CONFINES POLÍTICOS

Un viaje más allá de las fronteras

El imperativo global de la paz – Juan de Dios Andrade

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CONfines Políticos

18 de julio de 2025

Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com

Cuando en la antigüedad alguien te deseaba la paz, especialmente en el contexto bíblico, se refería a algo más que la ausencia de la guerra, de los problemas o de los conflictos. La palabra ‘paz’ o, más propiamente, ‘shalom’ (en hebreo: שלום) indicaba plenitud íntegra. No quiere decir que careciera de relación con las confrontaciones, especialmente bélicas, sino que iba más allá de ellas, porque una tregua implica la inexistencia de los choques armados, por ejemplo, pero eso no es sinónimo de paz. De tal modo que cuando N.S. Jesucristo ofrece la paz y, más específicamente, ‘Su’ paz, te desea una vida plena e íntegra ‘en’ Él. Desde este punto de vista, las guerras son la ocasión para la destrucción de la vida humana, donde no cabe vivir plenamente. La guerra es la aniquilación del ser que es imagen y semejanza de su Creador, una clara conducta fincada en el odio y no en el amor…

Como lo vimos en la entrega anterior, los forcejeos geopolíticos, sobre todo alrededor de Eurasia, nos está llevando al borde de una conflagración a escala global, aunque quizás no todos los que compiten por la supremacía geoestratégica la desean. El que juega con fuego se coloca en peligro de quemarse o de provocar un incendio…

El invierno final de las ideologías de la Modernidad

Estos amagos belicosos ocurren en un contexto muy particular: luego del rotundo fracaso del totalitarismo, el mundo ha entrado en una etapa en la cual el liberalismo está siendo desfondado, tanto en su vertiente democrática como en su manifestación capitalista. Es el invierno final de las ideologías, que arrancó con el desplome de las izquierdas y que ahora ha alcanzado a las derechas. No estoy hablando de un ‘movimiento pendular’, como algunos tratan de hacerlo ver. El actual desfondamiento liberal no debe interpretarse como la acreditación de las izquierdas y los hechos lo están demostrando…

Desde finales del siglo XX se efectuaron algunos foros internacionales tratando de vislumbrar cómo sería el actual y dos tendencias fueron identificadas: el pragmatismo y el populismo, pero no al modo de un retorno sino de una nueva versión. Claro que la mayoría de los intelectuales las vieron como una disyuntiva: la ‘gran ideología’ del siglo XXI sería una de las dos, mientras unos cuantos pensaron en una nueva síntesis entre ellas, tal y como hoy lo estamos viendo, muy lejos de los antiguos conceptos de izquierdas y derechas, que, en el mejor de los casos, se han convertido en simples ‘sonidos vocales’. Por eso es imposible clasificar a gente como Donald Trump, Vladimir Putin o Xi Jinping, por citar las tres grandes figuras geopolíticas en boga…

Justamente esta falta de carácter ideológico taxativo es un claro síntoma de que están liquidadas las ideologías como las hemos conocido, puesto que ni el pragmatismo ni el populismo son como los de antaño. Uno de los aspectos más delicados es que los estertores del sistema liberal ocurren en medio de un desplome ideológico y geopolítico generalizado, que es lo que amenaza a la paz y nos empuja hacia una guerra cuyas dimensiones y desenlaces resultan muy difíciles de prever…

El león de la paz

Por eso, no resulta casual que el pontificado recién inaugurado tenga como uno de sus sellos distintivos la consecución de la paz, pero no una paz intramundana sino la paz en su sentido más profundo y teológico. Una paz que no se agota en neutralizar la guerra (tregua) ni en un rearme (carrera armamentista), sino en la búsqueda de una vida plena e íntegra, en la cual seamos propiamente humanos en toda su dimensión. Desde este punto de vista, es imposible una vida plena (paz) sin la reconciliación y el diálogo como antesala, y León XIV fue muy directo desde el principio. Hay muchas guerras: las de las armas, las de las palabras, las de las imágenes, las de la injusticia, las del hambre, las de la pobreza, las de la marginación, las de la conquista, las de la violencia, en fin…

Para el Pontífice no pasa inadvertido que un punto clave de la paz en el mundo incluye la unidad de los cristianos. Esto es significativo, porque, anteriormente, el punto central era el diálogo interreligioso. León XIV ha colocado la unidad cristiana como foco de atención. No es un cambio de línea frente a lo hecho en la materia por los papas anteriores, sino un paso más. Todos los cristianos son predicadores de la paz, pero ¿cómo serlo estando divididos y, en muchas ocasiones, enfrentados? La paz como vida plena e íntegra, que es la paz que Dios propone, da por supuesto el amor fraternal de los cristianos…

El futuro de una paz duradera depende del amor que trasciende los estrechos límites de este mundo que se encuentra amenazado por la guerra…

Esta propuesta que nos hace el Papa actual es crucial para el momento histórico, porque la paz es lo que posibilita la configuración de un ‘nosotros’, en tanto que las ideologías de la Modernidad nos arrojaron a una realidad lacerante donde impera la polarización de los contrarios. La verdadera paz nos pone en condiciones de superar toda ideologización, porque una cosa es que el pragmatismo y el populismo del siglo XXI tiendan a ser nuevas ediciones y, otra, que sean ajenas a la polaridad de la moderna lucha de contrarios que arrancó con Joaquín de Fiore y desembocó en Hegel, Marx y muchos más, que vieron en la confrontación y la guerra (entre clases o naciones) el motor de la Historia. Eso no es solamente obsoleto sino altamente peligroso…

Geopolítica de la paz

Tarde o temprano, lo arriba indicado conducirá a la importancia de elaborar una nueva geopolítica, distinta de la que emergió en el tránsito del siglo XIX al XX, basada en la fuerza y que todavía persiste. Por ser más fuerte, Rusia invadió Ucrania. Por el mismo motivo, China quiere apoderarse de Taiwán y oprime a las minorías dentro de su propio territorio. Recién, ante los cuestionamientos de los reporteros sobre por qué imponía aranceles a Brasil, Trump dijo: “Porque puedo hacerlo”. Más claro ni el agua…

Porque es más fuerte, la delincuencia organizada impone su ley en muchas regiones y países, con las consecuencias que estamos padeciendo: narcotráfico, trata de personas, desaparecidos, torturados, mutilados, etcétera. Abarcando el ámbito político y gubernamental, la corrupción y la impunidad se han convertido en un binomio inseparable, potenciando las actividades delictivas…

El desmoronamiento del liberalismo conlleva un aspecto de especial importancia: los gobiernos quedan atrapados en la inflación, la caída de la tasa de natalidad, las distorsiones y anomalías en la economía, el cumplimiento de las pensiones y la seguridad social, y, por si no fuera suficiente, preocupantes escándalos por presunta corrupción…

De unos años a la fecha, los especialistas nos han advertido de que la sociedad del siglo en curso será la sociedad de la inflación y tenemos que aprender a vivir con eso. Así como en su momento muchos festinaron el uso indiscriminado de anticonceptivos sin sopesar las consecuencias, hoy la escasa natalidad pone en peligro la economía y la planta productiva en buena parte del mundo. El estrechamiento de la población local económicamente activa genera muchas interrogantes sobre el futuro de las pensiones y la seguridad social, lo que hace necesaria la apertura a la migración masiva, cuyos efectos (buenos y malos) son la noticia diaria…

Los mártires de las guerras híbridas

Del otro lado de los desajustes por la migración masiva están las campañas contra la concepción y a favor del aborto, sobre todo como política de Estado. Es otro tipo de guerra híbrida de la cual muchos no quieren hablar porque incomoda a la conciencia. ¿De qué vida plena se trata cuando se concibe al migrante como parte de la maquinaria económica y laboral, y es instrumentalizado como botín electoral? ¿De qué tipo de paz estamos hablando, si se aniquila al ser humano no nacido por los motivos que sean? Los nonatos eliminados deliberadamente son considerados como los principales mártires de nuestros tiempos. Aparte están las minorías masacradas, sean étnicas, culturales o religiosas…

Si nos atenemos al enfoque anterior, sin duda coincidiremos con el Papa Francisco cuando dijo que la Tercera Guerra Mundial ya había comenzado. Si damos cabida a las valoraciones geopolíticas, empezó con la invasión a Ucrania o estaría por hacerlo de agredir Rusia a la OTAN y China a Taiwán…

En el fondo, no se quiere reconocer que, al modo de una bisagra que une a todas las ideologías de la Modernidad, estamos llegando al punto culminante del fracaso de la secularización iniciada por Nicolás Maquiavelo cuando fracturó el vínculo entre hechos y valores, que pronto llevó a la ruptura entre valores y virtudes. El secularismo como ideología pretendió tener la solución del bien y del mal, convencido de que, rompiendo con los fundamentos morales emanados del cristianismo, la Razón encontraría el mejor modo de resolver el dilema entre ambos principios…

Han sido siglos de secularización y el que hoy campeen la corrupción y la impunidad, son prueba fehaciente del estrepitoso fracaso. La Iglesia Católica lo viene diciendo desde el principio: no está en las posibilidades humanas saldar la disyuntiva entre el bien y el mal, y la verdadera paz es el camino que conduce a la respuesta que estamos buscando…

La otra guerra híbrida

¿Y qué me dicen de la violencia contra los niños, que tiene muchas aristas más allá de la física? Vean los escándalos por la red de pederastas de la secta ultraortodoxa judía Lev Tahor o el inquietante crecimiento de las prácticas pedófilas entre la comunidad ortodoxa judía en Brooklyn. Si prefieren algo más reciente, revisen el escándalo en Francia al ser descubierta una red de este tipo liderada por Pierre-Alain Cottineau, conocido activista LGTBIQ+ y que fuera candidato de Francia Insumisa, partido de extrema izquierda de Jean-Luc Mélenchon o el de Henryk Sass Larsen, cabeza de la izquierda danesa. El socialdemócrata Sass poseía miles de imágenes y videos, pero se cubría con el inmenso poder que le daba el ser el hombre de confianza de Helle Thorning-Schmidt y de Mette Frederiksen. Ahora que, si desean algo más histórico, ahí tienen toda la polémica generada alrededor de Daniel Cohn Bendit personaje clave en el Mayo Francés (1968) y de la ‘contracultura’ en los Setenta, por presunta pederastia o las andanzas de Michael Foucault con niños en Túnez, en cuyo caso han sido muy importantes las declaraciones de Guy Sorman…

Es verdad que también en la Iglesia Católica hay casos graves de pederastia, pero deben ser vistos en su justa dimensión y dentro de lo que está pasando en toda la sociedad en el mismo aspecto. De otro modo, pareciera que es el único lugar donde suceden y les recuerdo las indagaciones que se hicieron en el John Jay College de Nueva York (2011), en el sentido de que el problema afecta a todas las comunidades religiosas (católicos, protestantes, testigos de Jehová, mormones, judíos, etcétera), así como la investigación publicada por Massimo Introvigne (Sacerdotes pederastas) que arrojó entre sus conclusiones la existencia de una campaña contra sectores opuestos al matrimonio homosexual. Si no se inventan, se potencian artificialmente casos reales para minar la resistencia a las uniones de esa naturaleza, al aborto y asuntos afines…

Recuerden que, por ejemplo, en febrero de 2022, el PSOE y Podemos se opusieron en España a que el Congreso ampliara su investigación a todos los abusos sexuales a menores, para centrarse exclusivamente en la Iglesia Católica y, en septiembre del mismo año, Irene Montero, entonces Ministra de Igualdad y, luego, miembro del Parlamento Europeo, dijo en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados que los niños “tienen derecho a saber que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana. Basadas, eso sí, en el consentimiento”. Por si alguien desea algo adicional, Irene Montero es pareja de Pablo Iglesias…

Si se supone que estamos viviendo el siglo de la secularización llevada al extremo y de una gran apostasía, ¿por qué no ha desaparecido el mal en la Tierra? Pues porque, entre otras cosas, hay cierta hipocresía y porque no basta con el principio de razón suficiente…

Cada persona tiene la responsabilidad de decidir su vida sexual, pero lo discutible es que se condene de un lado lo que se pretende impulsar del otro…

Aunque muchos lo tengan como referencia fundamental, el hundimiento del secularismo es el naufragio del pensamiento de Nietzsche: el superhombre ha fracasado al no poder vérselas a solas con el mundo, con el bien y el mal, y, sobre todo, con la realidad humana…

Que la verdadera paz sea con todos nosotros…

Hasta entonces…

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