CONFINES POLÍTICOS

Un viaje más allá de las fronteras

La Cumbre de Alaska. ¿Aliados o extremos de un eje? – Juan de Dios Andrade

Comparte en:

CONfines Políticos

16 de agosto de 2025

Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com

De antemano se veía muy difícil que la cumbre de Alaska fuera un éxito. De un lado, Vladimir Putin esgrimiendo que no renunciará a sus pretensiones en Ucrania. Del otro, Volodymyr Zelensky contestando que no piensa ceder territorio. En medio, la UE y la OTAN pidiendo a Donald Trump que asuma los intereses de Europa y Occidente, mientras este último quería quedar como el pacificador para catapultarse al Nobel de la Paz. Al terminar el encuentro de menos de tres horas, hablaron de avances sustanciales sin entrar en detalles, lo que en términos simples significa que no hubo tales. Ambos jerarcas se ciñeron al único discurso que podía salvarlos…

Quizás el único acuerdo fue la apertura a volverse a reunir, ahora en Moscú según propuso Putin…

En los días previos, las posiciones se polarizaron, buscando incidir en la opinión pública estadounidense e internacional. Como era lógico, del círculo de confianza de Trump salió un anticipo triunfalista, acompañada de cierta actitud confusa y por momentos dubitativa del presidente (que el tema central sería la paz en Ucrania o que sería sobre la seguridad global, en fin). Los medios de comunicación rusos desarrollaron un doble discurso: formalmente favorables a Trump, pero en redes sociales afirmando que la sola llegada de Vladimir a Alaska era un triunfo para él y un fracaso para Occidente. Los críticos de Trump posicionaron el temor de que él y Putin se pusieran a repartirse el mundo, lo que podría regresarnos al mundo bipolar o a otra guerra mundial, como expresó Steven Erlanger en The New York Times…

Pues no, no rediseñaron el mundo. Al menos no por ahora…

¿Un mundo partido o repartido?

El desenlace no podía ser un reparto del extremo más europeo de Eurasia por la simple y sencilla razón de que Vladimir no tiene nada que ofrecer a cambio. Pese a que algunos dicen lo contrario, Rusia sigue empantanada en Ucrania y, aunque en la víspera Putin lanzó una andanada para generar una imagen triunfante, lo cierto es que sigue muy lejos de sus objetivos…

Desde este punto de vista, cuando el avión ruso aterrizó en Anchorage, Vladimir Putin iba con las manos vacías…

En tal caso, lo único que debían evitar era un resultado desastroso o descontrolado, que terminara golpeando a los dos. Por eso creo que lo que no nos contaron en la rueda de prensa fue que hubo un acuerdo, mas no como lo imaginamos. Trump y Putin deben cuidar su imagen dentro y fuera de sus respectivos países, y ese fue el primer acuerdo: darse mutuamente una salida digna en cada caso. Lo acabamos de ver en la rueda de prensa: los discursos cuadraron en lo importante. Hasta Vladimir reconoció que, si Trump hubiera sido reelecto inmediatamente, la guerra no habría estallado en Ucrania…

No creo que hayan pactado un sistema de seguridad para Eurasia occidental en su totalidad, pero sí en principio algunas garantías de ambos lados. La forma en que Trump recibió a Putin fue un claro mensaje de lo que podría enfrentar en caso extremo: fue una demostración de poderío aéreo de Estados Unidos, nada más y nada menos que en Alaska, otrora posesión rusa. Sería una mala idea que el inquilino de la Casa Blanca avalase un acuerdo y que, luego, el de Moscú saliera con una trastada que deje en ridículo a Trump…

Estoy seguro de que ahí, en privado, Trump le hizo saber a su homólogo ruso que no iba a rehuir una guerra global si ponía en riesgo la seguridad geoestratégica de la potencia americana. De algún modo se lo dijo durante el recibimiento. Donald Trump necesita de una Rusia agresiva, pero nada más para consolidar a una Europa dependiente de Estados Unidos para su protección. Pagando los costes, claro está. De paso, las conversaciones con la presencia de sus delegaciones sirvieron para evidenciar algunos puntos débiles rusos…

Mirando lo que no vemos

Indudablemente, esto último no fue del agrado de Putin, pero, al final, se ciñó a la versión que convenía a los dos. ¿Por qué pienso que hubo cierta tensión? Porque se obviaron aspectos protocolarios: se suspendió el almuerzo programado entre el fin de la cumbre y la rueda de prensa. Un almuerzo siempre es más relajado y permite sacar adelante acuerdos que hayan quedado pendientes. Si no hubo almuerzo, es porque no había nada pendiente por negociar…

Asimismo, aunque hubo coincidencia en los aspectos esenciales ante los medios, no hubo un pronunciamiento en conjunto y evitar la interacción con los periodistas indica que se deseaba evitar que especularan sobre la falta de acuerdos precisos. Pero estuvo de más, porque, de todos modos, casi todos los medios importantes cabecearon la ausencia de compromisos…

Al final, la puerta de salida fue obvia: echar sobre los hombros de Europa y de Ucrania la responsabilidad de lo que resulte. Esto confirma la hipótesis, porque ni Trump ni Putin serían los responsables de un fracaso en caso de una negociación directa entre el mandamás el ruso y el ucraniano…

Según Putin, la segunda cumbre podría ser en Moscú, pero no olvidemos que, antes, Donald Trump habló por teléfono con Lukashenko, quien lo invitó a visitar Minsk y Trump aceptó…

¿Va todo por buen camino? ¿Podemos decir que, aunque lo de Ucrania dure un poco más, está eliminada la posibilidad de una guerra a gran escala? No. Basta ver que The Washington Post aseguró que la cumbre fue interrumpida ante la falta de acuerdos. Por eso duró menos de tres horas, cuando hasta los medios rusos calculaban que serían seis o siente horas por lo menos…

Silicon Valley se fue a la guerra

Desde otro ángulo, hay que considerar que las grandes empresas de Silicon Valley han eliminado sus cláusulas que prohibían realizar proyectos o acciones en conjunto de carácter militar (Meta, Google y Open AI). Los avances agigantados de China tanto en tecnología comercial como bélica, la guerra en Ucrania y el conflicto alrededor de Gaza, han impulsado el desarrollo de la IA para fines militares. En lo que va del año, han aumentado los contratos de los gigantes tecnológicos con el Ejército de Estados Unidos en dimensiones multimillonarias…

Como lo dio a conocer Sheera Frenkel, igualmente en The New York Times, en junio pasado ejecutivos de Meta, Open AI y Palantir prestaron juramento de defender a Estados Unidos, siendo nombrados tenientes coroneles y adscritos al Destacamento 201, unidad de asesores y expertos en innovación tecnológica recientemente creada para tal fin. Esto es mucho más que contratos jugosos: están reclutando a las cabezas de Silicon Valley y es evidente que se alinean con los planes y decretos de Trump sobre IA…

Se sigue recurriendo a la defensa de la democracia como elemento legitimador, pero, en el fondo, es una lucha de poder geopolítico. Como lo reconoció Raj Shah de Shield Capital: “Hay malos autoritarios por ahí que no creen en las fronteras”. “Malos autoritarios”. ¿O sea que hay “autoritarios buenos”? Interesante revelación, aunque sería importante preguntarle quién sería “el bueno”, porque está claro quién es el autoritario malo “que no cree en las fronteras”. Basta ver el contexto de una confrontación en la cual tienen un papel especial aviones dotados con tecnología avanzada, drones, IA y otros recursos de alcance global…

China y Rusia no son aliados

Si el Nobel de la Paz es uno de los sueños de Trump para replantear su legitimidad e intentar una interpretación sui generis de la Constitución (si no es que una enmienda constitucional), con tal de alcanzar un tercer mandato, Putin debe sopesar bien sus siguientes pasos. ¿Le conviene un relevo en la Casa Blanca? Porque los trumpistas hoy están alineados, pero nadie sabe si mañana lo estaría alguien como J. D. Vance o Marco Rubio. Quizás, ya en plan de polarización, no verían con buenos ojos a Vladimir…

Los Nobel 2025 se anunciarán del 6 al 13 de octubre próximo. El lapso es muy corto para finiquitar la guerra en Ucrania y que Donald Trump se sienta satisfecho. Fuera de lo anterior, no parece haber motivos en Washington para apremiar un final. Los datos económicos no son favorables y 2026 no pinta nada bien para Rusia. Con mayor razón si Trump llegara a aumentar las sanciones…

En el escenario de la cumbre de Alaska estuvieron gravitando la posición asumida por Ucrania y las presiones de los miembros de la OTAN que Trump tuvo que considerar. Hace poco más de una semana, a instancias de Estados Unidos, se logró un acuerdo histórico entre Azerbaiyán y Armenia, pero enfrente están los forcejeos con Brasil por el tema de los BRICS y las maniobras de la India buscando ampliar su cooperación con China. Es un tablero geopolítico altamente complejo…

Lo que más teme Putin en este momento, es que Rusia y China no son aliados propiamente, sino que forman un eje. Un eje que depende de la coincidencia de intereses y todo acuerdo con Trump pasa por disociarlos. Este es el problema real y no los ‘fuegos artificiales’ que nos han querido vender. Sin embargo, con Estados Unidos sería igual y Putin debe decidir cuál eje le conviene más, puesto que no puede tener un pie de cada lado, Fingir que tiene una alianza con China le alcanzó para vérselas con Biden, pero no con Trump…

A la par, todo paso dado que pudiera dejar a Donald Trump como un tonto, sería muy peligroso y la primera guerra híbrida de dimensiones globales podría estar a la vuelta de la esquina…

Hasta entonces…

Comparte en: