CONfines Políticos
En el origen está el Informe Draghi publicado en septiembre de 2024 por encargo de la Comisión Europea. Era su visión personal pero el análisis presentado por Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro de Italia, con el título: El futuro de la competitividad europea fue brillante, profundo y preciso sobre el estado que guarda Europa y lo que le espera a la vuelta de la esquina. En enero de 2025, la Comisión presentó su Brújula de competitividad, en su mayor parte inspirada en las recomendaciones de Draghi, que giraban alrededor de tres ejes: cerrar la brecha de innovación, descarbonizar la economía y reducir dependencias relativas a los acuerdos comerciales y cadenas de suministros. Era la hoja de ruta…
Un año después del Informe, Úrsula von der Leyen y Draghi inauguraron una conferencia de alto nivel para revisar en qué punto estaban en la aplicación de las recomendaciones…
De la Brújula se desprenden las causas que llevaron a la fundación del Rhine Group: excesiva burocracia, procesos tortuosos e intereses nacionales difíciles de armonizar con los de la comunidad, dando pie a interminables negociaciones para sacar adelante los cambios que se necesitan. Estando Europa en declive, su posible futuro se estancó en los pasillos de Bruselas…
No se puede decir de otra manera: la fundación del Rhine Group exhibe el tortuoso funcionamiento de la Comisión y el tiempo apremia…
Sincronizando los relojes del futuro
La iniciativa partió del propio Mario Draghi, secundado por el multimillonario irlandés Patrick Collison (director ejecutivo del proveedor de servicios de pago Stripe) y Luis Garicano (economista y expolítico español). Los dos primeros serán copresidentes y Garicano el director ejecutivo. Quieren impulsar externamente lo que se bloquea en Bruselas. La situación es contundente: de los 50 gigantes empresariales, cuatro son europeos. Geoestratégicamente, Europa podría ser avasallada por China o por Rusia, o por ambas a la vez. Son dos factores diferentes, que convergen en un escenario cuyo desenlace ha quedado en vilo…
Desde la difusión del Informe Draghi hasta la última evaluación realizada, de las 383 recomendaciones solo 60 se han ejecutado. Había que pisar el acelerador a fondo…
Así se entiende mejor que, para Donald Trump, Europa sea una civilización moribunda. Lo pudo haber dicho de mejor manera, pero todos sabemos que Trump no se anda con delicadezas…
Draghi quiere presionar a los políticos en el poder para sincronizar los relojes del futuro. El Rhine Group tiene cierto aire que evoca a la Comisión Trilateral, pero con diferencias notables. Surge en la era post-estadounidense, cuando lo más probable es que ninguna potencia pueda emular a Estados Unidos y, aunque Washington mantuviera su preeminencia, se van a requerir esfuerzos regionales para estabilizar los acuerdos internacionales y garantizar su funcionamiento…
La metáfora es idónea: el río Rin atraviesa Europa sin distinción de fronteras, símbolo de la integración más allá de los aspectos locales. El Grupo fue registrado en Suiza, que representa la neutralidad. Quieren el sistema estadounidense donde interactúan Washington, Wall Street, Silicon Valley, los think-tanks y las grandes universidades, sin repetir los errores: Estados Unidos desmanteló parte de su economía por una vida tecnológicamente más avanzada, abriendo espacios que aprovechó China…



Entre la Comisión Trilateral y el Club Bilderberg
El 24 de agosto se dio a conocer virtualmente, pero su sesión inaugural será del 20 al 23 de septiembre. Se regirán por el formato de Chatham House: reuniones de trabajo a puerta cerrada, previa entrega de documentos y análisis. Los participantes podrán usar públicamente lo que ahí se diga, sin identificar la fuente ni las posturas de los miembros ante tal o cual asunto…
Además del valor simbólico, se registraron en el marco legal suizo para poder mantener en privado todo lo que haga el Grupo…
Como se puede apreciar, el Rhine Group asumirá parcialmente el perfil de la Comisión Trilateral y del Club Bilderberg, adoptando la normatividad del centenario Real Instituto de Asuntos Internacionales, Chatham House. No puede ser como la Trilateral porque no se trata de resolver el escenario global. Ni como los Bilderberg, dedicados a las relaciones transatlánticas. El perfil y objetivos son eminentemente europeos…
Ni adversarios ni sustitutos de la Comisión Europea. El Rhine Group pretende agilizar lo que se retrase allí. Por eso, sus miembros han sido escogidos bajo la condición de que aporten algo para sacar adelante el futuro de Europa: proyectos, influencias, ideas, poder, etcétera. Siendo lo primero recuperar la competitividad…
El Informe Draghi da cuenta de que el sistema de bienestar europeo podría colapsar en algún momento. Entre el medio centenar de integrantes están integrantes de los sectores económicos y financieros en vías de ser reformados: BBVA, Klarna, Mastercard, Atomico, entre otros. Hay académicos, sobre todo economistas como el premio Nobel Philippe Aghion, Bengt Holmström y Pierre-Olivier Gourinchas (ex FMI), así como políticos y personajes de los medios de comunicación…
Pese a todo, la iniciativa refleja que los mecanismos de los estados europeos son insuficientes para decidir el futuro con prontitud y firmeza…
Pensar geopolíticamente
¿El declive atañe solo a Europa o a todo Occidente? ¿El desafío es solo de competitividad? Lo del declive apunta a la importancia de coordinar esfuerzos en todo Occidente, pero Europa no puede sentarse a esperar a que Trump lo entienda. La pura competitividad deja fuera otros problemas acuciantes…
El proyecto del Rhine Group representa una evolución del globalismo como lo hemos conocido. Les gustaría que Estados Unidos mantenga su primacía, apoyado en sistemas regionales como el que ellos impulsan. Sin embargo, si Europa recupera la iniciativa y la competitividad, pueden ser la alternativa, impidiendo que el centro de gravedad del poder global pase de Washington a Beijing…
Al interior del Rhine Group se reflejarán las tensiones de los polos europeos y podría ser una instancia adecuada para gestionarlos. Uno de los aspectos cruciales es que Europa ha dejado de pensar geopolíticamente y neutralizar las seducciones del eje sino-ruso. Xi Jinping y Vladimir Putin no son aliados propiamente. Forman un eje donde coinciden ciertos intereses. Atomizar o diversificar los intereses de China y Rusia ante Europa, podría conducir a desmontarlo…
El mayor riesgo está en que Trump entendió la crisis estadounidense, pero la agudizó y, de rebote, la del Occidente transatlántico. ¿Es posible sellar un acuerdo con Trump? Esa es una de las grandes interrogantes del momento. El reto es complejo: una Rusia belicosa pone en riesgo la seguridad europea; una economía china que desea colonizar al Viejo Continente necesita estabilidad para el comercio e inversión en infraestructura. Ambos intereses son diametralmente opuestos: uno conduce a la guerra, el otro a consolidar al gigante asiático como potencia global…
El perfil del siglo XXI se puede decidir en Europa, que necesita volver a pensar geopolíticamente. Vamos a ver si el Grupo del Rin es capaz de hacerlo…
Hasta entonces…
