la muerte (recuerden la resurrección de N.S. Jesucristo) y tal vez la figura más representativa en este caso sea Raymond Kurzweil, actual Investigador Principal y Visionario de IA en Google, quien ha predicho en algunas ocasiones el advenimiento de la inmortalidad, de la salud permanente y de la posibilidad de detener el envejecimiento. La posición de Kurzweil es lógica: siendo ateo, apuesta por permanecer en ‘esta’ vida, puesto que, al morir, acaba todo. Aquí cabe aclarar que no debemos adjudicar sus predicciones a Google, porque son teorías que ha desarrollado al margen de la corporación tecnológica y mucho antes de ingresar en ella. Lo que sí, es que se trata de ideas ‘tecnológicas’ insertadas en la biotecnología…
Lo que les quiero decir es que está en ciernes una cultura digital centrada sobre todo en la IA, que camina hacia una ‘imitación de Dios’, cuyo desafío a la muerte le viene de la biotecnología. Un mal uso de la IA, empezando por el desplazamiento de la dignidad humana y de la ética, podría derivar en un nuevo tipo de espiritualidad y religiosidad, donde personas vulnerables sean víctimas de sus propios engaños o de los de otros. Esa ansiedad que experimentan muchas personas de consultar su celular en todo momento derivaría en una imitación, a su vez, de la oración y así por el estilo…
Si relacionamos la IA con el ascenso del populismo autoritario en muchos países, es fácil entender la tentación de usar la tecnología como mecanismo de control, manipulación y dominio, así como la aparición de formas inéditas tendientes a divinizar el poder político, sin decirlo tal cual…
Desde este punto de vista, la orientación del pontificado de León XIV hacia la paz y el uso de la IA, incluye un desafío nunca visto para la Iglesia Católica y su misión pastoral que consiste en anunciar el Evangelio: el de la tecnología de la inmortalidad, que corre aparejada con la competencia por la supremacía global entre Estados Unidos y China…
Hasta entonces…
