CONFINES POLÍTICOS

Un viaje más allá de las fronteras

Adiós al mundo que hemos conocido – Juan de Dios Andrade

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 CONfines Políticos

22 de enero de 2026

Correspondencia: confinespoliticos@gmail.com

El mundo como lo hemos conocido se está yendo a una velocidad vertiginosa, lo que aumenta los temores de que entremos en una espiral caótica. Lo que intenta Donald Trump es de alto riesgo, similar a tratar de brincar de un columpio a otro sin tener asegurado que habrá uno al otro lado. Está en el punto en que las cosas le pueden resultar muy bien o muy mal. “El orden mundial se rompió”, tronó el primer ministro de Canadá, Mark Carney, desde Davos afirmando al principio de su discurso:

Carney agregó: “Sabíamos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa. Que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera. (…) Ese pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición”. Una verdad dicha con todo su dramatismo. Las relaciones internacionales basadas en un pacto social se están desmoronando porque se basan en una ficción en la cual todos creen, sabiendo que no es verdad. El propio Juan Jacobo Rousseau lo decía: el estado de naturaleza nunca ha existido. En el Foro Económico Mundial, Mark Carney anunció el fin del último gran intento liberal basado en un punto de arranque ficticio: el liberalismo de John Rawls con su ‘velo de la ignorancia’. Hemos entrado en una nueva era global…

Mark Carney y la ruptura del orden mundial

Ambivalencia e inversión moral y de valores

Antes de la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, muchas cosas estaban claras o, al menos, así lo creíamos. Unos eran los buenos y los otros, los malos. Una visión simplista, pero funcional. Hasta que la realidad la destruyó. Antes de concluir el siglo XX, el horizonte cultural ya no era el mismo y las fronteras morales se fueron diluyendo, al grado de que ni el villano era tan malo ni el héroe tan bueno. Y, al principio, eso nos espantó. El mundo se fue tornando confuso y caótico, pero el resultado fue más cercano a la verdad: seres humanos capaces de hacer el bien o el mal, dependiendo de sus decisiones…

Sin embargo, el resquebrajamiento de los esquemas con los cuales habíamos interpretado la realidad implicaba consecuencias en el ámbito intelectual, espiritual y moral, así como en el geopolítico. En poco tiempo, lo que Niklas Luhmann llamó: “la sociedad acéntrica”, comenzó a hacer frontera con el nihilismo. Esto fue lo que condujo a un desencuentro entre ese globalismo y la Iglesia de la era de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. La lucha por la supremacía global transitó hacia la inversión de valores y virtudes: el bien comenzó a ser visto como el mal y el mal como el bien…

De un lado, estaba la interpretación falseada del globalismo como el bien; del otro, los siglos de secularismo que absolutizaron la libertad hasta proyectarse en las agendas de muchos movimientos sociales posmodernos. Para que sea tal, la libertad debe ser completa, mas no absoluta. Absolutizarla es una de las causas del ascenso del populismo autoritario que hoy presenciamos…

Pasamos de un extremo a otro: del rígido totalitarismo soviético al permisivismo del globalismo nihilista, y, ahora, vamos hacia la geopolítica de ‘los hombres fuertes’…

¿Rescribiendo la historia desde el mismo punto?

Trump y Putin: rescribiendo la historia desde el mismo punto

Al radicalizarse en el nihilismo, el globalismo comenzó a dar golpes de marro a toda la realidad humana, generando un efecto refractario que ha llevado a buena parte del mundo a recurrir a líderes y gobernantes populistas, con todo el riesgo autoritario que eso significa. Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping, etcétera, no son producto de una anomalía ni de una casualidad. Son referentes globales por el temor de la gente ante una realidad que se desvanece…

Donald Trump fue a Davos para ponerle punto final al orden mundial emanado del globalismo y a dictar las nuevas reglas del poder geoestratégico. No me refiero solamente a su discurso, sino al contexto: presentación de su Estrategia de Seguridad Nacional (desde Canadá hasta Tierra de Fuego, incluyendo Groenlandia), captura de Maduro (Doctrina Donroe), presiones continentales (Colombia, Nicaragua, Cuba y México, principalmente), su proyecto del Consejo de Paz (que, por el momento, se ocupará de Gaza) y su forcejeo con la OTAN, la ONU y los organismos internacionales que él identifica como ’globalistas’…

Trump lo dijo en su nueva Estrategia de Seguridad Nacional presentada en diciembre: se equivocaron los que creyeron que Estados Unidos iba a financiar indefinidamente a los demás. Trump va a separar el bienestar y la seguridad de Estados Unidos de la de sus aliados, que, ahora, tendrán que pagar los costes completos. Por eso el Domo (Cúpula) Dorada que pretende realizar el proyecto fallido de Ronald Reagan, porque en aquel momento carecían de la tecnología necesaria…

Trump quiere reconfigurar la seguridad estadounidense rescribiendo la historia desde Reagan. Putin desea lo mismo en Rusia desde la era de Gorbachov. Se trata del mismo momento histórico…

Las imágenes también son mensajes

Desmontando el globalismo

El Domo Dorado pone en jaque a la OTAN. La polémica sobre Groenlandia viene de ahí. La ruta del Ártico, las tierras raras y cualquier otra cosa adicional tienen su importancia, pero lo central estriba en dar por concluida la OTAN. Poco importa si Groenlandia es cedida, comprada, arrendada o invadida. Es obvio que en el despacho de Mark Rutte lo entendieron y procedieron a negociar, tal y como el propio Trump dio a conocer en Davos. Claro que todos sabemos que el siguiente paso será Islandia. Así lo indica la lógica geopolítica…

Las imágenes dadas a conocer justo el día del discurso de Trump en Davos son un mensaje: ese mapa con EE. UU., Canadá, Venezuela y Groenlandia como ‘territorio estadounidense’, y la de Trump, Vance y Rubio tomando posesión de Groenlandia. Dos imágenes creadas por IA o manipuladas, bastaron para cambiar la situación hemisférica y México perdió el estatus que tenía con el globalismo. Así se entienden mejor las palabras del inquilino de la Casa Blanca, en el sentido de que el T-MEC es “irrelevante”. Es un golpe a la OMC y todos quedan sujetos a aranceles punitivos…

Lo dicho por Trump sobre las incursiones terrestres contra el narcotráfico, se entiende como una advertencia para México pese a la reciente entrega de 37 delincuentes a Estados Unidos…

El Consejo de Paz busca desmantelar a la ONU, empezando por el Consejo de Seguridad. Las decisiones serán tomadas por un selecto club y también se recurrirá a aranceles ante los ‘rebeldes’ (vean la andanada contra el primer ministro británico y canadiense, así como a Macron). Para determinados países, es obligatorio aceptar la “invitación” a su Iniciativa de Paz. Según Trump, Putin aceptó, mientras Xi Jinping no ha respondido. Hasta el miércoles, había 25 incorporados…

¿Cuál será la respuesta del Papa León XIV?

La Comisión de Donald Trump

En Davos, Trump ha logrado varios objetivos: uno, separar el globalismo del futuro de Estados Unidos como potencia. Dos, ampliar el ámbito transaccional, ahora a la diplomacia. Donald Trump no quiere que la gestión de los conflictos pase por la ONU, sino por el Consejo o Junta de Paz. Pretende cambiar el centro de gravedad del poder mundial. Javier Milei y Viktor Orbán secundan los planes de Trump, consolidándose como líderes geoestratégicos, mientras Putin envió por delante a Lukashenko…

¿Qué es lo que realmente quiere relevar Donald Trump? Dejar a la ONU y a otros organismos internacionales como inoperantes, es solo una parte. Su Junta de Paz apunta a sustituir lo que han sido la Comisión Trilateral, el Club Bilderberg, etcétera, como los ejes rectores del mundo. Si lo vemos bien y dependiendo de la decisión de Xi Jinping, el proyecto no parece apuntar a un clásico reparto de áreas de influencia. Más bien, sería administrar el mundo regido por tres poderosas esferas de influencia, con una serie de esferas secundarias, dentro de la Junta de Paz. Así que nada de: “esta es mi parte”. Trump quiere una Comisión donde sea el ‘primus inter pares’…

Lo que inquieta a muchos es lo dicho por Trump: “Algunas veces se necesita un dictador”, aunque se agradece su transparencia…

Lo que será importante es la respuesta del Papa León XIV, que fue invitado. A través del secretario de Estado, Pietro Parolin, ha dicho que lo está sopesando por la aportación de mil millones de dólares para ser miembro permanente…

¿Desaparecerá el mundo como lo hemos conocido?

La solución a los problemas del mundo

Donald Trump tiene razón en muchas de las cosas que dice, el problema son sus modos. Parece no estar a gusto siendo amable y prefiere el camino disruptivo. Cree más en el poder que en la confianza y eso puede traer consecuencias negativas para sus planes. No evalúa correctamente lo delicado de dar a conocer conversaciones privadas con Rutte, Macron o con cualquier otro. Siempre, pero especialmente en esos niveles, las partes que conversan deben garantizarse mutuamente la privacidad o, en caso dado, pedir la venia antes de darlas a conocer…

Ahora, todo el mudo ya sabe que el presidente de Estados Unidos no es garantía…

Lo que fue el proyecto globalizador está rebasado por la complejidad geopolítica actual, pero también es cierto que sus partidarios lo supieron a tiempo y transitaron hacia otras tesis. Por ejemplo, Zbigniew Brzezinski era de la idea de pactar con China el sistema de seguridad global, obligando a Rusia a sumarse o quedar relegada. La hoja de ruta de Trump impulsa una nueva arquitectura geopolítica global, atrayendo a Rusia para tratar de forzar a China. Como es sabido, parte del espacio postsoviético implica la posibilidad de un conflicto sino-ruso. Este es el verdadero dilema ante el Consejo o Junta de Paz…

Al margen de lo que resulte, es un hecho que ese mundo en el que hemos vivido ha desaparecido casi en su totalidad, mientras nos adentramos en otro donde los ‘hombres fuertes’ dicen tener la solución a los problemas de la Humanidad…

Hasta entonces…

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