Julio de 2026
Fernando Guzmán Pérez
¿Cómo contarlo sin lastimar la eminente dignidad humana de ninguno, pues todo ser humano es único irrepetible y libre y ha sido creado a semejanza misma de Dios por su infinito amor?
Pero no es fácil imaginar el amor tan grande con que ha sido concebido quien vio la vida después de que su madre Wanda con apenas un mes de casada, vio partir a su esposo a lo que fue la segunda gran guerra mundial y a quien su padre Edmund Król encontró rezando y esperando su regreso 8 años más tarde, después de haber participado en terribles batallas en el frente en Irak, Palestina, Libia, Egipto, y haber combatido y vencido en la crucial batalla de Montecasino.
No tendría un destino menos trascendente su hijo Kröl, quien nació de ese feliz reencuentro de sus padres, y fue un político valiente y clave en la liberación de la gran nación polaca de la opresión comunista del régimen del general Jarulselsky, y, en consecuencia, de la inmediata caída del muro de Berlín, esta vez sin el estrepitoso ruido de la voz de las armas, sino con la fuerza del espíritu y de las ideas en una batalla que dirigió con la inspiración del Evangelio el gran Papa santo Juan Pablo II.
La Batalla de Montecassino (enero-mayo de 1944) fue una de las campañas más feroces y sangrientas de la Segunda Guerra Mundial, sirviendo como la auténtica llave para abrir el camino aliado hacia Roma.
La Abadía de Montecassino, un monasterio benedictino del siglo VI. Desde este punto, las fuerzas del Eje tenían una visión privilegiada de 360 grados sobre el único valle practicable que conectaba directamente Nápoles con Roma.
Después de 4 meses y 4 asaltos con distintas fuerzas de los Aliados, el Segundo Cuerpo del Ejército Polaco, liderado por el general Władysław Anders, asaltó las crestas de la colina de Montecasino, sufriendo bajas masivas e izó la bandera polaca sobre las ruinas el 18 de mayo de 1944.
Para Polonia, la toma de Montecasino demostró su heroísmo internacional contra el nazismo. No obstante, ocurrió bajo el sombrío contexto de que sus fronteras de posguerra ya estaban siendo decididas a sus espaldas por los Tres Grandes en la Conferencia de Teherán.
45 años más tarde, Jean fue un líder político que, desde el Congreso de Polonia, apostó su liderazgo para la liberación de su nación de la dictadura comunista y el retorno a la libertad. ¡Un privilegio conocerlo!
