CONfines Políticos
13 de marzo de 2026
Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com
Como suele ocurrir en casos similares, la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán ha revitalizado las interpretaciones apocalípticas y del fin del mundo, sobre todo de corte milenarista. A pesar de que N. S. Jesucristo afirmó que “nadie sabe el día ni la hora”, sino sólo el Padre, no faltan los que insisten en tratar de precisar si ya estamos en la recta final de la Historia o de adivinar más o menos cuándo terminará. Lo único cierto, según la teología católica, es que ‘los últimos tiempos’ empezaron a partir de la muerte, resurrección y ascenso a los cielos del Redentor. ¿Cuánto vayan a durar? No lo sabemos. Pero anticristos, como personas o como sistemas, no han faltado para los que gustan de hacer vaticinios de fatalidad: Lutero y el cisma protestante, la Revolución francesa, Napoleón, Hitler, Lenin, Stalin, el comunismo soviético, el globalismo y hasta Donald Trump, entre muchos otros…
El riesgo del milenarismo estriba en recurrir a versiones intramundanas que implican poner en duda la veracidad de N. S. Jesucristo, lo que no significa que sea malo estar atentos a los ‘signos de los tiempos’ ni a los varios anticristos que vendrán, hasta que llegue el Anticristo por antonomasia y tenga lugar el Segundo Advenimiento…
El vacío de poder y la llegada del Anticristo
Los principales actores geopolíticos en pugna se inspiran en visiones escatológicas que tienen sus efectos en lo que está pasando en el Medio Oriente. La reciente oración en la Casa Blanca de líderes evangélicos alrededor de Donald Trump nos habla de ello. Aunque algunos dudan de que el presidente estadounidense crea firmemente en ser el ‘ungido de Dios’, es innegable que juega con la idea y la usa a su favor. Los evangélicos creen que el Gran Rapto desencadenará el final (los fieles arrebatados al cielo). Le seguirá la llegada del Anticristo, que ‘resolverá’ los conflictos en el Medio Oriente y firmará un Pacto de Paz con Israel por siete años (incluyendo la reconstrucción del Templo de Jerusalén). En la primera mitad habrá una sola religión y un solo sistema económico mundial. En la segunda, el Antcristo se proclamará dios en dicho Templo e iniciará una persecución sin precedentes…
Luego, ocurrirá la batalla del Armagedón, la derrota del Anticristo y del Maligno, empezando un reinado físico de Jesús durante mil años (milenarismo puro). Habrá una última rebelión del Maligno que será derrotado definitivamente, dando paso al Juicio Final…
Algunos predicadores cercanos a Trump creen que, con motivo del Rapto, se producirá un vacío que será llenado por el Anticristo, que se manifestará como un genial pacificador del Medio Oriente a través de la diplomacia. Según ellos, Vladimir Putin y Xi Jinping reúnen el perfil indicado: se ofrecerán como mediadores entre Estados Unidos, Israel, Irán y los países árabes principalmente. No descartan que pudiera surgir otra figura internacional desde alguna alianza europea o un nuevo organismo global…
Algunos evangélicos en desacuerdo ven a Donald Trump como una especie de ‘Anticristo encubierto’ del que hay que cuidarse, sospecha que forma parte de las discrepancias al interior de MAGA…
El Gran Israel y la llegada del Mesías
Los judíos no contemplan un apocalipsis, sino la aparición de un mesías humano que redimirá a Israel y dará cumplimiento a las promesas hechas a Abraham. Habrá una batalla final (Gog y Magog) que purificará a la Humanidad, convirtiéndose la Tierra en un lugar santo (no se ascenderá al cielo). Pero hay un tema complicado: las profecías veterotestamentarias coinciden en que el Mesías debió surgir en la época de Jesús, lo que los coloca en una disyuntiva: o Dios faltó a su promesa o Jesucristo es el Hijo de Dios. Tratando de evadir lo anterior, los extremistas (que han adquirido mucho peso con Benjamín Netanyahu) creen que la promesa se pospuso y que el mesías no será una persona, sino el propio Israel…
En lo anterior, destaca la corriente jasídica Jabad-Lubavitch, que ha tenido en el rabino Menachem Mendel Schneerson a su líder más importante, cuya tumba en el cementerio judío Montefiore (Este de Nueva York) es centro de peregrinaciones. En 2023, Javier Milei la visitó. El presidente argentino ‘navega’ entre el catolicismo y la vertiente Jabad-Lubavitch…
Este movimiento cree que la era de santidad será precedida por la consolidación del Gran Israel de la promesa bíblica (del Éufrates al Nilo). Esto explica mejor la guerra con Irán, las incursiones en el Líbano y el trato que se ha dado al caso palestino, así como los problemas potenciales con los países vecinos. Netanyahu ha hecho referencia explícita a este asunto pendiente, centrándose en obtener el control de Jerusalén (reconstruir el Templo y volver a ofrecer sacrificios ahí). Esta sería la garantía de seguridad nacional y regional al mismo tiempo, quedando los territorios limítrofes como zonas de seguridad mutua…
El gran pacificador
Trump no desea el fin del mundo ni apresurar el retorno del Mesías. Apoya a su aliado porque piensa que es posible un acuerdo con los árabes para garantizar la seguridad regional. Forma parte de los motivos iraníes de atacar a los países del Golfo. No todo ha sido para disparar los precios del petróleo o la inflación. Irán y sus aliados terroristas se juegan su supervivencia. Al matar a Ali Jamenei, Donald Trump les regaló un mártir, pero eso no basta para asegurar la viabilidad iraní. Un sistema geopolítico alrededor del Gran Israel podría cancelar el futuro de la facción chiita del islam. Sin duda, la idea no deja de ser atractiva para los sunitas…
Mientras tanto, corren las versiones sobre el verdadero estado de salud de Mojtaba Jamenei y algunas fuentes afirman que perdió una pierna y está en coma…
El papel del presidente norteamericano no es fácil. De ser el pacificador, algunas corrientes lo identificarán con el Anticristo, lo que podría provocar rupturas en los poderes fácticos que lo apoyan en Estados Unidos y otras latitudes. Dejar que intervengan Vladimir Putin o Xi Jinping como mediadores de la paz, sería el preludio de una guerra de mayor envergadura entre el ‘ejército de los santos’ y las ‘huestes del mal’, por decirlo de algún modo…
El punto es que el cronograma apocalíptico de los evangélicos pasa por la reconstrucción del Templo de Jerusalén, lo que requiere del dominio absoluto de Israel ahí…
Este es el contexto de la sucesión presidencial estadounidense. Trump sabe que buena parte de sus aliados apuestan por Marco Rubio, mientras que MAGA y los evangélicos prefieren a J. D. Vance. El juego peligroso estriba en que Trump ve en la guerra una vía para mantenerse en el poder y cancelar el relevo presidencial…
El Mahdi y el ocultamiento
Aunque los musulmanes chiitas usan un lenguaje similar al del cristianismo y del judaísmo, lo hacen con sentidos diferentes. Aquí, la figura clave es el Imán Mahdi (“guiado por Dios”). Están convencidos de que el desaparecido 12° imán del siglo IX (Muhammad al-Mahdi) regresará de forma oculta para establecer la justicia en el mundo. Asimismo, creen que Jesús no es Dios, sino un profeta que igualmente regresará para ayudar al Mahdi. Jesús luchará contra Dajjal o falso mesías (similar al Anticristo del cristianismo), destruirá la cruz e implantará el islam como la verdadera religión…
Para los chiitas, el Mahdi ya está en el mundo, pero oculto (Ghaiba). La decadencia que experimenta el mundo anuncia su retorno público que desembocará en el establecimiento del Califato Global de Justicia. Es un aspecto al que no se le ha prestado mucha atención: el proyecto chiita pretende un alcance global. El ataque actual a Irán marca el pronto retorno del Mahdi que luchará contra el ‘Gran Satán’ (EE. UU.) y su ‘Pequeño Satán’ (Israel) que son las fuerzas del Dajjal…
Netanyahu se refiere al régimen iraní como ‘Amalek’, el enemigo bíblico cuya memoria debe ser borrada de la faz de la Tierra. Al igual que para los chiitas, se trata de una confrontación existencial y teológica. Como lo vimos en otra entrega, haber atacado a Irán en la víspera del Purim tiene su significado: es la fiesta sobre la salvación judía del exterminio precisamente en Persia…
Si nos atenemos a lo anterior, para el Irán chiita y el Israel de Netanyahu, no cabe un desenlace intermedio. Es un asunto de vida o muerte. Inserten lo anterior en un contexto de armas nucleares y verán las dimensiones del conflicto…
¿La guerra del fin del mundo o del Nuevo Orden Mundial?
Las interpretaciones y los lenguajes se tornan apocalípticos coincidiendo con el fin del orden mundial. Las partes que intervienen ya hablan de que en el Medio Oriente se decidirá el orden global que regirá los próximos mil años (otra vez el milenarismo). Al margen de que pueda ser así, tiene un carácter geopolítico y escatológico. Jerusalén se convierte en el eje del escenario geoestratégico y de mayor peligro. Es la habilitación o cancelación de un proyecto o del otro: exterminio o supervivencia…
Al mezclarse la geopolítica con la escatología intramundana, no hay lugar ni para la diplomacia ni para los acuerdos, porque se identifica a la contraparte como ‘el mal absoluto’ con el cual no se debe negociar. Se apuesta todo a una batalla final sin puntos medios…
Trump cree que eliminando toda línea de sucesión ligada a Ali Jamenei sería posible un acuerdo, pero no queda claro si las otras facciones lo aceptarían, además de que debe lograr que Netanyahu modere sus parámetros teológicos…
No deja de ser interesante que, coincidiendo con el arranque de los bombardeos a Irán, tuviera lugar la disputa del gobierno de Trump con Anthropic por el uso de su IA sin restricciones para fines bélicos y de vigilancia de la gente, así como la advertencia de China en el sentido de que el uso militar de la IA podría conducir a un apocalipsis al estilo ‘Terminator’…
Son concepciones mundanas del apocalipsis en torno al Estrecho de Ormuz (para mantener en vilo a todas las naciones o facilitar el comercio global), Damasco (cuya destrucción sería el acelerador escatológico), Isfahán (sede del Dajjal y de instalaciones nucleares) y Jerusalén, por el peso histórico y teológico que posee…
Vamos a ver si estamos a la espera del apocalipsis…
Hasta entonces…
