CONfines Políticos
19 de enero de 2026
Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com
¿Quién fue Miguel Palomar y Vizcarra? ¿Cuál es su significado histórico para México y la Iglesia Católica? ¿Buen caballero cristiano? ¿Mártir incruento? ¿Intransigente? ¿Conspiranoico? ¿Antiyanqui y, por ende, antiprotestante? Al margen de la opinión que cada uno pueda tener sobre él, lo que queda claro es que era un hombre de convicciones y los hombres así causan polémica. No valen las conclusiones fáciles. Si partimos de que nadie puede dejar de ser hijo de su tiempo, Don Miguel debe ser estudiado dentro de su contexto histórico propio: el de la persecución religiosa en México y, más específicamente, el de la Guerra Cristera…
Al cumplirse el centenario de la Cristiada, es un buen momento para algunas reflexiones sobre uno de los católicos más importantes de aquella época…
El cuño juarista
Su familia se consolidó como una de las más importantes y acaudaladas de Jalisco durante el porfiriato. Por lo tanto, el ambiente familiar, social y económico de Miguel Palomar y Vizcarra es eminentemente liberal. Estamos hablando de un liberalismo pragmático triunfante ante un liberalismo más ideológico. Para imponerse, Porfirio Díaz selló alianzas clave, una de ellas con los líderes de la llamada: ‘Cristeriada’ en el Bajío decimonónico. Al hacerse con el poder, Don Porfirio entendió que tenía que abrir espacios a sus adversarios, sobre todo a los juaristas, para conjurar futuros levantamientos. Este fue el inicio de un culto pseudorreligioso alrededor de la vida y obra de Benito Juárez, vigente hasta finales del siglo XX. Algo así es impensable sin el auspicio del gobernante supremo. Las logias aceptaron a Porfirio Díaz como mando unificado de prácticamente todos los ritos y los homenajes conmemorativos fluyeron a escala continental…
Por los motivos obvios, de origen, Miguel Palomar y Vizcarra era juarista hasta rayar en la pérdida de la fe. Todo su ambiente fue liberal desde la primaria hasta llegar a la Universidad de Guadalajara, donde estudió Derecho. Pese a ello, sus estudios transcurren en medio de una creciente crítica de los propios liberales al gobierno de Díaz, porque el ideario no se reflejaba en los hechos…

La cuestión social y la impronta de García Moreno
Será la lectura de una biografía del Gabriel García Moreno, que fuera presidente de Ecuador y cuya muerte trágica le impresionó vivamente, lo que le llevó a cambiar sus ideas políticas. García Moreno es considerado el representante del nacionalismo católico ecuatoriano, con muchos seguidores entre los católicos argentinos. En su juventud, había recibido las órdenes menores en Quito de manos del obispo de Guayaquil. Como presidente, reavivó las devociones religiosas y fomentó la migración de jesuitas alemanes a Ecuador, lo que incrementó de golpe la calidad educativa. Antes de poder asumir su tercer mandato, fue muerto por un grupo de jóvenes liberales, permaneciendo hasta la fecha los señalamientos de que el crimen se fraguó en las logias a instancias de intereses masónicos internacionales…
Miguel Palomar y Vizcarra vio un paralelismo con lo que estaba ocurriendo en México y la labor educativa de García Moreno con los jesuitas le sirvió de orientación. La recuperación de su fe perdida corrió aparejada con su participación en la organización de congresos católicos. Los documentos papales le hicieron ver que en ellos había un principio de solución a la cuestión social del país. Entabló una buena relación con el arzobispo de Guadalajara, monseñor José de Jesús Ortiz, cuya labor pastoral y educativa estaba ligada a los jesuitas. Don Miguel hizo lo propio, especialmente con el P. Bernardo Bergöend y el P. Carlos María de Heredia, lo que le ayudó a profundizar en la Doctrina Social Cristiana y sus vínculos con la ‘U’…
Don Miguel pensaba que se requería de una decidida participación de los católicos en la vida pública. En otro plano, su compromiso era con la ACJM del P. Bergöend…

El Partido Católico Nacional
Palomar y Vizcarra se metió de lleno en la fundación del Partido Católico Nacional, junto con otros católicos. El proyecto lo había madurado el P. Bergöend, apoyado por el P. Heredia, fraguándolo al interior de los Operarios Guadalupanos. El proyecto fue presentado a Porfirio Díaz desde 1904, pero lo desalentó. En 1911, se lo replantearon y estuvo de acuerdo. La actitud del dictador no era sincera: sabía que respaldarían a Francisco I. Madero. Tan pronto se fundó, avisaron a Madero mediante telegrama, cuya respuesta fue que era “el primer fruto de las libertades que hemos conquistado”. Pronto, el PCN se convirtió en el centro de la disputa entre Madero y el General Bernardo Reyes, debido a la caída de Porfirio Díaz…
Pero Madero tampoco era sincero: con tal de ser postulado por el PCN, les hizo saber que suavizaría la aplicación de las leyes de Reforma. Ya como candidato, se desdijo y alentó la confrontación de las otras fuerzas políticas que lo apoyaban con el PCN. Aquí me voy a permitir disentir de los que catalogan a Madero como “Apóstol de la democracia”, porque, al menos con el PCN, los hechos no avalan el calificativo. Pese a la hostilidad consentida por Madero, el PCN logró importantes victorias en varios procesos electorales, siendo motivo de preocupación para algunos grupos en torno a Madero. Este es el verdadero origen del conflicto entre el PCN y el carrancismo, pues uno de los choques más frontales fue con los constitucionalistas…
Durante su educación básica, Madero tuvo una fuerte influencia de los jesuitas y. al menos en las formas, la relación fue cordial durante su breve gobierno. Al final, las diferencias resultaron insalvables: aunado a haber faltado a lo prometido, estaba su militancia masónica, su predilección por el espiritismo y otras corrientes en boga…


Rumbo a la Capital
A partir de ese momento, quedó claro que habría dos grandes corrientes políticas de los católicos de la época: los liberales y los llamados ‘intransigentes’. Los primeros, creían en la posibilidad de un entendimiento con los gobiernos en turno. Los segundos, asumían la Doctrina Social de la Iglesia como una propuesta completa, que no requería de nada más. No sé si sea adecuado designar como ‘intransigentes’ a los segundos, porque se trataba de una diferencia conceptual. Pero en los hechos, la actitud de Madero y las posteriores acusaciones de los carrancistas (culpando a los católicos de aliarse con Victoriano Huerta y de la muerte de Madero) sentaron las bases del estallido de la Guerra Cristera más adelante…
La persecución contra los líderes del PCN implicó dos cosas: clausura de vías de expresión para los católicos (lo que de ordinario atempera los ánimos caldeados) y produjo una visión pesimista sobre la participación pacífica en la vida política. Miguel Palomar y Vizcarra transitó entre una propuesta considerada como autosuficiente y cierta desilusión que se fue acentuando. La duda cala: ¿se le puede considerar intransigente a alguien que buscaba soluciones para la grave cuestión social de México y que apoyó decididamente el proyecto del P. Bergöend? Además, hay que considerar que Palomar y Vizcarra impulsó la creación de cajas de ahorro y de préstamo para las familias de escasos recursos. Cuando los carrancistas se apoderaron de Jalisco, Don Miguel fue amenazado de muerte y se llevó a su familia a la Ciudad de México. En ese momento, era incómodo para muchos y no le fue fácil encontrar un trabajo…

La Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa
Cuando llegó a la Capital, llevaba una experiencia importante en materia legislativa, lo que le valió para concluir que lo que se legislaba en varios estados iba camino a establecer un gobierno revolucionario y autoritario, con mayor razón al efectuarse el Constituyente de 1917. Pese a que muchas puertas se le cerraron por parte de los propios católicos, temerosos de disgustar a los que detentaban el poder, Palomar y Vizcarra no dejó de lado sus responsabilidades con la Iglesia. Continuó con su labor al interior de la ACJM y en otros ámbitos, hasta convencer a los demás de crear un nuevo organismo enfocado en defender la fe. En marzo de 1925, a instancias de Miguel Palomar y Vizcarra, René Capistrán Garza, Luis G. Bustos y Rafael Ceniceros Villarreal, se fundó la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa…
¿Se levantó la LNDLR en armas inmediatamente? No, mientras el Episcopado intentaba negociar la reforma o la aplicación de las leyes en materia religiosa, por lo menos. Cuando Plutarco Elías Calles emitió la Ley Adicional del 14 de junio de 1926 y dijo a los obispos en una reunión que o se sometían o se levantaran en armas, tampoco. La liga convocó a un boicot contra el gobierno (no pagar impuestos y reducir el consumo de productos y servicios del Estado). El gobierno apuntó a detener a los promotores, destacando gente de la ACJM y de la LNDLR. Es verdad que, al principio, podían recuperar la libertad mediante fianza, pero, conforme la persecución arreció, la Liga pasó a la clandestinidad y a terminar de planear el levantamiento armado…

El aparato de inteligencia callista
El presidente Calles tenía un aparato de inteligencia, que, aunque al principio su presupuesto era exiguo, lo tuvo que ‘aceitar’ a la brevedad. El Departamento Confidencial de la Secretaría de Gobernación se encargó de vigilar a la LNDLR, la ACJM y la ‘U’, principalmente. Su verdadero origen data del carrancismo y, luego, lo integraron en Gobernación. En 1923, siendo Calles secretario de Gobernación de Álvaro Obregón, procedió a la reordenación de los servicios confidenciales bajo el nombre de Departamento Confidencial. El Departamento tenía como objetivos debilitar los cacicazgos y caudillajes regionales en favor del fortalecimiento del gobierno de la República. Al empezar la Guerra Cristera, tuvo que actuar en dos frentes: el arriba indicado y los alzados, junto con su infraestructura de apoyo…
Lo primero que hace el Departamento Confidencial es precisar la naturaleza de la Liga, su funcionamiento y eficacia para el movimiento armado. El diagnóstico es revelador: al aglutinar a grupos de naturaleza distinta, cunde la desorganización y desorientación en temas clave. El resultado es que, en los hechos, la Liga parece desconectada de la acción bélica. Los objetivos de ligueros y cristeros no cuadraban. Además, los informes dan cuenta de que se trata de movimientos genuinamente populares y que las familias adineradas, así como tradicionalmente católicas, se mantenían a la expectativa. La élite católica se deslindó de la grey sencilla, que se jugó la vida en una sola carta…
En 1926 y 1927, el Departamento desarrolla actividades de inteligencia y espionaje urbano. En 1928 y 1929, los agentes estaban incursionando en el ámbito rural. Era lógico: si había una desconexión, tenían que realizar una doble labor…
El detonante de la Guerra Cristera
Para el Departamento estaba claro que el bando católico sopesa en serior la vía armada a raíz de que Calles trata de provocar un cisma mediante el Patriarca Pérez. A partir de ese punto, fue cuestión de tiempo. Por eso, la Liga se funda al mes siguiente. Mientras el trabajo de inteligencia se mantuvo en el ámbito citadino, el objetivo fue detener el conflicto. Cuando se dan cuenta de que ligueros y cristeros tienen problemas de coordinación, forzando a una doble acción (urbana y rural), Calles enfila sus objetivos a eliminar a los líderes de ambas vertientes. No deja de ser significativo que Anacleto González Flores haya sido muerto en 1927 y el General Enrique Gorostieta en 1929. Cuadra con los ‘dos momentos’ del aparato de inteligencia callista, lo que no significa que haya sido el responsable de todo lo que pasó…
La descoordinación entre ligueros y cristeros no demerita la labor de los primeros. Un dato importante es que el Departamento Confidencial envió dos agentes a investigar a la Liga sin resultados inmediatos: estaba bien compactada. Lo curioso es que, donde estuvieron a punto de lograrlo fue en el entorno de René Capistrán Garza. Había un punto débil ahí. Al final, se tardaron siete días en tener un informe presentable. La LNDLR tenía un plan secreto para derogar la Constitución, lo que demuestra que no era pasiva. Asimismo, se señala que el arzobispo José Mora y del Rio, además de algunas asociaciones, aportan importante sumas de dinero para sostener el movimiento y que la Liga maniobra para controlar algunos periódicos, en especial Excélsior…

Informes personales
El Departamento casi no registra informes personales de los ligueros, lo que lleva a pensar que no los hicieron (quizás al evaluar como más peligrosos a los cristeros) o se perdieron por ahí, debido al uso de expedientes. Lo poco que hay, se concentra en Ceniceros, Palomar y Vizcarra y en Capistrán. Del primero, destacan su animadversión por la Revolución, su pertenencia a los Caballeros de Colón, su simpatía por el delahuertismo y su amistad con monseñor Mora y del Río. A Miguel Palomar y Vizcarra lo catalogan como el más religioso de todos. Cuanto hace y escribe gira alrededor de la Iglesia, lo que explica su intención de una nueva Constitución (atención con este dato, porque, en 1928, las proclamas de Gorostieta van a cuadrar con los objetivos de Don Miguel). Lo señalan como antimaderista y pro-huertista, además de su pertenencia a los Caballeros de Colón…
El perfil de Capistrán está considerado como el más político de la Liga. Sus antecedentes remiten al Partido Católico, al huertismo y a promover sus planes para las próximas elecciones. Asimismo, se le considera como el impulsor de la estrategia de apoyar las candidaturas opuestas a Obregón y a Calles…
Es evidente que el Departamento Confidencial consideraba a los Caballeros de Colón como los causantes de la polarización de los ligueros con el gobierno revolucionario. Es crucial cotejar con la estrategia que siguieron en Estados Unidos durante las negociaciones del P. Burke con la administración Roosevelt para lograr el regreso de los obispos a México. Mientras Roosevelt se abre al acuerdo y presiona al Calles, los Caballeros de Colón adoptan una posición de confrontación. Quizás con la intención de empujar a Calles y al gobierno mexicano a un acuerdo final…
¿Intransigencia o convicción?
¿Fue Miguel Palomar y Vizcarra un intransigente que favorecio la violencia? Tengo mis dudas. Como todo ser humano, cometió errores. Entre ellos, el haber confiado en algunas personas que no eran dignas de ello. Las dos grandes vertientes que dividían a los católicos (¿negociación o confrontación?) siguen generando polémica hasta nuestros días. ¿Le habrían podido sacar a Calles determinadas concesiones en una mesa de negociación? No es fácil responder. Los hechos parecen darle la razón a Palomar y Vizcarra. Calles era un fanático obstinado, rodeado de incondicionales igualmente enajenados con la ideología laicista…
A partir del fin de la Guerra Cristera y por el modo en que acabó, se han cruzado señalamientos de todo tipo: intransigencia de un lado y traición del otro. Quizás la mejor forma de valorar a Don Miguel sea como un centinela, que no es solamente el que está arriba de una torre, observando lo que pasa a la distancia. Él no fue ese tipo de centinela, sino aquel que es enviado al campo de batalla para observar mejor al enemigo, aunque en ello haya un alto riesgo de perecer: por la acción del adversario o por los ataques de su propio bando…
Lo cierto es que al Papa no le gustó la muerte de Obregón y Miguel Palomar y Vizcarra sintió amargura por el desenlace de una guerra incomprendida que él no dirigió…
Hasta entonces…
